Palacio real de ocio y descanso del siglo XII

El Palacio de la Cuba

fue un edificio de ocio y descanso construido en el siglo XII al interior de un complejo de parques reales y reservas de caza. Su estructura es parecida a la del Palacio de la Zisa, su estado de conservación sin embargo es bastante peor. Es posible acceder a su interior gracias a unas estructuras de metal que se han sobrepuesto al suelo de la planta noble, suelo que con el paso del tiempo se ha derrumbado. Sobre el gran salón central el palacio tenía una gran cúpula, visible desde la distancia, llamada en lengua árabe la Qubba, de allí su nombre de Palacio de la Cuba.

Palacio de la Cuba - vista de la fachada este
El palacio de la Cuba visto desde el área antiguamente ocupada por el estanque. A la derecha se ven las caballerizas que se construyeron en época sucesiva.

Horarios y precios

El acceso al Palacio de la Cuba se encuentra a lo largo de la avenida (Corso Calatafimi) que desde la Piazza Indipendenza (al salir de la Porta Nuova) sube hacia Monreale cruzando la ronda A90.

El trayecto, desde la Porta Nuova (a través de la Piazza Indipendenza) solo mide un kilometro. El Portal se halla al número cívico 100 del Corso Calatafimi. Los horarios de abertura del monumento son los siguientes: De lunes a sábado desde las 09:00 hasta las 19:00 (última entrada a las 18:30). El precio del billete es de 2 € (los niños pagan la mitad). Recientemente se ha excluido del precio del billete la visita de la Necrópolis Púnica, la cual ya no abre al público de forma regular, si se quiere visitarla hay que ponerse en contacto con la recepción del Palazzo Riso (teléfono: 091 587717) y concertar una visita (*).

(*) El Palazzo Riso se encuentra en la Via Vittorio Emanuele frente a la Piazza Bologni, en su interior se halla la Galería de Arte Contemporáneo.

Palacio de la Cuba - portal exterior en el Corso Calatafimi
El portal exterior en el Corso Calatafimi (siguiendo hacia arriba por la avenida se encuentra un semáforo desde el cual, girando a la derecha, se llega en pocos minutos a las Catacumbas de los Capuchinos).

Noticias históricas resumidas

La construcción del palacio se remonta al año 1180 y se debe al rey Guillermo II de Sicilia (el fundador de la Catedral de Monreale).

Palacio de la Cuba - fachada principal vista de perfil
La fachada principal (oeste) vista de perfil.

Bajo su reinado también se llevó a cabo, no muy lejos de este lugar, la construcción de la Cuba Soprana, cuyos restos hoy se hallan integrados en la Villa Di Napoli, y del Palacio de la Zisa, que había si sido impulsada en el año 1165 por su padre y predecesor (Guillermo I de Sicilia). El palacio se hallaba al interior de una extensa área llamada el Genoard, del árabe Jannat al-ard que significa paraíso-jardín en la tierra. Un lugar que mezclaba la tradición de las reservas reales de caza de las monarquías del norte de Europa con los palacios de ocio y contemplación construidos por los emires musulmanes, donde se retiraban para meditar y también para disfrutar de los placeres terrenales que les proporcionaban sus riquezas y su harem. La fama del Palacio de la Cuba se difundió en toda Italia y perduró más allá de su época. Después de siglo y medio de su construcción, durante la década de los '40 del siglo XIV, el celebre novelista florentino Giovanni Boccaccio la menciona en una de sus novelas, la Novela Sexta (*) de la Quinta Jornada del Decamerón.

(*) En la novela, el rey Federico II de Sicilia se encapricha de una hermosa joven de Isquia (una isla que se halla frente a la costa de Nápoles) que será secuestrada por unos marineros sicilianos y llevada, cautiva, a Sicilia. Su joven prometido salió en su búsqueda y "...luego de mucho buscar, encontrando que la joven había sido regalada al rey y por él estaba vigilada en La Cuba, se enfureció mucho y perdió la esperanza, no ya de poder nunca volver a tenerla sino de verla tan sólo". El cuento tiene un desenlace feliz y el rey, arrepentido, libera la muchacha que tenía prisionera y permite que se case con el joven.

Villa Di Napoli con los restos de los muros de la Cuba Soprana
La Villa Di Napoli, antigua residencia palermitana de los Ventimiglia, con los restos de los muros de la Cuba Soprana integrados en su estructura. En el jardín de la villa, hoy parque municipal, se halla la Piccola Cuba.

Durante una una pestilencia que tuvo lugar a finales del siglo XVI el palacio, ya en decadencia, fue transformado en lazareto. Terminada la época de las recurrentes epidemias que asolaban la ciudad, el palacio será transformado en acuartelamiento de soldados hasta que, después de la unificación nacional (1860), su propiedad será reclamada por el Reino de Italia que le destinó al mismo uso (acuartelamiento de sus tropas de caballería). Después de la II Guerra Mundial el conjunto será entregado a la Región Siciliana que, en la década de los '80, procedió a su parcial restauro.

Palacio de la Cuba - detalle salón central con muqarnas
La pared derecha del salón principal del palacio donde se encuentran las únicas muqarnas que han quedado. El suelo de la planta noble, como puede verse, está ausente y para permitir el acceso hay una pasarela de metal que rodea el perímetro interior del palacio en ruinas.

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Imágenes y explicaciones del exterior

El palacio se encuentra ubicado al interior de un área que se identifica, más o menos, con el estanque que en su origen le rodeaba por tres cuartas partes. El área está rodeada por unos barracones en ruina, pertenecientes al Ejercito, a los que no hay que acercarse debido al peligro que supone la caída de cristales, sobre todo los días de viento. Desde el área frente al monumento (ver) se puede tener una vista en buena perspectiva del edificio, como la que hemos mostrado a principio de página, teniendo en cuenta que no estamos viendo su fachada principal pues esta se encuentra en el lado contrario al que tampoco se puede acceder.

Palacio de la Cuba - vista tres cuartos con entrada
El palacio de la Cuba visto desde los barracones militares abandonados. A la izquierda, siguiendo el costado del edificio, es posible acercarse a la fachada principal, a la que solo es posible ver de perfil. A la derecha del palacio se ve la entrada del Corso Calatafimi.

Las cornisas altas de la fachada este del edificio, a las cuales faltan algunas piezas, presentan unos relieves escritos en caligrafía cúfica. En el siglo XIX, durante la excavación llevada a cabo por Michele Amari, un estudioso de la cultura árabe de Sicilia, se hallaron las piezas perdidas. Gracias al hallazgo se ha podido traducir todo el contenido de las inscripciones. En ellas se alaba la magnificencia del interior del palacio y de su creador, el rey Guillermo II.

Palacio de la Cuba - relieve con inscripción en cornisa
Las inscripciones en caligrafía cúfica en la cornisa de la fachada este del palacio.

Si se observa el costado derecho del palacio se reconoce la ubicación de unas bocas de agua, de las cuales quedan hoy tan solo los agujeros, desde donde el precioso líquido, procedente de la fuente en forma de estrella situada al centro del salón, se derramaba en el estanque.

Palacio de la Cuba - Bocas de agua en muros exteriores
Las bocas de agua en los muros exteriores del palacio. Se ve a la izquierda la escalera por donde se accede al interior del monumento

Frente al costado norte, o sea entre el Corso Calatafimi y el palacio, están las caballerizas en cuyo interior se encuentran unos paneles que explican a los visitantes la arquitectura y la historia del monumento (ver), además de las inscripciones de las cornisas superiores que han sido rescatadas de entre los escombros durante las excavaciones del siglo XIX que llevó a cabo Michele Amari.

Palacio de la Cuba - Las molduras con relieves de escritura cúfica expuestas al interior de las caballerizas.
Las molduras con relieves de escritura cúfica expuestas al interior de las caballerizas.

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Visita del interior

Para visitar el interior del palacio se accede a través una escalera adosada a la torre de la fachada este, donde se abre un portal secundario. La entrada principal del palacio se halla en el lado opuesto y, de momento, no es transitable.

Palacio de la Cuba - vista interior de portal a portal
El interior del palacio visto desde el portal principal. Al fondo se ve la actual entrada, situada en la fachada este del edificio a la que se accede por la escalera que hemos vistos en las imágenes previas.

El palacio tiene una planta rectangular, al centro de cada uno de sus lados se halla una estructura que sobresale del edificio dando lugar a las cuatro torres que, con una función más decorativa que defensiva, enmarcaban la gran cúpula que cubría el palacio (la Qubba). El suelo del palacio, al igual que su techo, se ha perdido. Para facilitar la visita de su interior se han instalado las pasarelas que discurren por la antesala tras la fachada este (por donde se entra), alrededor del salón principal y hacia el portal principal.

Palacio de la Cuba - vista interior con portal principal y restos arcos tambor cúpula central
El arco del salón que conecta con el portal principal. Si se observan las paredes altas del salón pueden verse cuatro de los ocho puntos de apoyo (hay dos por cada rincón) que sostenían el tambor octagonal sobre el cual descansaba la gran cúpula central.

Al centro del salón se hallaba una fuente en forma de estrella alimentada por un conducto de agua que procedía desde las Fuentes del Gabriele, ubicadas bajo las laderas del Monte Caputo al final del Corso Calatafimi (estas fuentes aún existen y hoy alimentan la red hídrica urbana).

Palacio de la Cuba - escalera del sótano
La escalera interior que conecta con el sótano del palacio, donde se encontraba la canalización desde la cual el agua se repartía hacia el estanque a través de las bocas que hemos visto en el exterior.

Bajo el portal secundario, por el cual hemos entrado al palacio, se halla una escalera que comunica con el sistema de salas, pasillos y canalizaciones bajo la planta noble (ver) que repartía al exterior, a través de las bocas que hemos visto antes, el agua procedente de la fuente del salón.

Palacio de la Cuba - antesala y puertas acceso a salón principal
El salón central del palacio. Al centro se encontraba una fuente en forma de estrella que se ha perdido.

Los espacios correspondientes a las torres laterales se hallan integrados en el salón. En uno de ellos quedan unas muqarnas que, en parte, han sobrevivido al paso del tiempo.

Palacio de la Cuba - muqarnas
Las muqarnas que quedan en correspondencia de la torre sur.
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