El Palacio de la Cuba (ubicación) fue un edificio de ocio y descanso construido en el siglo XII al interior de un complejo de parques reales y reservas de caza. Su estructura es parecida a la del Palacio de la Zisa, su estado de conservación sin embargo es peor. Es posible acceder a su interior gracias a unas estructuras de metal que se han sobrepuesto al suelo de la planta noble que, con el paso del tiempo, se ha derrumbado. Sobre el gran salón central el palacio tenía una gran cúpula, visible desde la distancia, llamada en lengua árabe la Qubba, de allí su nombre de Palacio de la Cuba.

El palacio de la Cuba visto desde el área antiguamente ocupada por el estanque. A la derecha se ven las caballerizas que se construyeron en época sucesiva.

La construcción del palacio se remonta al año 1180 y se debe al rey Guillermo II de Sicilia (el fundador de la Catedral de Monreale). Bajo su reinado también se llevó a cabo, no muy lejos de este lugar, la construcción del Palacio de la Zisa que había si sido impulsada en el año 1165 por su padre y predecesor, el rey Guillermo I de Sicilia. El palacio se hallaba al interior de una extensa área llamada el Genoard, del árabe Jannat al-ard (el paraíso en la tierra), que mezclaba la tradición de las reservas reales de caza de las monarquías normandas del norte de Europa con los palacios de ocio construidos por los emires musulmanes, donde se retiraban para disfrutar de los placeres terrenales que les proporcionaban sus riquezas y su harem.

La fama del Palacio de la Cuba se difundió en toda Italia y perduró más allá de su época. Después de siglo y medio de su construcción, durante la década de los '40 del siglo XIV, el celebre novelista florentino Giovanni Boccaccio la menciona en una de sus novelas, la Novela Sexta (*) de la Quinta Jornada del Decamerón.

(*) En la novela, el rey Federico II de Sicilia se encapricha de una hermosa joven de Isquia (una isla que se halla frente a la costa de Nápoles) que será secuestrada por unos marineros sicilianos y llevada, cautiva, a Sicilia. Su joven prometido salió en su búsqueda y "...luego de mucho buscar, encontrando que la joven había sido regalada al rey y por él estaba vigilada en La Cuba, se enfureció mucho y perdió la esperanza, no ya de poder nunca volver a tenerla sino de verla tan sólo" (el cuento tiene un desenlace feliz y el rey, arrepentido, libera la muchacha que tenía prisionera y permite que se case con el joven).

La pared derecha del salón principal del palacio donde pueden verse las únicas que han quedado.

Durante una una pestilencia que tuvo lugar a finales del siglo XVI el palacio, ya en decadencia, fue transformado en lazareto. Terminada la época de las recurrentes epidemias que asolaban la ciudad, el palacio será transformado en acuartelamiento de soldados hasta que, después de la unificación nacional(1860), su propiedad será reclamada por el Reino de Italia que le destinó al mismo uso (acuartelamiento de sus tropas de caballería). Después de la II Guerra Mundial el conjunto será entregado a la Región Siciliana que, en la década de los '80, procedió a su parcial restauro.

El acceso al Palacio de la Cuba se encuentra a lo largo del Corso Calatafimi (ver), la avenida que desde la Porta Nuova sube hacia Monreale cruzando la ronda A90. El trayecto (ver en Google Maps), desde la Porta Nuova (la entrada al casco antiguo) y atravesando la Piazza Indipendenza (donde se halla el acceso público al Palacio de los Normandos) solo mide un kilometro.

Exterior

El palacio se encuentra ubicado al interior de un área que se identifica, más o menos, con el estanque que en su origen le rodeaba por tres cuartas partes (ver una reconstrucción visual del conjunto). El área está rodeada por unos barracones, pertenecientes al Ejercito, a los que no hay que acercarse. Desde el área frente al monumento (ver) se puede tener una vista en buena perspectiva del edificio, como la que hemos mostrado a principio de página, teniendo en cuenta que no estamos viendo su fachada principal pues esta se encuentra en el lado contrario al que tampoco se puede acceder.

El palacio de la Cuba visto desde los barracones militares abandonados. A la izquierda, siguiendo el costado del edificio, es posible acercarse a la fachada principal, a la que solo es posible ver de perfil (ver). A la derecha del palacio se ve la entrada del Corso Calatafimi.

Las cornisas altas de la fachada este del edificio, a las cuales faltan algunas piezas, presentan unos releves escritos en caligrafía cúfica. En el siglo XIX, durante la excavación llevada a cabo por Michele Amari, un estudioso de la cultura árabe de Sicilia, se hallaron las piezas perdidas. Gracias al hallazgo se ha podido traducir todo el contenido de las inscripciones. En ellas se alaba la magnificencia del interior del palacio y de su creador, el rey Guillermo II.

Las inscripciones en caligrafía cúfica en la cornisa de la fachada este del palacio.

Si se observa el costado derecho del palacio se reconoce la ubicación de una bocas, de las cuales quedan hoy tan solo los agujeros, desde donde el agua procedente de la fuente en forma de estrella situada al centro del salón se derramaba en el estanque (ver).
Frente al costado norte, o sea entre el Corso Calatafimi y el palacio, están las caballerizas en cuyo interior (ver) se encuentran unos paneles que explican a los visitantes la arquitectura y la historia del monumento, además de las inscripciones de las cornisas superiores que han sido rescatadas de entre los escombros durante las excavaciones del siglo XIX.

Las molduras con releves de escritura cúfica expuestas al interior de las caballerizas.

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Interior

Para visitar el interior del palacio se accede a través una escalera adosada a la torre de la fachada este, donde se abre un portal secundario. La entrada principal del palacio se halla en el lado opuesto y, de momento, no es transitable.

El interior del palacio visto desde el portal principal. Al fondo se ve la actual entrada, situada en la fachada este del edificio a la que se accede por la escalera que hemos vistos en las imágenes previas.

El palacio tiene una planta rectangular, al centro de cada uno de sus lados se halla una estructura que sobresale del edificio dando lugar a las cuatro torres que, con una función más decorativa que defensiva, enmarcaban la gran cúpula que cubría el palacio (la Qubba). El suelo del palacio, al igual que su techo, se ha perdido. Para facilitar la visita de su interior se han instalado unos andamios que permiten el transito sobre unos pasillos que discurren por la antesala tras la fachada este (por donde se entra), alrededor del salón principal y hacia el portal principal.
Si se observan las paredes altas del salón pueden verse los ocho puntos de apoyo, hay dos por cada rincón, que sostenían el tambor octagonal sobre el cual descansaba la gran cúpula central.

El arco del salón que conecta con el portal principal.

Al centro del salón se hallaba una fuente en forma de estrella alimentada por un conducto de agua que procedía, con toda seguridad, desde las fuentes del Gabriel, ubicadas bajo las laderas del Monte Caputo al final del Corso Calatafimi (ver en Google Maps).
Bajo el portal secundario por el cual hemos entrado al palacio se halla una escalera (ver) que comunica con el sistema de salas, pasillos y canalizaciones (bajo la planta noble) que repartía al exterior, a través de las bocas que hemos visto antes, el agua procedente de la fuente del salón (ver).

El salón central del palacio.

Los espacios que sobresalen de los laterales del palacio se hallan integrados en el área del salón. En uno de ellos quedan unas muqarnas que, en parte, han sobrevivido al paso del tiempo (ver).

Información practica

El Palacio de la Cuba se halla al número cívico 100 del Corso Calatafimi de Palermo. Sus días y horarios de abertura son los siguientes:
de lunes a sábado desde las 09:00h hasta las 19:00h (última entrada a las 18:30h)
los domingos y festivos el palacio queda cerrado, sin embargo el primer domingo de cada mes abre, de forma gratuita, desde las 09:00 hasta las 13:30 (última entrada a las 13:00h)

El precio del billete es de 2 € (los niños pagan la mitad) y da derecho a la visita de la Necrópolis Fenicia que se halla, a una distancia de 200 metros, en el mismo Corso Calatafimi (bajando hacia el casco antiguo). Si tenemos la intención de visitar la necrópolis debemos de comunicarlo al personal de la recepción del palacio para que uno de los porteros nos acompañe calle abajo hasta su entrada y nos abra el portal.

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