Oratorio de la Compañía del Santísimo Rosario de Santo Domingo

El Oratorio del Rosario di San Domenico

es uno de los oratorios más conocidos de Palermo. Su construcción abarcó un largo periodo de tiempo, comenzando en 1573 y finalizando, con la construcción del presbiterio, en el año 1627. El oratorio fue la sede de la Compañía del Santísimo Rosario de Santo Domingo, fundada en el año 1568 por una comunidad de artesanos, artistas y acaudalados comerciantes de la ciudad. A esta compañía también perteneció el escultor Giacomo Serpotta quien, después de haber dado muestra de su talento en el cercano Oratorio de Santa Cita, recibió en 1699 el encargo de crear un conjunto de esculturas que se entrelazase con las valiosas pinturas que ya decoraban las paredes del oratorio, dedicadas a la representación de los Misterios del Rosario.

Oratorio de San Domenico - fachada exterior con ábside iglesia San Domenico
La fachada exterior del Oratorio de San Domenico, en estilo neoclásico, producto de una reforma operada en la segunda mitad del '700 por el arquitecto Vincenzo Fiorelli. Detrás se ve le estructura semicircular del monumental ábside de la iglesia de San Domenico.

Algunas de estas obras de arte habían sido comisionadas a renombrados pintores del barroco italiano: Luca Giordano y Pietro Novelli (que también pintó el fresco de la bóveda del oratorio) y flamencos: Guglielmo Borremans, Matthias Stom y Anton van Dyck. Este último, que residió en Palermo durante la epidemia de peste del 1624, pintó el cuadro de altar, dedicado a la Virgen del Rosario, donde se representa por primera vez Santa Rosalía ascendida al rango de protectora de Palermo.

Oratorio de San Domenico - detalle presbiterio con cuadro de Anton van Dyck
Un detalle del presbiterio con el cuadro de altar (1624-25) comisionado por la Compañía del Rosario di San Domenico al pintor holandés Anton van Dyck.

Se puede visitar el oratorio de lunes a domingo, desde las 09:00 hasta las 17:30 (última entrada a las 17:00). Con la hora legal (desde el último domingo de marzo haste el último domingo de octubre) queda abierto una hora más. El precio del billete es de 4€. Los menores de 17 años y los estudiantes tienen un descuento que reduce su precio a 1€. Para los menores de 7 años la entrada es libre. Se puede comprar, por el precio de 6€, un billete que incluye la visita del cercano Oratorio de Santa Cita.

El portal de acceso se sitúa detrás de la iglesia de San Domenico, en el eje de calles que une la Piazza Giovanni Meli con la Piazza San Giorgio dei Genovesi (se trata de la misma calle que toma tres nombres distintos: Via dei Bambinai, Largo Cavalieri di Malta y Via Squarcialupo). A lo largo de estos 300 metros de calle se halla la mayor concentración de monumentos de todo el Mandamento Loggia - Castellammare (oratorios de San Domenico y Santa Cita, iglesias de San Domenico, Santa Maria in Valverde, Santa Cita, San Giorgio dei Genovesi y excavaciones del barrio árabe de los Schiavoni). Se conecta con la Via dei Bambinai desde la Piazza Giovanni Meli, situada detrás de iglesia de San Domenico (en la Via Roma).

Otra forma de llegar, por ejemplo si se acaba de desembarcar desde un crucero en el muelle del Puerto de Palermo, es a través de la Piazza XIII Vittime (ver la página Visita de Palermo en escala de crucero). En ambos casos al entrar en la muy estrecha Via dei Bambinai se ve la fachada ocre y blanca del oratorio, justo al lado del ábside de la iglesia de San Domenico.

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El antioratorio

Se accede al antioratorio (la antesala del oratorio) directamente a través del portal de la calle, subiendo desde el bordillo de la estrecha Via dei Bambinai por los escalones de mármol rojo del interior del portal. No hay rampa de acceso para los minusválidos.

Oratorio de San Domenico - portal exterior
El portal exterior. En la pared del fondo se ve el altar del Crucifijo.

Nada más entrar vemos a nuestra izquierda la puerta que conecta con el Convento de San Domenico, al fondo el Altar del Crucifijo, con el reliquiario, y a la derecha la fachada interior del oratorio, con los dos portales que dan al interior. Entre ellos está la mesa de recepción donde se paga el billete para hacer la visita.

Oratorio de San Domenico - Crucifijo antioratorio
El Altar del Crucifijo con el reliquiario, en la pared del fondo del antioratorio. El Cristo, en madera tallada, se remonta al siglo XVIII.

Toda la sala fue reformada en clave neoclásica durante la segunda mitad del '700. El arquitecto que diseño la reforma, también miembro de la Compañía del Santísimo Rosario de Santo Domingo, fue Giuseppe Venanzio Marvuglia, más conocido por haber diseñado la Palazzina Cinese.

Oratorio de San Domenico - portal izquierdo oratorio
El portal izquierdo del oratorio, el único en uso para acceder a su interior.

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El salón del oratorio

El Oratorio de San Domenico muestra un salón de planta rectangular dotado de una considerable altura. Al nivel del suelo, que llega hasta la altura del dintel de los dos portales de la contra-fachada, le corresponde la funcionalidad asociada a las actividades que se desarrollaban en su interior. Estás eran las oraciones (dedicadas en especial modo al rezo del Rosario) y las actividades sociales (el cuidado de los enfermos, la caridad hacia los necesitados y la sepultura de los muertos pertenecientes a familias de recursos limitados).

Oratorio de San Domenico - interior con altar
El interior del oratorio, con el altar al fondo.

Cada una de estas actividades se centraba en uno de los extremos del salón. La oración estaba dirigida desde el presbiterio que, como en una iglesia, se halla situado en la pared del fondo. Las actividades sociales estaban organizadas desde una mesa de asamblea, presidida por el Superiore, situada entre los dos portales de la contra-fachada. Los cofrades se sentaban en las dos bancas alargadas situadas en las paredes laterales. Esta disposición les permitía, sin tener que cambiarse de postura y sin dar nunca las espaldas a los demás cofrades, dirigir su atención hacia ambos lados del salón.

Oratorio de San Domenico - interior y contra-fachada
El interior del oratorio, con la contra-fachada al fondo. La pequeña mesa, situada en el lugar que iba destinado al escaño del Superiore, substituye la originaria mesa de asamblea que se ha perdido en el trascurso de los siglos. Se reconoce con claridad el área destinada a las actividades de los cofrades, separada por un entablamento del área superior, destinada a las obras de arte inspiradas en los Misterios del Rosario y en las Virtudes Cristianas que los cofrades debían de cultivar

El nivel superior del espacio vertical del oratorio, separado con claridad del nivel terrenal, representa lo celestial. Las obras de arte presentes reafirman esta idea. Las pinturas representan los quince Misterios del Rosario y las doce alegorías, con las que se alternan, de las Virtudes Cristianas relacionadas con ellos. Sobre las diez pinturas de las paredes laterales, y sobre las dos del primer nivel superior de la contra-fachada, se hallan unos medallones que representan unas escenas del Viejo Testamento que, en la visión de los Dominicanos que comisionaron las esculturas, se relacionan con el cuadro que les corresponde.

Oratorio de San Domenico - La presentación en el templo entre alegorías Paz y Pureza
Un detalle de la pared izquierda del oratorio donde se representa el cuarto Misterio Gozoso, La presentación en el Templo. A sus lados están las alegorías de Paz y Pureza. Arriba, en el medallón entre las ventanas, se ve el Redentore Cavaliere Vittorioso, escultura inspirada en el Apocalipsis de San Juan.

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Los Misterios del Rosario

El Rosario, como bien saben los cátolicos practicantes, es una serie de rezos que conmemora los misterios de la vida de Jesucristo y de la Virgen María. En su forma tradicional se compone de 15 rezos, después de cada cual los fieles recitan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria al Padre. Los 15 Misterios están repartidos en tres series de cinco: los Misterios Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos.

El 16 de octubre de 2002, con su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, el Papa Juan Pablo II incluyó en el Rosario de la Virgen María una cuarta serie de cinco rezos, la de los Misterios Luminosos.

Los 15 Misterios del Rosario originarios, en este Oratorio de San Domenico, se hallan representados en pinturas a lo largo de las dos paredes laterales, de la contra-fachada y de la bóveda del salón. Fijarse, mirando las cuatro imágenes que siguen, como la serie de 15 misterios está representada en una línea continua, como en la sarta de cuentas que se utiliza para rezar el rosario. Esta línea, siguiendo el sentido de las manecillas del reloj, comienza por la pared izquierda, sigue por la derecha, luego pasa a la contra-fachada donde, con la Ascensión de María, sube hacia arriba para acabar, con la La Coronación de María, en la bóveda que, obviamente, representa los Cielos.

Oratorio de San Domenico - pared izquierda
En la pared izquierda del oratorio están los cinco cuadros que representan la primera serie de los Misterios del Rosario, los Misterios Gloriosos. De izquierda a derecha (estamos mirando desde el presbiterio hacia la entrada), o sea desde la entrada (que se halla en la contra-fachada) vemos: La Encarnación (o Anunciación) de Orazio De Ferrari, La Visitación de Guglielmo Borremans, La Natividad de Geronimo Gerardi, La Presentación en el Templo de pintor desconocido, y Jesús Entre los Doctores de Pietro Novelli.
Oratorio de San Domenico - pared derecha
La pared derecha del oratorio reproduce el mismo esquema de la izquierda, con la única diferencia que los Misterios Dolorosos, inspirados en la Pasión de Cristo, está representado desde el presbiterio hacia la contra-fachada. De izquierda a derecha vemos: La Oración en el Huerto de pintor desconocido, La Flagelación de Matthias Stom, La Coronación de Espinas, Jesús con la Cruz a Cuestas y La Crucifixión (las tres últimas pinturas son obra de pintores desconocidos de Escuela Flamenca).
Oratorio de San Domenico - contra-fachada
Los primeros cuatro Misterios Gloriosos quedan representados en la contra-fachada del oratorio. Abajo vemos (de izquierda a derecha) la Resurrección, la Ascensión del Señor al Cielo y La Venida del Espíritu Santo. Arriba, vemos Asunción de María al Cielo (no se conocen los autores de estas obras). Los medallones del Serpotta, entre los que se encuentra esta pintura, representan Habacuc y el Ángel (izquierda) y la Escalera de Jacob (derecha).
Oratorio de San Domenico - bóveda
La bóveda del oratorio con al centro el fresco de La Coronación de María, obra de Pietro Novelli, quinto Misterio Glorioso.

Con las pinturas ya colgadas en las paredes del oratorio, la Compañía del Santísimo Rosario de Santo Domingo comisionó al escultor Giacomo Serpotta la creación de un conjunto de esculturas que estuviesen relacionadas con el contenido religioso de cada pintura. Así fue escogido el tema de las alegorías, ya desarrollado en el Oratorio de Santa Cita, para interrelacionarlas con el Misterio representado en las pinturas entre las cuales iban a ser situadas. Para ello, en cada pared lateral se crearon unos nichos, ubicados bajo cada una de las ventanas laterales, que alojaron cuatro esculturas. Una quinta estatua, para completar la serie de cinco, fue alojada sobre la repisa que sobresale de la pilastra del presbiterio.

Oratorio de San Domenico - Jesús entre los doctores y alegoría de la Sabiduría
Jesús Entre los Doctores, el quinto Misterio Gozoso interpretado por el pintor Pietro Novelli. A su derecha, frente la pilastra del arco frontal del presbiterio, la alegoría de la Sabiduría, obviamente relacionada con el cuadro a su izquierda. Fijarse como el Serpotta adapta la postura de la figura femenina al ángulo desde el cual el observador mira el cuadro.
Oratorio de San Domenico - La Visitación con las alegorías de Caridad y Humildad
La Visitación, de Guglielmo Borremans, con las alegorías de la Caridad y la Humildad.

Las pinturas, y el significado teológico de cada Misterio que en ellas se representa, también se relacionan con las esculturas situadas directamente sobre ellas. Estas esculturas adaptan la estructura del Teatrino, introducido por el Serpotta en el Oratorio de Santa Cita, a un marco en forma de medallón. Cada escultura representa una escena del Viejo Testamento.

Oratorio de San Domenico - Anunciación con alegoría de la Caridad y relieve con Dios Padre
La Encarnación (o Anunciación), el primer Misterio Gozoso (obra de Orazio De Ferrari), con la alegoría de la Caridad a su derecha. Más arriba se ve el relieve que representa el Arcángel Gabriel. En la imagen se ve también parte de la contra-fachada y, en primer plano, la alegoría de la Liberalidad con unas monedas en la mano derecha.
Oratorio de San Domenico - La coronación de espinas con alegorías de Fortaleza y Obediencia más relieve con Adoración del Redentor
La coronación de espinas (pintor desconocido de Escuela Flamenca) con las alegorías de Paciencia y Fortaleza. Más arriba se ve el medallón con el relieve Seniori che adorano il Redentore (Adoración del Redentor). La Fortaleza ve su imagen reforzada por una columna en la cual puede verse con claridad dibujada una lagartija que a partir de entonces será, diríamos hoy, el 'logotipo' con el que Giacomo Serpotta firmará sus obras (lagartija en dilecto siciliano se dice serpuzza que al italianizarlo, pues el Serpotta vivió en Roma, se vuelve serpotta). Otro de los lugares donde puede verse esta firma es la Iglesia de Sant'Agostino (en el pedestal de la estatua de Santa Limbania, la protectora de los emigrantes).

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Presbiterio y altar

El presbiterio es la parte del oratorio que más se parece a una iglesia. En efecto el oratorio es una iglesia, en el sentido de que se trata de un edificio consagrado al culto. Su acceso sin embargo no es público, si no reservado a los miembros de una asociación privada, la Compañía del Santísimo Rosario de Santo Domingo en este caso. La diferencia la hemos percibido ya al observar las obras de arte que componen su aparato decorativo, con un simbolismo más complejo, creadas para ser disfrutadas por los adoctrinados miembros de la compañía y no para un público masivo y, en general, de escasa cultura (en las iglesias suelen verse obras de arte cuyo simbolismo es comprensibles por todos los fieles, incluidos los menos cultos).

Oratorio de San Domenico - presbiterio
El presbiterio visto desde el centro del salón. En las pilastras del arco frontal están las alegorías de la Sabiduría (izquierda) y de la Justicia (derecha).

El presbiterio muestra la obra original de Anton van Dyck dedicada a la Virgen del Rosario, donde la Virgen está representada en el acto de entregar el Rosario a Santo Domingo, en presencia de San Vicente Ferrer, de Santa Catalina de Siena, de las cuatro Santas Palermitanas (las que están representadas en los Quattro Canti) y de Santa Rosalía de Palermo. Este cuadro de altar, considerado la máxima obra religiosa del artista holandés, fue pintado durante la epidemia de peste del 1624, que vio Santa Rosalia consagrada como protectora de Palermo (el Van Dyck se refugió en Génova, para escapar del contagio, donde terminó la obra que será enviada a Palermo en 1625). Al pintor se comisionarán este mismo año varios cuadros que representen la Santa cuya iconografía quedará fijada, por su obra, en una mujer de cabello rojo y baja estatura, la Santuzza (pequeña Santa) de los palermitanos.

Oratorio de San Domenico - Virgen del Rosario de Anton Van Dyck (1624-25)
El cuadro de altar Virgen del Rosario (1624-25), pintado por Anton Van Dyck. El niño desnudo tapándose la nariz por el hedor que emana de la calavera a sus pies, símbolo de la peste, representa el desamparo de la población frente a la epidemia que, finalmente, será vencida por la intervención milagrosa de Santa Rosalía y de la Virgen (será una aparición de la Virgen quien indicará el lugar donde en 1624 se hallaron los restos de Santa Rosalía, en el actual Santuario de Santa Rosalía). Rosalía está representada al centro de la imagen, más abajo de la Virgen y rezando hacia ella, envuelta en un paño rojo que representa la santidad en vida. Con el cuadro se ven las alegorías de la Divina Providencia (izquierda) y de la Divina Gracia (derecha), obras del Serpotta.

El altar de mármoles policromados, obra del escultor Gioacchino Vitagliano (Fontana del Garraffo, Casa Professa y Oratorio Santa Cita) es casi idéntico al que se halla en el Oratorio de Santa Cita. En la paredes del presbiterio pueden verse los dos coros, protegidos por unas rejas de latón dorado. Sobre el tempano de la puerta de la sacristía, unos angelitos cantantes añaden un particular jocoso a la decoración. Si se levanta la mirada hacia la cúpula, se verán unas figuras que, asomándose desde su balaustrada, miran hacia abajo. Las dos figuras de la izquierda, un hombre con un niño, representan el Serpotta con su hijo Procopio, quien será el heredero de su arte, aunque nunca llegará a igualarle.

Oratorio de San Domenico - presbiterio con altar y puerta sacristía
Una vista lateral del presbiterio con el altar, la puerta de la sacristía y el coro lateral izquierdo.
Oratorio de San Domenico - bóveda presbiterio
La cúpula oval del presbiterio con al centro la paloma, símbolo del Espíritu Santo.
Oratorio de San Domenico - cúpula presbiterio
En la cornisa de la cúpula, que forma una balaustrada, se pueden notar unas figuras asomándose y mirando hacia abajo. Según la interpretación tradicional se trata de la familia del Serpotta, siendo el mismo escultor, con su hijo (ilegitimo) Procopio, el que se ve a la izquierda.
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