Monreale es una pequeña ciudad de unos 39 mil habitantes situada al interior del área de la Conca d'Oro (ver en 3D). Su resguardada ubicación, en la ladera sur del Monte Caputo al amparo de los vientos del norte y de poniente, hizo que fuera preferida por los reyes normandos que deseaban tener, según su nórdica tradición, una reserva de caza donde relajarse alejandóse del ajetreo de la capital. La construcción de su conjunto monumental (Convento Benedictino, Catedral, Palacio Arzobispal y Palacio Real) se remonta al siglo XII y se debe a la iniciativa del rey Guillermo II de Sicilia, desde entonces Monreale ha absuelto la función de residencia real, de la que procede su nombre (Mons Regalis).

Desde finales del siglo XVI (1590), por iniciativa del arzobispo Ludovico II de Torres, Monreale se conecta con Palermo a través de una calle recta que hoy se llama Corso Calatafimi. Esta avenida arranca desde la Porta Nuova del casco antiguo de Palermo, colindante con el Palacio de los Normandos, y sube en línea recta hasta las laderas del Monte Caputo, donde arranca la cuesta panorámica que lleva hasta la población.
Debido al desarrollo del tejido urbano de Palermo en la segunda mitad del siglo pasado, Monreale se ha fusionado (ver) con el área metropolitana de la capital.

La cumbre del Monte Caputo, visible desde buena parte de la Conca d'Oro, se reconoce por la presencia del Castello di San Benedetto, llamado más comúnmente el Castellaccio, un castillo construido por Guillermo II al mismo tiempo que hizo construir la Catedral, el Palacio Real (hoy Palazzo di Città), el Palacio arzobispal y el Convento Benedictino.

La Piazza Duomo, frente a la fachada norte de la catedral, al fondo se ve otra plaza, Piazza Guglielmo II, desde la cual se puede ver la fachada principal de la Catedral (ver imagen). En esta misma plaza se encuentra el portal de acceso al Claustro de los Benedictinos, colindante con la fachada sur de la catedral.

Aunque el principal aliciente de una excursión a Monreale sea conocer su hermosa Catedral, esta se puede aprovechar para conocer el Museo Diocesano y después visitar los tejados de la Catedral para luego, desde la Piazza Guglielmo II (donde la fachada de la Catedral), acceder al Chiostro Santa Maria la Nuova, el Claustro Benedictino de la Catedral (ver imagen).
Dejando el centro urbano se puede dar un paseo panorámico (hay que disponer de un vehículo por supuesto) por la empinada carretera que sube hacia la abadía Benedictina de San Martino delle Scale (ver imagen) pasando cerca del desvío (sendero peatonal) que conduce hacia el Castellaccio (ver imagen).

El paseo-mirador que bordea la calle que sube a Monreale.

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