La Porta Nuova de Palermo es, entre las puertas de la ciudad, la más monumental y representativa. Fue construida en 1583 por voluntad del virrey de Sicilia, Marco Antonio Colonna, para celebrar la victoria de la Armada Cristiana en la Batalla de Lepanto, a la cual participó como almirante de la escuadra naval de los Estados Pontificios. La puerta reemplazó la preexistente Porta dell'Aquila, que fue derrumbada para dar lugar a la nueva estructura. Desde la puerta se enlaza el Corso Calatafimi, la avenida que sube en línea recta hacia Monreale, cuyo trazado también fue creado por iniciativa del Colonna para ser la natural prolongación de la Via Vittorio Emanuele.
La Porta Nuova se encuentra (ubicación) al principio de la Via Vittorio Emanuele, la antiquísima calle que cruza a lo largo todo el casco antiguo. La puerta está unida al ala norte del Palacio de los Normandos, donde se encontraban los acuartelamientos del palacio, hoy sede del mando principal de la Región Militar de Sicilia. Esta cercanía determinó en 1667 su parcial destrucción, al explotar accidentalmente un polvorín. Dos años después fue reconstruida por el arquitecto Gaspare Guercio, adquiriendo el actual aspecto.

La Porta Nuova vista desde el Corso Calatafimi, la avenida que sube en línea recta hacia Monreale. Al pasar por el arco se entra en el casco antiguo por la Via Vittorio Emanuele, antiquisima calle trazada por los Fenicios en el siglo XVIII antes de Cristo y, durante la segunda mitad del siglo XVI, rectificada y prolongada hasta la costa. Si se pone atención puede verse el mar al final de la calle.

La fachada exterior del monumento, seguramente la más fotografiada por los turistas, muestra un portal de arco decorado, al igual de muchos palacios de la época (siglo XVII), con un almohadillado en los bloques de piedra que le componen. En el primer cuerpo pueden verse cuatro atlantes, o telamones, cuyo aspecto representa los Turcos Otomanos que fueron derrotados en la Batalla de Lepanto. Todas las esculturas presentes en la puerta, además de los almohadillados de los bloques de piedra, son obra de Gaspare Guercio.
El segundo cuerpo representa un volumen intermedio que aprovecha su pared lisa para evidenciar el emblema municipal de la ciudad: el águila.
El tercer cuerpo muestra un loggiato de cinco arcos cuyas seis columnas se intercalan en una balaustrada que se abre sobre la avenida que sube hacia Monreale. En el remate de la puerta se encuentra otra balaustrada que, en este caso, sigue a lo largo de las cuatro caras de la estructura, enmarcando la cobertura piramidal. Está última, rematada a su vez por una linterna, está recubierta por unos azulejos que reproducen, en las cuatro caras de la pirámide, el emblema de la municipalidad. El remate fue diseñado por el Guercio mientras su realización practica, en 1669, fue obra del ceramista Onofrio Cosentino.

Porta Nuova vista desde la Piazza Intipendenza, la plaza desde la cual se accede al interior del Palacio de los Normandos.

El diseño de la fachada interior es mas sencillo. En lugar de los Atlante del exterior solo hay cuatro pilastras rematadas por unos capiteles de orden corintio. También es ausente el almohadillado visible en el exterior. Otra diferencia, que suele pasar pasar desapercibida, es la mayor altura del arco, con la consecuente reducción del segundo cuerpo. En este pueden verse cuatro medallones con las esculturas, en forma de bustos, de las cuatro alegoría de Paz, Justicia, Verdad y Abundancia. El interior de la puerta ha sido decorado en 1825 en estilo neoclásico (ver imagen).

La fachada interior de la puerta vista desde la Via Vittorio Emanuele.

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