Patrimonio de la Humanidad

El circuito árabe-normando de Sicilia

es un conjunto de monumentos que se remontan al siglo XII, época en la que los normandos, después de haber logrado crear un estado unificado en el sur de Italia con Palermo como capital, llevaron a cabo un novedoso proyecto de integración de sus varias etnias y religiones, creando en la ciudad un ambiente de tolerancia y libertad de expresión que atrajo artistas e intelectuales de distintos lugares del mundo cristiano y musulmán. Estos fueron contratados para difundir el ideal de estado multicultural con el que los normandos trataron de unificar el mundo mediterráneo.

Lapida funeraria siglo XII
Lapida funeraria de Anna, madre del canónigo del rey Ruggero II, fallecida en 1148. Producida en los talleres del Palacio de los Normandos, está escrita en cuatro idiomas: hebreo, griego, árabe y latín. Se encuentra expuesta el el Museo del Arte Islámico del Palazzo della Zisa.

Este ambicioso proyecto trajo consigo una sucesión de campañas de conquista que, si por un lado demostraron las extraordinarias capacidades militares de los normandos y de sus principales aliados, los árabes, por otro lado empobrecieron la economía del reino atrayendo sobre si, además, la hostilidad de los estados vecinos y causando, en el siglo siguiente, su prematura desaparición.

De esta breve pero floreciente época quedan unas construcciones que, 800 años después, siguen cautivando con su equilibrio y armonía cuantos viajen hasta Sicilia para verlas de cerca.

Mosaicos en la iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio
Mosaicos en la iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio.

Algunos de estos monumentos en el año 2010 han sido reunidos en un conjunto que ha sido presentado a la Unesco para ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad. El reconocimiento fue otorgado el día 3 de julio de 2015.

Los Normandos

Hombres del Norte

es el nombre con el que fueron conocidos, en la Europa de la época, los normandos. Estos protagonizaron el último desplazamiento masivo de poblaciones, o migración, que hubo durante la edad media. Fueron Vikingos que, procedentes de la península Escandinava, navegaron por las costas de Europa occidental estableciéndose en la región de Francia que será llamada desde entonces Normandía, heredando el nombre con el que estos Vikingos fueron llamados por los anglosajones (nor-man = hombres del norte). Desde Normandía planearon la invasión de las islas Británicas, dando origen al que será el Reino de Inglaterra, y del sur de Italia, dando origen al que será el Reino de Sicilia.

Al conquistar nuevos territorios los normandos no imponían sus instituciones si no que acostumbraban adaptarse a las del lugar, adquiriendo el control y cediendo al mismo tiempo parte del poder a quienes, entre los pueblos vencidos, estuviesen dispuestos a colaborar con ellos. A cambio de esta colaboración los normandos les dejaban libres de conservar sus costumbres sociales, de mantener sus propiedades, sus actividades comerciales y de profesar libremente su religión.

Mezcla de estilos en la Capilla Palatina
Mezcla de estilos en la Capilla Palatina: muqarnas árabes y mosaicos bizantinos.

Sicilia y los Normandos

Sicilia fue el único territorio, entre los que pertenecieron al Impero Romano de Occidente, que no sufrió la decadencia producida por las invasiones de los bárbaros. Poco después de la caída de Roma se integró en el Imperio Romano de Oriente, o sea el Bizantino, y posteriormente fue conquistada (*) por los árabes quienes, como ocurrió en la España musulmana, dieron lugar a una prospera y refinada civilización. Esta civilización, recién conquistada la isla por los normandos, cautivó los rudos conquistadores que la absorbieron, logrando además que se mezclase con la bizantina, también presente en la isla y hasta entonces su mortal enemiga, la latina, que procedía del sur de Italia, y la suya misma, dando lugar a este exitoso mestizaje cultural que será la marca distintiva de su época.

(*) Los árabes no llegaron a conquistar la totalidad de Sicilia, si no que lucharon ininterrumpidamente con los bizantinos por el control de la isla. En su momento de máxima expansión llegaron a imponerse en todo el territorio, pero nunca consiguieron conquistar la fortaleza de Castemola, una localidad ubicada en proximidad de Taormina.

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Todos los monumentos del Circuito

Los monumentos reconocidos por la Unesco

como Patrimonio de la Humanidad, o sea los que forman parte del Circuito árabe-normando, se reparten entre los municipios de Palermo, la capital de Sicilia, Monreale, antigua residencia de los reyes normandos, y Cefalù, pequeña ciudad de la costa norte de la isla.

Catedral de Cefalù
La Catedral de Cefalù.

La mayoría de ellos se encuentran en Palermo, seis al interior del casco antiguo y dos en los alrededores.

Monumentos ubicados en Palermo

El Palacio de los Normandos, hoy sede del Parlamento Siciliano, es el primero de ellos. Ampliado durante la época en la que Sicilia, como virreino, fue parte del Reino de España, también es conocido como Palacio Real (Palazzo Reale). No obstante la ampliación, de estilo barroco, el núcleo original árabe-normando se ha mantenido intacto hasta nuestros días.

Al interior de las murallas del Palacio Real los normandos construyeron su capilla real, la Capilla Palatina. En un principio aislada del resto del palacio, a consecuencia de la ampliación de la época española se ha quedado integrada en la primera planta del ala barroca, cuyo eje es el Patio Maqueda. La visita del palacio y de la capilla están asociadas, aunque durante la actividad parlamentaria tan solo puede visitarse la Capilla Palatina mientras el acceso al Palacio Real queda vedado. Para acceder, además de pagar un billete, hay que pasar por unas rigurosas medidas de seguridad. Se puede visitar todos los días de la semana.

Palacio de los Normandos
El Palacio de los Normandos visto desde la Piazza della Vittoria, hacia donde se orienta su fachada. Se ven las ventanas iluminadas de la habitación del rey Ruggero II.

A poca distancia del acceso al Palacio de los Normandos se encuentra el tercer monumento del Circuito árabe-normando, la iglesia conventual de San Giovanni degli Eremiti. Su historia está ligada a la del palacio, pues el abad del convento benedictino oficiaba la misa de la Capilla Palatina y era confesor del rey. Se puede visitar todos los días de la semana. Desde la Via dei Benedettini, donde se halla el conjunto monumental de San Giovanni degli Eremiti, se llega hasta la Piazza della Vittoria y, cruzando la plaza, se llega en seguida a la Catedral de Palermo, el cuarto monumento del Circuito árabe-normando. Al igual del palacio Real la Catedral ha sido, en el curso de los siglos, objeto de reformas que han cambiado su aspecto. Sin embargo conserva buena parte de la estructura original. En la fachada este, donde están los ábsides, se mantienen intactas las decoraciones fatimíes. En su interior se custodian las Tumbas Reales que guardan los restos mortales del rey Ruggero II, bajo cuyo reinado el Reino de Sicilia alcanzó su máximo esplendor, de su hija, la emperatriz Costanza de Sicilia, y de su nieto, el emperador Federico II, además de otros miembros de la realeza de la época. Se puede visitar todos los días de la semana (las Tumbas reales solo abren de lunes a sábado).

Bajando por la Via Vittorio Emanuele, la calle principal del casco antiguo de Palermo, se llega a la barroca Piazza Vigliena (Plaza Villena) y desde allí se enlaza la Via Maqueda para llegar, casi enseguida, hasta la Piazza Bellini donde, situados frente a frente, se encuentran los últimos dos monumentos del circuito ubicados en el centro histórico de la ciudad: las iglesias de San Cataldo y de Santa Maria dell'Ammiraglio (esta última también conocida como La Martorana). Ambas pueden visitarse todos los días de la semana.

Iglesias de Santa Maria dell'Ammiraglio y de San Cataldo
Las iglesias de Santa Maria dell'Ammiraglio y de San Cataldo vistas desde la Piazza Bellini, a poca distancia de los Quattro Canti (Plaza Villena).

La iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio (Santa María del Almirante) fue construida por el almirante siriaco Jorge de Antioquía quienes, además, hizo construir un puente sobre el principal río de la Conca d'Oro, el Oreto, que desemboca a sur del casco antiguo, a poca distancia de la Villa Giulia. Este puente, llamado Ponte dell'Ammiraglio (Puente del Almirante), es otro de los monumentos del Circuito árabe-normando. En tiempos recientes el curso del río ha sido desviado hacia norte y el puente ha quedado al centro de un jardín municipal. Para llegar hasta el se puede dar un largo paseo por el Corso dei Mille, la avenida que sale de la ciudad hacia levante, o bien utilizar el cómodo servicio de tranvía que, saliendo desde la estación de trenes Palermo Centrale, hace parada justo delante del jardín (*).

(*) Llegados hasta allí se puede ir a visitar otro monumento de la época, situado en la siguiente parada del tranvía, la iglesia de San Giovanni dei Lebbrosi.

El octavo monumento es el Palacio de la Zisa, también llamado Castillo de la Zisa, situado a cierta distancia del Palacio de los Normandos, en el barrio popular de la Zisa (a oeste del casco antiguo). Se puede llegar hasta el caminando desde la Piazza Indipendenza (donde se halla el acceso público al Palacio de los Normandos) o bien, para evitar el largo paseo, utilizando los buses turísticos que suelen hacer parada en la Via Vittorio Emanuele, frente la Piazza della Vittoria.

Palacio de la Zisa
El Palacio de la Zisa visto desde el jardín municipal.

Monumentos ubicados en Monreale y Cefalù

La Catedral de Monreale

es el monumento más conocido de la época y se ubica en la plaza principal de la pequeña ciudad cuyo tejido urbano está fusionado con el de Palermo. La ciudad se halla en las laderas del Monte Caputo, uno de los montes de la Conca d'Oro, y se conecta con el casco antiguo de Palermo a través del Corso Calatafimi. Esta avenida de trazado recto arranca desde la misma Piazza Indipendenza, la plaza donde se hallan el acceso público al Palacio de los Normandos y la parada del bus de la línea 389 que sube hasta la pequeña ciudad de Monreale.

Ábsides de la Catedral de Monreale
Los ábsides de la Catedral de Monreale con sus decoraciones de arte fatimí.

A diferencia de la Catedral de Palermo, la de Monreale no ha sido modificada a lo largo de los siglos y representa, sin lugar a duda, el mejor ejemplo del arte árabe-normando. Debido a ello es uno de los monumentos más visitados de toda Sicilia. Junto a la Catedral, pero con acceso separado, se halla el Claustro de Santa Maria la Nuova, perteneciente al convento benedictino que el rey Ruggero II hizo construir al mismo tiempo de la Catedral. Ambos pueden visitarse todos los días de la semana.

El Duomo de Cefalù

Los últimos dos monumentos del Circuito árabe-normando se hallan en la ciudad de Cefalù, situada en la costa norte de Sicilia a unos 70 kilómetros de Palermo. Como en el caso de Monreale se trata del conjunto formado por la Catedral, también conocida como Duomo de Cefalù, y su Claustro. Si se está alojados en Palermo se puede llegar hasta Cefalù en tren, autobús o, si se dispone de un coche de alquiler, utilizando el autopista Palermo-Mesina. La catedral queda abierta todos los días, el claustro de lunes a viernes.

Otros monumentos árabe-normandos

En la ciudad de Palermo

se hallan otros monumentos que, aunque no formen parte de momento del Circuito árabe-normando, son de gran interés tanto cultural como artístico.

La iglesia de la Magione

Un monumento muy conocido y muy visitado es la iglesia de la Magione, el último edificio creado por los normandos en Palermo. Se encuentra en el barrio de la Kalsa, asomándose a la Piazza Sant'Euno, muy cerca de la iglesia del Spasimo. Se puede visitar todos los días.

Iglesia de la Magione
La fachada de la iglesia de la Magione.

Cerca de la Catedral de Palermo

Casi unida a la Catedral de Palermo se halla la Capilla y Loggia dell'Incoronazione, donde los reyes normandos se mostraban al pueblo los días señalados. No está abierta al público de forma regular pero puede verse desde el exterior en la esquina entre la Via Matteo Bonello y la Via Incoronazione, a la derecha de la fachada de la Catedral.

Otro edificio árabe-normando, situado muy cerca de la Catedral y abierto al público (martes, jueves, sábado y domingo de 10h a 13h), es la iglesia de Santa Cristina la Vetere.

En los alrededores del casco antiguo

Los demás monumentos se hallan en las cercanías del casco antiguo. Comenzamos por uno de los antiguos palacios que los reyes normandos construyeron en su parque real, el Palacio de la Cuba (se puede visitar todos los días). Este palacio no está tan bien conservado como el de la Zisa pero, en sus tiempos, fue más conocido (lo cita el Bocaccio en una de las novelas del Decamerón). Situado a lo largo del Corso Calatafimi, bastante cerca de la Piazza Indipendenza, en el precio del billete (2 euro) se incluye la visita a la Necrópolis Púnica de Palermo, situada entre la Cuba y la Piazza Indipendenza. No muy lejos, tomando una bocacalle a la derecha del Corso Calatafimi, se hallan las Catacumbas de los Capuchinos, por lo que se pueden asociar las visitas. Cerca del Corso Calatafimi se halla la Cubula, un pequeño pabellón ubicado, hoy, al interior del jardín de la Villa Napoli. No se puede visitar de forma regular.

Muy cerca del Palacio de la Zisa se halla la Capilla de la Trinità, que fue la capilla real del palacio. Solo es posible visitarla los domingos por la mañana.

San Giovanni dei Lebbrosi fue la primera iglesia árabe-normanda de Palermo. Su construcción fue comenzada por el conde Ruggero I de Sicilia (aún no se había convertido en rey) el año anterior de la conquista de Palermo, mientras estaba sitiando la ciudad. Se encuentra muy cerca del Ponte dell'Ammiraglio y a un centenar de metros de la parada del tranvía, por lo que es bastante facil dar con ella. Se puede visitar todos los días.

Iglesia de San Giovanni dei Lebbrosi
Iglesia de San Giovanni dei Lebbrosi.

En esta misma zona de la ciudad (zona sur) se halla otro de los palacios de ocio y descanso de los reyes normandos, el primero de ellos, que Ruggero I de Sicilia heredó del emir Ben Giafar, luego de haberle destituido (fue el último gobernante árabe de Sicilia y Ruggero, después de derrotarle, le perdonó caballerosamente la vida). Se trata del Castillo de Maredolce y, como la Magione, ha sido presentado a la Unesco para ser también declarado Patrimonio de la Humanidad. Se puede visitar todos los días. Con el se concluye la reseña de los monumentos de la época que no forman parte del Circuito árabe-normando.