San Cataldo (ubicación) es una iglesia árabe-normanda fundada alrededor de la mitad del siglo XII. Sus tres cúpulas rojas, presentes en muchos folletos turísticos, se han convertido en un icono de la ciudad. El edificio se encuentra bien visible desde la Via Maqueda, debido a su posición elevada sobre el zócalo de piedra caliza que domina todo el conjunto de la Piazza Bellini.

La fachada de San Cataldo vista desde la Via Maqueda Al fondo se ve el Teatro Bellini (en restauro), que da el nombre a la plaza. A la derecha puede verse el letrero color naranja de la Oficina de Información Turística.

El espacio entre la iglesia y la Via Maqueda, donde hoy puede verse una plazuela, estuvo ocupado hasta el 1948 por un palacio barroco construido después de la creación de la Via Maqueda. Al ser gravemente dañado durante los bombardeos del '43 que precedieron el desembarque de los Angloamericanos, el palacio fue retirado y, en sus cimientos, aparecieron unos reductos de la muralla púnica de la ciudad que hoy pueden verse detrás de unas bancas de piedra.

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Exterior

El exterior de la iglesia de San Cataldo está caracterizado por las tres cúpulas que cubren su nave central, por la elegante moldura cincelada que enmarca la cornisa superior del edificio y por las celosías de las ventanas que, a muchos, recordarán las del arte hispano-árabe.

Una vista del ábside y de la fachada lateral. Se ve la escalera de acceso que la iglesia comparte con Santa Maria dell'Ammiraglio. El edificio fue restaurado en el siglo XIX, época a la que se remonta el característico color rojo de las cúpulas.

Desde el rellano frente a la fachada, el que mira sobre la Via Maqueda, se puede ver de cerca el portal principal de la iglesia. En el resaltan las dos Cruces de Jerusalén que, en color rojo, son el emblema de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén a la cual, en el año 1937, fue encomendada la iglesia. Este mismo año la Orden restauró el edificio devolviéndole al culto.

La fachada vista desde el rellano.

El mejor lugar para apreciar la estructura de la iglesia de San Cataldo es la ventana del primer piso de la escalera del Palazzo delle Aquile (para visitar este palacio hay que tener un pase de visitante que se puede adquirir en la Galería de arte moderno Sant'Anna). Desde allí se ve ve como el tambor de cada una de las tres cúpulas forma parte de una estructura rectangular que, a su vez, descansa sobre la bóveda del techo del edificio. Lo que hace que esta estructura sea fuerte y al mismo tiempo ligera. En la fachada norte del edificio, la que mira hacia la Piazza Bellini, se encuentra el portal lateral por donde los visitantes acceden al interior de la iglesia. En la pared se ven, alineadas con las cúpulas, las tres ventanas que corresponden a la nave lateral izquierda. Como de costumbre en las construcciones de esta época, están enmarcadas por unas molduras que se armonizan con sobriedad en la estructura del edificio.

La iglesia de San Cataldo vista desde el Palazzo Pretorio, sede del Ayuntamiento. A la izquierda se ve el campanario de Santa Maria dell'Ammiraglio (también llamada La Martorana).

La cara este de San Cataldo, situada delante del campanario-entrada de Santa María dell'Ammiraglio, reproduce el mismo esquema de la fachada lateral. Los dos ábsides laterales, a diferencia del central, no quedan marcados en el exterior. En la celosía de la ventana del ábside se ha injertado una Cruz de Jerusalén después de que la iglesia fuera devuelta al culto en la primera mitad del siglo pasado.

La cara este del edificio. De los tres ábsides de la iglesia, solo el central queda marcado en el exterior.

En el flanco sur del edificio (a la derecha mirando la fachada), a partir del año 1679, se crearon unas dependencias que serán abatidas durante el restauro del 1885 por lo que, actualmente, es posible recorrer el estrecho pasillo que separa la iglesia de las construcciones que se hallan detrás.

La fachada de San Cataldo vista desde la Via Maqueda. Esos bloques de piedra que se ven, son restos de la muralla fenicio-romana de la antigua Panormus.

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Interior

El interior de San Cataldo es muy sencillo. Las paredes, los arcos, las bóvedas y la cúpulas muestran la piedra caliza sin ningún otro revestimiento que la capa de cal, ya muy desgastada, aplicada en un reciente pasado. El único ornamento presente son las 12 columnas que se hallan en la iglesia. Las seis que sujetan las tres naves, con la ayuda del muro portante de la fachada, y otras tantas que decoran los ábsides.

Vista en vertical del interior de la iglesia.

Vista en horizontal.

Bóvedas y cúpulas vistas desde el portal principal.

La planta de la iglesia es de cruz griega con tres naves y el transepto que se halla al centro del espacio interior, bajo la cúpula central. Situándose bajo una de las cúpulas puede verse su estructura portante. Esta se sustenta sobre una base cuadrada en cuyas esquinas se asientan las cuatro semi-cúpulas que dan lugar a la estructura octagonal del tambor, sobre el cual descansa la cúpula.

Las tres cúpulas de San Cataldo.

En la espolia pared de la contra-fachada se halla, escondido tras una cortina blanca, el portal principal. A lo largo de la contra fachada hay unos asientos desde los cuales se puede comodamente contemplar el interior de la iglesia.

El interior visto desde el presbiterio. Al fondo la contra-fachada, a la derecha el portal lateral.

Las tres ventanas de la contra-fachada que miran hacia la Via Maqueda.

En ambos lados del transepto se hallan unos asientos orientados hacia el centro del espacio interior.

La estrecha nave derecha con al fondo el ábside.

Los tres ábsides presentan la misma escueta decoración que ya hemos visto en otros monumentos de la época, la fachada de la Catedral por ejemplo, creada injertando unas columnas, casi siempre procedentes de otros edificios, en las esquinas de la estructura.

El ábside izquierda.

Todo el suelo de la iglesia presenta un mosaico creado sobre un fondo de mármol blanco en el cual se injertan unas teselas de mármoles de color y de piedras duras.

El mosaico central.

El mosaico frente la entrada.

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Algo de historia

La iglesia fue fundada alrededor de la mitad del siglo XII como capilla del palacio de propiedad del almirante Maione di Bari, que la quiso consagrar a San Cataldo, monje de origen irlandés y obispo de Tarento. Maione recibió este cargo después del ajusticiamiento del almirante Felipe de Mahdia, sucesor del almirante Jorge de Antioquía. Este había sido condenado a muerte a consecuencia de un oscuro complot de corte, después de su regreso victorioso de la campaña militar contra los Almohades y la reconquista de la ciudad de Bona (hoy Annaba, en la actual Algeria). Su puesto fue ocupado por Maione, hijo de uno de los jueces de la corte que había condenado injustamente al anterior almirante, siendo el rey Ruggero II en estado de senilidad e incapaz de oponerse a las intrigas de corte.

El mosaico de San Cataldo, sobre una de las columnas de la Capilla Palatina.

A la muerte del rey Ruggero II (1154) le sucedió Guillermo I, el hijo que le había dado su primera esposa, la reina Elvira de Castilla (1100-1135). El nuevo rey, ascendido al trono a la edad de 23 años, se dedicó en un principio a cultivar los privilegios de su posición, gozando de las comodidades de los palacios y delegando las funciones de gobierno a Maione, nombrado Ministro de la Corona (1154) y convertido en el hombre más pudiente del reino.
En este periodo Maione fundó la iglesia de San Cataldo en honor al Santo de origen irlandés venerado en su tierra de origen, la región sureña de Apulia. La carrera política de Maione se truncó trágicamente el día 10 de noviembre de 1160, cuando fue asesinado por Matteo Bonello delante de la Catedral, en la misma calle que hoy lleva su nombre (Via Matteo Bonello).
Su sucesor, tanto en el cargo como en la propiedad de la iglesia de San Cataldo fue Silvestro, familiar directo del rey y Conde de Marsico, antigua colonia romana en el sur de Italia que los Normandos habían elevado al rango de capital regional. Silvestro adquirió la iglesia para que fuera el mausoleo de su hija Matilda de Marsico, fallecida en temprana edad.

La lapida que recuerda la joven Matilda, hija del conde Silvestro de Marsico.

A la muerte de Guillermo I (1166) le sucedió al trono, a la edad de 12 años, el hijo Guillermo II. Margarita de Navarra (1123-1183), reina consorte de Guillermo I y madre del joven rey Guillermo I, ejerció la regencia del reino hasta que Guillermo no fue mayor de edad. En el 1172, con Guillermo ya mayor de edad, será fundada la Abadía Territorial Benedictina de Monreale* a la cual será entregada la iglesia de San Cataldo. Los Benedictinos se mantendrán a cargo de la iglesia hasta el año 1787. Después de esta fecha comenzará un periodo de vicisitudes que culminarán con la desacralización de la iglesia y su transformación en oficina de correo (1867).

* Este mismo año se comenzarán los trabajos de construcción del Duomo (iglesia mayor) de Monreale. En el año 1182, al ser nombrada la pequeña ciudad sede episcopal por el Papa Lucio III, el Duomo seŕa ascendido al rango de Catedral.

En las columnas pueden verse garabateadas unas anotaciones de los oficinistas de correo que se remontan al siglo XIX. No han sido borradas pues también forman parte de la historia del edificio.

En el año 1882 el arquitecto Giuseppe Patricolo emprendió el restauro del edificio con la finalidad de devolverle a su aspecto original, los trabajos terminaron en el 1885. El color rojo de las cúpulas fue aplicado en aquel entonces suponiendo el Patricolo que se tratase de su coloración original. En un segundo tiempo se descubrió que la suposición no tenía fundamento, sin embargo la coloración fue tan acertada que se quedó hasta nuestros días.

Vista de San Cataldo al atardecer.

A partir del año 1937 la iglesia fue devuelta al culto por la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén que adquirió el uso del edificio con la condición de proceder a su mantenimiento (el inmueble sigue perteneciendo a la Curia Arcivescovile de Palermo).

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Información practica

La iglesia de San Cataldo se puede visitar todos los días de 9:30h a 12:30h y de 15:00h a 18:00h, la entrada cuesta 2,50 €. Los menores de 14 años tienen entrada libre.
El billete de acceso trae un listado de lugares, llamado "Il Circuito del Sacro" (El Recorrido del Sagrado), en los cuales al mostrar un billete sacado en cualquier de ellos se obtiene un descuento en todos los demás. Estos son: Iglesia de San Cataldo, Iglesia de Santa Maria dell'Ammiraglio (Martorana), Iglesia de Santa Maria della Catena, Oratorio de San Lorenzo, Catedral (Tumbas reales, Tesoro y Cripta), Museo Diocesano de Palermo, Conjunto Monumental de Santa Chiara, Museo Diocesano de Monreale, Duomo de Monreale (Cappella Roano).

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