Una vista del interior de la Catedral de Monreale, con sus mosaicos bizantinos que relatan e ilustran el Antiguo y Nuevo Testamento. Al fondo se ve el ábside con el Cristo Pantocrátor.

La Catedral de Monreale es una de las iglesias más conocidas de Sicilia. Al igual de los demás monumentos de su época, creados por voluntad de unos soberanos iluminados que vieron en la integración cultural y la tolerancia hacia las minorías una formula exitosa de gobierno, representa al día de hoy un punto de referencia como patrimonio cultural de la humanidad.
Turistas de todas las nacionalidades, procedentes de todos los rincones del mundo, durante todo el año, acuden a la pequeña ciudad de Monreale para visitar la catedral y ver sus mosaicos.

La Catedral de Santa María la Nueva, este es su nombre completo, fue edificada en la misma época que vio la construcción de las grandes catedrales góticas de Francia (siglo XII). En ella, según los relatos tradicionales y aceptados, se reflejó la rivalidad entre las dos figuras más relevantes del reino, el soberano Guillermo II, de la descendecia franco-normanda de los Altavilla, y el que fue su mentor durante la juventud, el arzobispo Gualtiero, que en esos mismos años había impulsado la construcción de la Catedral de Palermo. En las dos Catedrales se reflejó también su distinta visión de la religión. Guillermo II quiso resaltar la riqueza y belleza interior que aporta la Fe, en contraste con la sencillez exterior. Gualtiero quiso resaltar la apariencia, convencido que la belleza exterior de una estructura monumental demostraría la fuerza de la Fe.

La presencia de dos catedrales tan cerca entre si se debe a unos acontecimientos producidos durante la etapa histórica anterior a la monarquía normanda, la época del Emirato de Sicilia. En aquel entonces la religión Cristiana no había sido suprimida pero había sido relegada en segundo plano. La sede arzobispal de Palermo, ubicada en la Catedral de la Asunción (construida en época bizantina por voluntad de San Gregorio Magno), fue transformada en la Mezquita Gami y el arzobispo obligado a trasladarse a Monreale, dejando la primacía religiosa de la ciudad, como es obvio, a las autoridades Musulmanas.
La sede arzobispal fue entonces reinstalada en la modesta iglesia de Santa Ciriaca (Aghia Kiriaki) de Monreale donde, alejada del ajetreo de la capital, siguió oficiando su función espiritual para los creyentes. Al volver el poder político de la isla en manos cristianas la sede arzobispal fue devuelta a la capital y reinstalada en el antiguo edificio, otra vez transformado en iglesia. Sin embargo la antigua iglesia bizantina no tenía las características que la hacían digna de ser la catedral de la capital de un reino.

Guillermo II entrega la Catedral a la Virgen María.

El joven rey Guillermo II, alentado por el Papa Lucio III que mal veía la enorme influencia de la que gozaba el arzobispo Gualtiero, se hizo entonces promotor de la construcción de una nueva Catedral en Monreale, ese pequeño centro que había mantenido encendida la llama de la Cristiandad y que su abuelo, el rey Ruggero II, ya había elegido como segunda residencia real. El Papa elevó Monreale al rango de sede arzobispal, dignidad que hasta entonces sólo poseía la capital, y creó un poder espiritual que contrarrestase el del arzobispo de Palermo.
El arzobispo Gualtiero respondió al desafío del rey, y del Papa, afirmando que si había de construirse una nueva catedral esta debía de construirse en la misma capital, y no en un lugar tan alejado donde los fieles no pudiesen acudir. Al no ponerse las dos personalidades de acuerdo, y al no poder impedir cada uno el proyecto de su oponente, ambos siguieron adelante con la construcción de "su" catedral.

[]

Exterior

El exterior de la Catedral de Monreale, completamente aislado de otras construcciones, forma parte de un conjunto más amplio integrado por:
El Palacio Arzobispal (Museo Diocesano), que colinda con el brazo derecho (sur) del transepto de la iglesia.
El Convento Benedictino, con el claustro situado a lo largo del flanco sur de la catedral, cuya fachada, unidamente a la de la Catedral, se asoma a la Piazza Guglielmo II.
El antiguo Palacio Real (hoy Palazzo di Città y sede de la Biblioteca "Ludovico II De Torres"), que se conecta con la iglesia a través del Arco de los Ángeles, un arco-puente que sortea la Via degli Angeli, la calleja que sigue el perímetro norte de la catedral conduciendo hacia la Via Arcivescovado, donde se halla la fachada de palacio y desde la cual pueden verse los tres ábsides de la catedral.
El Seminario dei Chierici, hoy sede del Circolo Italia, fundado por el arzobispo Ludovico II de Torres y ubicado en la Piazza Duomo, a la izquierda de la fachada lateral de la Catedral escondiendo, desde la plaza, la vista el antiguo Palacio Real, situado tras el.
Todo este conjunto, con la excepción del Palacio Real construido por el rey Ruggero II (abuelo de Guillermo II), fue creado en el arco de pocos años (1174-1189) utilizando los enormes recursos financieros acumulados por el predecesor del rey, su padre Guillermo I.

La Via Arcivescovado con su antiguo empedrado. Se ven los ábsides y el pasadizo de la Via degli Angeli (donde la señal de trafico), que separa el cuerpo de la Catedral del antiguo Palacio Real. Al fondo está el acceso rodado al Palazzo Arcivescovile (donde los coches aparcados).

Quienes lleguen a Monreale tendrán su primer contacto visual con la Catedral de dos maneras: llegando desde el paseo panorámico de la ciudad (en autobús o después de haber dejado el coche de alquiler en uno de los muchos aparcamientos de pago que se hallan en las cercanías); o llegando desde la Via Torres, una calleja que conecta con el área del aparcamiento municipal (ver aquí).
En el primer caso llegaran a la Piazza Duomo (Piazza Vittorio Emanuele) desde la cual verán la fachada norte de la catedral donde se halla el único acceso al interior del templo, el portal lateral norte. El portal está resguardado bajo un pórtico que fue añadido al conjunto entre 1547 y 1569.

La fachada norte de la catedral. A la izquierda se ve el Seminario Arzobispal, añadido al conjunto en el 1589 por el arzobispo Ludovico II Torres, hoy sede del Circolo Italia, detrás del cual está el antiguo Palacio Real. Al centro se ven el pórtico y el portal norte. A la derecha se ve la torre izquierda, con el campanario y el reloj.

En el segundo caso, si han dejado su vehículo en el aparcamiento municipal, bajarán desde la Via Torres por unas escaleras (en Monreale hay muchas escaleras) que les llevarán hasta la Piazza Guglielmo II, justo frente la fachada principal de la Catedral. A la derecha de la fachada de la catedral, ocupando todo el lado sur de la plaza, verán el Convento Benedictino, hoy propiedad municipal, en cuyo interior se halla la Galería Civíca de Arte Moderno. En los dos extremos de la fachada del convento se hallan el acceso del Claustro Benedictino (a la izquierda, muy cerca de la fachada de la Catedral) y el de la Villa Comunale, el parque municipal donde hay un mirador.
La fachada queda, como en la Catedral de Cefalù, enmarcada entre dos altas torres de las cuales la izquierda quedó dañada por un rayo en 1807. Entre las dos torres, otra vez como en la Catedral de Cefalù, se ha añadido un pórtico (1770) de aspecto neoclásico. Sobre el pórtico, para eso hay que alejarse hasta el otro lado de la plaza, pueden verse las típicas decoraciones normandas del segundo cuerpo de la fachada, donde se abre la ventana de arco apuntado de la nave central.

La fachada de la Catedral, con el pórtico añadido en el siglo XVIII. A la derecha se ve el portal principal del convento, que hoy pertenece a la Galería Cívica de Arte Moderno de Monreale, después, casi tocando la torre, está el acceso al claustro.

Si se accede a visitar el Claustro Benedictino (hay que abonar una entrada de 6€) se podrá ver la fachada sur de la catedral. Colindando con el claustro se verá la estructura exterior y la cúpula de la Capilla de San Castrese (Patrono de Monreale), también llamada Capilla de la Eucaristía y de la Capilla de San Benito antiguo lugar de sepultura de los frailes benedictinos.

La fachada sur de la Catedral vista a través del Claustro Benedictino.

[]

Interior

El interior de la Catedral se caracteriza por una planta de cruz latina con tres naves de las cuales la central se sostiene sobre ocho arcos apuntados que descansan sobre nueve columnas. El transepto, cuyas dimensiones son considerables, se halla dividido en tres partes debido a la presencia del coro y del órgano. A cada uno de los tres sectores del transepto le corresponde uno de los tres ábsides, visibles en conjunto solo desde el exterior. En la semi-cúpula del ábside central se halla la famosa representación del Cristo Pantocrátor de Monreale.

El sector central del transepto se funde con el presbiterio, donde se halla el altar mayor. En ambos lados puede verse el coro con al principio los asientos del rey (a la izquierda) y del arzobispo (a la derecha).

Todas las paredes quedan recubiertas por unos mosaicos creados, entre finales del siglo XII y principios del XIII, por artistas locales y venecianos. Los mosaicos de las tres naves relatan e ilustran escenas del Viejo y Nuevo Testamento. Los del transepto muestran episodios de la Vida de Cristo (en el sector central se relata su juventud, en el brazo derecho su vida pública y en el izquierdo su Pasión).

La contra-fachada de la Catedral. Arriba del todo vemos los mosaicos que representan la Creación de Eva y Primer encuentro de Adán y Eva. Más abajo está la representación de Lot y los dos Ángeles (izquierda), San Casio (bajo la ventana), la Destrucción de Sodoma (derecha). A la izquierda del portal se ve el Martirio de San Castrense (Patrono de Monreale), a la derecha los Milagros de San Castrense. En la luneta del portal está la Virgen María, a la cual está titulada la Catedral.

Las naves laterales y la central cautivan la atención de los visitantes que, con un libro explicativo o un audífono (se pueden alquilar, en todos los idiomas, bajo el pórtico), siguen el hilo de los relatos escenificados por los mosaicos. En otros tiempos estas mismas escenas, que iban ser vistas por los fieles a lo largo de toda su vida cada vez que iban a misa, cumplían la misma función didáctica.

Los mosaicos de la nave central muestran escenas del Viejo Testamento, los de las nave laterales (en la imagen estamos mirando la izquierda) nos muestran escenas del Nuevo Testamento.

Desde la nave central de la iglesia casi no se percibe la presencia de los brazos laterales del transepto y se nota como el interior del templo haya sido diseñado para resaltar la presencia del Cristo Pantocrátor que, representado en lo alto de la semi-cúpula del ábside central, con los brazos abiertos bendiciendo y sosteniendo las Escrituras, parece abrazar a quienes estén mirándole.

La nave central de la iglesia, las dimensiones escaladas de los arcos frontales del transepto y del presbiterio resaltan la figura del Cristo. A la izquierda está el portal norte, único acceso al interior del edificio, a la derecha el portal sur, que da acceso a la Capilla de San Castrese.

En el proyecto original de la Catedral fue prevista nada más la presencia de dos capillas, situadas entre la pared sur del edificio y el claustro del Convento Benedictino, la Capilla de San Castrese y la Capilla de San Cataldo, sucesivamente transformada en la Capilla de San Benedetto. La principal de ellas (ver imagen), accesible desde el portal sur de la iglesia, fue creada para hospedar en su interior las reliquias de San Castrese, Patrono de Monreale, que el obispo de la ciudad de Capua trajo a Sicilia en ocasión de la boda (1176) de Guillermo II con Juana Plantagenet. La otra capilla (ver imagen), en principio dedicada a San Cataldo, fue reformada en 1561 con la instalación del altar de San Benito. Se encuentra situada entre la anterior capilla y el brazo derecho del transepto (con acceso desde este último), ocupando el lugar que fue utilizado en origen para dar sepultura a los frailes del convento.

La nave lateral derecha de la Catedral. Se ven en primer plano la pila bautismal y el nicho con el altar de San Juan Bautista (ver imagen), después está el portal lateral sur que da a la Capilla de San Castrese. Al fondo se ve el arco frontal del transepto sur con detrás el ábside lateral, levemente desalineado (hacia afuera) con el eje de la nave lateral.

[]

Transepto sur

En el transepto sur se custodian las Tumbas reales de Guillermo I y de su hijo Guillermo II. Desde su área, que colinda con el Palacio Arzobispal, se accede al Museo Diocesano y a la sacristía (esta última no se puede visitar). Las tumbas se hallan dispuestas a lo largo de la pared divisoria que mantiene separada el área central del transepto, sobre la cual se halla la estructura del monumental órgano que en los años '60 del pasado siglo substituyó el anterior. En el ábside se encuentra la Capilla de la Virgen, a la cual está consagrada esta Catedral.

El transepto sur visto desde el ábside. Se ve el sarcófago renacentista que custodia los restos de Guillermo II, el otro sarcofago, muy parecido a los que se encuentran en la Catedral de Palermo, se hallaba al momento de la foto en fase de restauro.

[]

Transepto norte

El acceso al transepto norte está vinculado al pago de un billete que cuesta un euro. Su espacio está enteramente despejado, lo que permite observar detenidamente los mosaicos del suelo. En su interior se halla un altar-reliquiario dedicado a San Luis de Francia que, en un principio, estuvo sepultado en esta Catedral. Al fondo, en correspondencia del ábside derecho, se halla la Capilla del Crucifijo con su altar barroco. Más arriba, frente a la semi-cúpula del ábside cuyo mosaico representa San Pablo, puede verse una Cruz de tamaño natural.

El transepto norte, a la izquierda se ve el altar-reliquiario dedicado a San Luis de Francia (en su interior se custodia su corazón). En el área frente al ábside izquierdo pueden verse los escalones del portal que, en el pasado, conectaba con el Palacio Real.

[]

Presbiterio y ábside

Toda el área del presbiterio y del ábside no es accesible a los visitantes que deben de contentarse con verla desde la nave central o desde la abertura del transepto frente a los ábsides laterales. En el sector que corresponde al transepto central, cuya área queda unida al presbiterio, como ya sabemos se encuentran el órgano y el coro. En el presbiterio, situado sobre una escalera en forma piramidal, puede verse el altar mayor barroco creado en 1771. Para verle desde más cerca hay que acercarse desde el transepto sur o norte (ver imagen).

Presbiterio y ábside vistos, desde la nave central, a través del sector central del transepto.

Al acercarse a ver el presbiterio desde el transepto norte, después de haberle visto desde la nave central y haber notado como el Cristo Pantocrátor tenía su mirada fija hacia el interior de la iglesia, notaremos como, desde esta otro ángulo de observación, el Cristo seguirá mirando hacia donde estamos, incluso con la cabeza y el tronco girados e inclinados hacia nosotros.

El Cristo Pantocrátor visto desde el transepto norte.

Si luego damos la vuelta a todo el presbiterio-ábside y pasamos al transepto sur, podremos comprobar como el Cristo Pantocrátor sigue mirándonos.

El Cristo Pantocrátor mira todos los rincones de la Catedral.

[]

Tejados

En la nave lateral derecha, cerca de la contra-fachada, se encuentra el portal de acceso a la escalera que, pasando a través de la torre izquierda del campanario, conduce hasta los tejados del edificio. El principal aliciente para pagar los dos euros que supone el billete de acceso es la inmejorable vista del Clausto Benedictino que ofrece el pasillo que transita a lo largo de la nave derecha.

El Claustro Benedictino visto desde los techos de la Catedral, se ve también el pasillo que procede de la torre del campanario.

Al pasar al otro lado del pasillo se llega a la siguiente escalera que, después de sortear la diferencia de altura con el transepto, conecta con un largo y estrecho corredor interior que lleva hasta los ábsides, desde los cuales se goza de una bonitas vistas sobre la Conca d'Oro (ver imagen). A lo largo del corredor se encuentra una ventana interior (con cristal) que permite mirar el transepto desde arriba (ver imagen).

Información practica

La Cattedrale di Santa Maria la Nuova abre al público según los siguientes horarios:
De lunes a sábado desde las 8:30h hasta las 12:45h y desde las 15:30h hasta las 17:00h.
Los domingos y festivos desde las 8:00h hasta las 9:30h y desde las 15:30h hasta las 17:00h.
Desde el interior de la Catedral se puede acceder, pagando un billete, a los siguientes lugares:
Transepto norte (precio del billete 1€), abierto según los mismos horarios de la Catedral (los domingos y festivos permanece cerrado).
Tejados (precio del billete 2€), abiertos según los mismos horarios de la Catedral.
Museo Diocesano (precio del billete 3€) abierto desde las 9:00h hasta las 15:00h (domingo y lunes cerrado).

Licencia de Creative Commons
Guía de Palermo y Sicilia by http://panormus.es is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License