Las Catacumbas de los Capuchinos son uno de los lugares más conocidos de Palermo. Su fama se remonta a los siglos anteriores cuando su visita, después del viaje de Johann Wolfgang von Goethe a Italia (1786-1788), fue incluida en el itinerario del Grand Tour. El origen de las catacumbas se remonta al siglo XVI y está ligado a la llegada de los primeros Capuchinos que, en el año 1534, obtuvieron la capilla de Santa Maria della Pace, un antiguo lugar de culto de época normanda construido en 1071, y la concesión de un solar para construir un convento.
Mientras llevaban a cabo la reforma de la antigua capilla los Capuchinos escarbaron, bajo el suelo de la misma, una fosa para enterrar los suyos que será utilizada hasta finales del siglo XVI, cuando sus reducidas dimensiones les obligaron a construir un verdadero cementerio.
Llegado el momento de trasladar los restos de sus cofrades al nuevo cementerio, los Capuchinos quedaron sorprendidos al ver que los cuerpos de la mayoría de ellos habían quedado intactos (gracias a la piedra caliza de la zona cuya composición natural favorece el proceso de momificación). Este hecho fue interpretado como una señal divina que les indicaba que a partir de entonces sus cuerpos no deberían de enterrarse si no dejarse expuestos. El proyecto de construcción del cementerio fue entonces abandonado y los Capuchinos comenzaron a crear el sistema de galería subterráneas que se convertirá en sus conocidas catacumbas.
Hay que tener en cuenta que no se trata de catacumbas en el sentido más estrictos del termino, pues la mayoría de ellas están dotadas de unos respiraderos y ventanas, a contacto con sus bóvedas, conectados con unos pozos de luz que permiten que circule el aire (ver). Las únicas verdaderas catacumbas, en el sentido literal del término, se hallan cerca de la entrada, correspondiendo al subsuelo de la iglesia de Santa Maria della Pace, y es donde se hallan las sepulturas de los religiosos (ver).

El sector más antiguo de las catacumbas. El túnel fue escarbado por los frailes en la piedra caliza de la zona, cuya composición favorece la conservación de los restos humanos.

A partir del año 1783 los Capuchinos permitieron que en sus catacumbas también fueran enterrados todo aquellos que manifestasen tal voluntad, incluidos miembros seglares de la sociedad palermitana. Con la condición que ellos, o sus familiares, costeasen los gastos de su momificación. Las catacumbas fueron entonces ampliadas con la creación de nuevos corredores que se añadieron a los ya existentes (corredor frailes Capuchinos y corredor sacerdotes). Estos fueron repartidos por categorías: corredor hombres, corredor mujeres y corredor profesionales (escultores, médicos etc.).
Este uso de las catacumbas se mantuvo hasta 1880, a partir de entonces no se permitieron nuevos entierros. Fue cuando se creó el colindante Cementerio de los Capuchinos, en uso hasta la fecha. Sin embargo hubo dos excepciones, la del cónsul de EE.UU. Giovanni Paterniti, fallecido en 1911, y la de una niña, Rosalía Lombardo, fallecida el 6 de diciembre de 1920, a los dos años de edad, a causa de una pulmonía. El cuerpo de la niña, a petición de su padre, fue embalsamado por el profesor Alfredo Salafia, manteniéndose intacto hasta hace pocos años cuando se comenzaron a manifestar señales de descomposición, debido a ello se ha procedido a su conservación en una urna con temperatura controlada y atmósfera de nitrógeno (ver).

La entrada a las catacumbas se encuentra en el rincón formado por el Cementerio de los Capuchinos (a la izquierda) y la iglesia de Santa Maria della Pace (a la derecha), frente la parada de taxi.

La Catacumbas de los Capuchinos se encuentran (ubicación) no muy lejos del Palacio de los Normandos, en el área oeste de la ciudad que rodea el Corso Calatafimi (la avenida que sube hacia Monreale), entre los palacios (o castillos) de la Zisa y de la Cuba.
Los horarios de abertura al público van desde las 9:00h hasta las 12:30h y desde las 15:00h hasta las 18:00, todos los días de la semana. Sin embargo, los domingos de la temporada de otoño-invierno, entre finales de octubre y principio de marzo, las catacumbas cierran por la tarde.
El precio de la entrada es de 3€.

La escalera de acceso a las catacumbas. No hay ascensor pero la altura de los peldaños es bastante reducida.

Licencia de Creative Commons
Guía de Palermo y Sicilia by http://panormus.es is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License