La Capilla de la Trinità, también llamada Capilla Palatina de la Zisa, es una iglesia árabe-normanda construida por voluntad del rey Guillermo I de Sicilia para ser la capilla real del Palacio de la Zisa, su residencia de verano. Fue construida suplantando una mezquita que, a su vez, se había construido sobre los cimientos del comedor de un antiguo convento bizantino. La iglesia estaba unida al Palacio de la Zisa por un corredor techado. Para que la pareja real no se mezclase con el pueblo había una sala, situada sobre la entrada, cuyas dos ventanas les permitían asistir a las funciones religiosas (ver).

El ábside de la Capilla de la Trinità y la fachada de la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano, ambas iglesias forman una única estructura desde 1803. Sobre la fachada neoclásica vemos el balcón del salón Don Angelo Utro desde el cual, durante la visita, es posible asomarse y disfrutar de las vistas que ofrece del Jardín de la Zisa (ver). A la izquierda del ábside se ve la entrada del conjunto.

Frente a la entrada del Palacio de la Zisa, la única de momento transitable pues la entrada desde la Piazza Zisa está cerrada, justo al final de la Via Witaker (ubicación) se encuentra esta pequeña iglesia árabe-normanda cuya visita no suele ser disfrutada, por los que acuden a visitar el renombrado palacio, por estar cerrada entre semana. El único día de la semana en que la Capilla de la Trinità abre sus puertas al público es el domingo, coincidiendo con la función religiosa celebrada en la contigua iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano. Si se tiene la oportunidad de elegir el séptimo día de la semana (por la mañana) para visitar el conocido palacio, se podrá aprovechar la oportunidad de ir a conocer también la que fue su capilla real.
La entrada al conjunto (ver) se encuentra, bien señalizada, a la izquierda del ábside de la capilla, orientado hacia levante y bien visible desde una plazuela arbolada a la cual se suele acceder a través de un pasaje conectado con el Jardín de la Zisa (ver en Street View).

La semi-cúpula del ábside y la cúpula del presbiterio, con las muqarnas que esconden los arcos laterales que sostienen parte del tambor.

Capilla e iglesia

La estructura de esta iglesia está formada por una sola nave, cuya cobertura está realizada por una bóveda de arista, de muy reducidas dimensiones. El la pared de la contra-fachada se halla un portal rectangular conectado con una antesala que, a su vez, estaba conectada con el palacio de la Zisa a través de un corredor cubierto del cual, aunque en el trascurso del tiempo se haya perdido, han quedado unos restos. La antesala, cuya función es hoy la de sacristía de la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano, se conecta con el presbiterio de esta última. Finalizada la celebración litúrgica también los visitantes pueden transitar por este pasaje y a acceder a ella (ver). Esta última, de estilo neoclásico, se comenzó a construir alrededor de la mitad del siglo XVIII y, a pesar de su reducidas dimensiones, fue completada en 1802. Su interior, orientado en sentido contrario con respecto a la capilla, es de una sola nave decorada con arcos y pilastras de estilo neoclásico (ver).

El interior de la capilla visto desde el ábside, se ven arriba las dos ventanas de la sala real. En su origen el tamaño de estas ventanas era mayor, como se puede averiguar por el distinto corte de los bloques de piedra. Abajo, tras la contra-fachada, se ve la antesala, adornada con un Crucifijo de tamaño natural.

La característica cúpula, que durante el siglo XIX no ha sido pintada de rojo como las demás de su época, se encuentra situada sobre el presbiterio, en una disposición que nos recuerda la de la iglesia de San Giovanni dei Lebbrosi. Su tambor octagonal, inscrito en una estructura cuadrada que veremos más tarde desde el exterior, es algo más estrecho de la anchura del presbiterio. Debido a ello sus lados norte y sur descansan sobre unos arcos cuya presencia está disimulada por la presencia de unas muqarnas (ver).
Un lugar privilegiado para ver el interior de esta capilla es la sala real, a la que se accede desde una escalera situada en la sala detrás de la entrada. Allí es posible asomarse desde ambas ventanas y tener la misma perspectiva que tuvieron, en sus tiempos, Guillermo II de Sicilia (*) y su esposa Juana de Inglaterra.

(*) El fundador del Palacio de la Zisa y de esta iglesia, Guillermo I, debido a su temprana muerte no pudo disfrutarlos. Cosa que si puedo hacer su hijo y sucesor, a lo largo de un reinado que duró 23 años.

El interior de la capilla visto desde la sala real, lugar desde el cual los reyes asistían a las funciones religiosas. El portal a la izquierda del presbiterio conecta con la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano.

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Salas y vistas exteriores

Al subir por la escalera, después del primer tramo al cubierto pasaremos a un segundo, que se abre hacia un patio trasero. Se trata de un tramo de escalera de metal (ver) que nos lleva a una terraza desde la cual se accede a la sala real, una pequeña sala en cuyos extremos de la pared a la derecha de la entrada se abren las dos ventanas que dan al interior de la capilla (ver).
Subiendo otro tramo de escalera llagamos a una terraza situada a la misma altura del tambor de la cúpula, al cual sin embargo no podemos acercarnos debido a una valla.

La cúpula del presbiterio de la capilla, orientado hacia levante. La estructura cuadrada esconde el tambor octagonal visible desde el interior. La pared de piedra caliza color ocre pertenece a la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano.

Ahora, desde donde nos encontramos, podemos asomarnos por una terraza que nos brinda una vista inmejorable de la fachada norte del Palacio de la Zisa (ver). Mirando hacia oeste, a la derecha dando las espaldas a la capilla, vemos el acueducto romano que sirvió, siglos más tarde de su construcción, el monasterio bizantino sobre cuyos cimientos nos encontramos. En época normanda el acueducto seguía en funcionamiento, alimentando las fuentes del palacio y del jardín de la Zisa.

El acueducto romano, aún en uso durante la época de los normandos, visible desde las terrazas de la capilla. Detrás de los edificios de cemento se ven los dos picos del Monte Cuccio. A la izquierda, algo más lejos, vemos el Monte Caputo en cuyas laderas orientales se halla Monreale.

El espacio situado sobre la bóveda de la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano está aprovechado por el Salón Don Angelo Utro (ver) desde cuyo balcón, que se abre sobre la fachada de la iglesia, se disfruta de unas vistas a 180 grados que incluyen también el jardín y el palacio de la Zisa (ver), además de un templete del siglo XVIII que ha sobrevivido a la invasión del cemento del siglo XX (ver) .

El exterior del conjunto visto desde la entrada del Palacio de la Zisa.

Información practica

La Capilla de la Trinità abre al público todos los domingos según el siguiente horario:
Desde las 8:00h hasta las 13:00h.
La Misa se celebra, en la iglesia de Gesù, Maria e Santo Stefano, todos los domingos y festivos a las 8:30h.
El cuidado de las actividades religiosas de la iglesia, y de las visitas a la capilla, está a cargo de la hermandad de Maria SS Addolorata alla Zisa.
La entrada es libre pero los visitantes están invitados a dejar una pequeña ofrenda para financiar las actividades de la hermandad.

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