El Palacio de la Zisa (ver ubicación) es uno de los nueve monumentos incluidos en el circuito árabe-normando y catalogados como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Representa, a pesar de algunas modificas introducidas en el siglo XVII, el mejor conservado ejemplo de la arquitectura civil de la época árabe-normanda. El palacio pertenece a la Región Siciliana que, entre los años '70 y '90 del pasado siglo, ha llevado a cabo su restauro después del derrumbe de parte de su estructura.
En su interior se encuentra el Museo del Arte Islámico con una exposición de objetos de cerámica metal y madera, algunos de los cuales proceden del Museo Salinas y son producto de excavaciones arqueológicas o donaciones de coleccionistas privados, mientras otros han sido recién adquiridos por la administración para exponerlos en este museo. Estos últimos son una colección de piezas de metal labrado que se remontan a la época del Sultanato mameluco de Egipto (1250-1517).

El Palacio de la Zisa visto a través de su jardín. Detrás se ven los dos picos del Monte Cuccio, uno de los montes que delimitan la Conca d'Oro (en realidad se trata de un volcán extinguido).

El palacio fue construido entre el año 1165 y el 1175 para ser la residencia de verano del rey Guillermo I de Sicilia, aunque debido a su prematura muerte (en 1166 a los 36 años) no llegó a verle terminado. La labor de concluir la construcción fue llevada a cabo en los nueve siguientes años por su hijo y sucesor al trono Guillermo II de Sicilia, quien si pudo disfrutarlo.
La característica de este palacio, y del otro construido bajo el reinado de Guillermo II pero no tan bien conservado (el Palacio de la Cuba), es una mayor influencia de la cultura y de la arquitectura árabe de la que es presente en las iglesias y castillos construidos por los normandos. Siguiendo el ejemplo de su padre, Ruggero II, Guillermo I contrató artistas y arquitectos fatimíes para que diseñaran el palacio, siguiendo el mismo patrón de los palacios de los príncipes del Islam en el norte de África.
Al tratarse de una residencia que iba a ser disfrutada en los calurosos meses de verano, estos arquitectos concibieron un edificio cuyo diseño canalizaba la briza del mar, hacia donde está orientada la fachada principal, y la distribuía por todo el interior a través de un sistema de conductos de ventilación. El aire era previamente refrescado en la Sala della Fontana, el gran salón abierto de la planta baja en el cual transitaba el agua de una fuente (ver) que después seguía bajando hacia el jardín, formando un sistema escalonado de piscinas que contribuía a crear un microclima en el exterior.

El conjunto de fuentes escalonadas, situado al centro del Jardín de la Zisa, que reproduce el que fue creado en el siglo XII por los arquitectos fatimíes al servicio de Guillermo I.

A partir de finales del siglo XIII el palacio comenzó a sufrir cierta decadencia. En el siglo XIV, época marcada por las luchas entre distintas facciones por el control de la isla, el palacio fue fortificado con la añadidura de las almenas. Debido a ese proceso de transformación en fortaleza, aunque luego haya sido reconvertido en palacio, algunos textos se refieren a el como Castillo de la Zisa.

Sucesivamente el palacio fue transformado en el núcleo de una explotación agrícola. A esta época se remonta la construcción de los Dammusi (construcciones con cobertura redondeada) frente la fachada (ver). Cuando en el siglo XVII el palacio fue adquirido, después de varios cambios de propiedad, por un aristócrata de origen española, Giovanni de Sandoval e Platamone, se aportaron en el las últimas reformas con el fin de devolverle a su rango de mansión. A este periodo se remontan, en la Sala della Fontana, los frescos barrocos que pueden verse en las paredes (ver) y el arco rebajado introducido bajo el arco fatimí (ver). El ensanchamiento de algunas de las ventanas exteriores y la reducción de algunos muros portantes, con el fin de ganar más espacio al interior, también se deben a las reformas operadas por el Sandoval. En el exterior, se añadieron las estructuras hoy visibles en la terraza (a la que lamentablemente no se puede acceder).

Una de las piezas más valiosas del Museo del Arte Islámico instalado en algunas salas de la primera y segunda planta del palacio. Se trata de la lapide funeraria de una señora llamada Anna, madre de Grisanto (canónigo del rey Ruggero II), fallecida en 1148. La lapide, producida en los talleres del Palacio de los Normandos, está escrita en cuatro idiomas: hebreo, griego, árabe y latín.

A partir del siglo XVIII el Palacio-Castillo de la Zisa fue redescubierto por artistas y estudiosos europeos que propusieron las primeras intervenciones de restauro, que serán acometidas en el siglo siguiente. Sin embargo el siglo XX le vio entrar en una espiral de decadencia que culminó con el derrumbe, en 1971, de un ala del edificio. El restauro se acometió enseguida y su abertura al público se remonta al año 1991, cuando se aprovecharon algunas de las salas de la primera y segunda planta para crear el Museo del Arte Islámico.

Exterior

El exterior del palacio se caracteriza por su estructura geométrica, según el estilo de la arquitectura fatimí, de la que sobresalen las dos torres laterales, única concesión al gusto normando. En la fachada son presentes tres grandes aberturas, en forma de arco apuntado, cuya función es la de capturar la brisa marina (la fachada está orientada hacia el mar) y crear unas corrientes de aire que ventilen y refresquen el interior.
El palacio se sitúa sobre una natural elevación del terreno, que desciende suavemente hacia la costa, donde unas excavaciones arqueológicas han demostrado la existencia de unas instalaciones termales, en uso durante la época normanda, cuya origen sin embargo se remonta a la época romana. A la misma época se remonta un acueducto que estuvo en uso al tiempo de los árabes y los normandos. Debido a ello se deduce que la ubicación del palacio, escogida por Guillermo I de Sicilia, no fue casual.

La fachada del palacio donde se ven los tres arcos de los cuales el central, mucho más alto, está destinado a capturar la brisa marina para introducirla, a través de la Sala de la Fontana, en el sistema de conductos de aire que refrescan el interior del palacio (ver). Sobre el arco se ve el escudo familiar del Sandoval.

Tras los arcos de la fachada se halla un pórtico que en sus extremidades tiene unas aberturas también en forma de arco, pero de tamaño más reducido de las de la fachada (ver), cuya función es la de mantener constante el recambio de aire fresco.
Las fachadas laterales (norte y sur) del palacio no muestran ventanas, con la excepción de cuatro de muy reducidas dimensiones, otra vez según los cánones de la arquitectura fatimí. Ventanas algo más grandes pueden verse en la fachada oeste, la que está orientada hacia el interior de la Conca d'Oro (ver).

La fachada lateral norte, en la cual se halla la entrada por donde comienza la visita. A la derecha, bajo el pino, se ve un antiguo establo convertido en taquilla-recepción del complejo monumental.

Una hilera de estas ventanas se ubica a la altura de la primera planta, en correspondencia del largo pasillo (*) que conecta las dos alas del palacio sorteando el área central (ver), enteramente ocupada por las bóvedas de la Sala della Fontana (ver) desde la cual se reparte el aire capturado por los arcos de la fachada. Otra hilera le corresponde al pasillo de la segunda planta (ver), donde se hallaban los aposentos privados del rey (ver).

(*) El Palacio de la Zisa es el primer palacio de Palermo donde se utilizó el recurso arquitectónico de los pasillos. Este práctico recurso está ausente en los palacios aristócratas del casco antiguo construidos entre los siglos XIII y XVIII, y en las villas de la Piana dei Colli.

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Interior

El salón de la segunda planta visto desde el portal que da al pasillo. De frente están los ventanales, ensanchados por el Sandoval, que se abren en la fachada.

El espacio interior del palacio se distribuye a lo largo de tres plantas, de considerable altura, hoy conectadas por dos escaleras de metal y madera que substituyen las originarias que se han perdido a lo largo de los siglos. Utilizando el piso de la terraza superior, en el siglo XVII el Sandoval hizo añadir una cuarta planta, a la que de momento no se puede acceder. El monumento no dispone de ascensores. La visita al interior del palacio se comienza por el ala norte, a la cual se accede desde un portal exterior, y está marcada por un recorrido al que hay que seguir obligatoriamente.

En la planta baja del palacio se desarrollaban las actividades sociales del monarca. El recorrido sólo prevé el acceso al ala norte de la planta baja, donde se encuentran unos paneles que explican, en lengua italiana, la historia del palacio y el contexto, los parques reales, en el que se ubicaba. Otros paneles explican, con la ayuda de la reproducción de unas pinturas procedentes de la Capilla Palatina, la organización de la vida social de la corte: los banquetes, los espectáculos de bailes y música, la practica del juego de mesa preferido por los soberanos normandos, el ajedrez (ver detalle panel explicativo), y de los deporte más comunes entre la nobleza europea del tiempo, los torneos medievales y la cacería.

La Sala della Fontana vista desde el pórtico. Esta sala, conectada al pórtico por un arco cuya altura es la misma del arco exterior, estaba destinada a refrescar el aire que después iba a circular por el interior del palacio a través de un ingenioso sistema de conductos. Los frescos barrocos fueron añadidos en el siglo XVII por el Sandoval.

Al centro de la planta baja se halla la Sala della Fontana, cuyo acceso está vedado pero se puede ver desde un portal lateral (al terminar el recorrido de visita del palacio se pasa al pórtico desde el cual la sala puede verse mejor). Terminada la visita de la planta baja se sube hacia la primera por la escalera del ala norte del palacio, utilizada nada más que para subir (para bajar se utiliza la escalera del ala sur).

La superficie de la primera planta es algo más reducida de las otras dos (la planta baja y la segunda) pues la Sala della Fontana, con su considerable altura, ocupa toda el área central de esa planta. Un pasillo conecta las dos alas de esta planta cuyas salas están dedicadas a la exposición del museo. A lo largo del pasillo se ve un cartel que marca el sector del edificio afectado por el derrumbe en el año 1971, se reconocerán con facilidad las partes reconstruidas por ser de ladrillo rojo y hormigón (ver). Nada más llegar a esta primera planta hay una exposición de vasijas (ver) seguida por una colección de piezas de metal que pertenecieron a sultanes mamelucos de Egipto, las piezas se remontan a los siglos XIII, XIV y XV (ver).

Sala expositiva en el ala sur de la primera planta.

Después de haber visitado toda la primera planta hay que regresar hacia la misma escalera por donde hemos llegado y seguir subiendo hacia la segunda planta (cada planta es el equivalente de tres pisos de escalera).
La segunda planta del palacio representa el sector privado de la mansión real. Su eje es el gran salón central, situado exactamente sobre la Sala della Fontana pero con una altura más reducida. Este salón se conecta con ambas alas del palacio a través de dos puertas laterales, una por cada lado (ver), con el largo pasillo de la cara oeste del palacio y, a través de un monumental arco, con una sala alargada cuyas ventanas están orientadas hacia el mar, hoy escondido por los modernos edificios pero que en aquellos años debía de ser bien visible (ver).
En esta segunda planta se pueden ver, en la pavimentación, unos cristales cuya función es mostrar como funcionaba el sistema de conductos de aire que refrescaban los ambientes además de garantizar la constante circulación de aire (ver).

El salón de la segunda planta visto desde otro ángulo. A la izquierda se ven las celosías de madera, procedentes de Egipto y donadas al Museo de Nacional Palermo en el siglo XIX por unos coleccionistas privados. De frente el portal que conecta con el ala sur del palacio.

Terminada la visita de la segunda planta se baja, por la escalera del ala sur, hacia la salida, que da al pórtico desde el cual se tiene una buena vista de la Sala della Fontana (ver).

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Jardín

El Jardín de la Zisa es un parque municipal situado frente al palacio, del que le separa la presencia de los restaurados Dammusi. El acceso al palacio es independiente de los accesos al parque y, aunque estén comunicados, no hay que confundirlos. En la esquina derecha del parque (mirando hacia el palacio), en correspondencia de unas construcciones escolares, se halla el pasaje que conecta el jardín con la entrada al palacio (ver). Los visitantes que llegan con su vehículo, o que bajan de los buses turísticos, suelen entrar al parque desde la Via Guglielmo il Buono e ir subiendo hacia el palacio (el recorrido no tiene perdida). A lo largo del lado derecho del parque (lado norte) hay un camino marcado por una estructura de metal (ver) que termina en correspondencia del pasaje que da a la Via Witaker, donde se hallan la Capilla de la Trinidad (antigua capilla real del palacio) y la entrada al monumento. La entrada desde la Piazza Zisa no está abierta, si se llega desde allí hay que entrar al jardín, pasar delante de los Dammusi (ver), y transitar por el pasaje antes mencionado que conecta con la Via Witaker.

El Giardino della Zisa con el palacio al fondo.

Información practica

El Palacio de la Zisa está abierto todos los días de la semana.
De lunes a sábado abre desde las 9:00h hasta las 19:00h (último billete a las 18:30h).
Los domingos sólo abre por la mañana, desde las 9:00 hasta las 13:30 (último billete a las 13:00h).
El precio del billete es de 6€ (3€ con reducción).
La única entrada al monumento (la entrada desde la Piazza Zisa está cerrada) se halla al final de la Via Witaker, después de pasar delante de la Capilla de la Santissima Trinità (ver ubicación). Esta entrada se conecta con el jardín de la Zisa a través de un pasaje (ver en Street View) cuyos horarios de abertura coinciden con los del Jardín de la Zisa.
El Jardín de la Zisa abre al público todos los días según los siguientes horarios (ver):
Del 22 de marzo al 22 de octubre (primavera verano) desde las 7:30h hasta las 20:00h.
Del 21 de octubre al 21 de marzo (otoño invierno) desde las 7:30h hasta las 18:30h.

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