La fachada exterior del Oratorio de San Domenico, en estilo neoclásico, producto de una reforma operada en la segunda mitad del '700 por el arquitecto Vincenzo Fiorelli. Detrás se ve le estructura semicircular del monumental ábside de la iglesia de San Domenico.

El Oratorio del Rosario di San Domenico (ubicación) es uno de los oratorios más conocidos de Palermo. Asociado al cercano Oratorio de Santa Cita (*), se ubica detrás de la iglesia de San Domenico, en el eje de calles que une la Piazza Giovanni Meli con la Piazza San Giorgio dei Genovesi (se trata de la misma calle que toma tres nombres distintos: Via dei Bambinai, Largo Cavalieri di Malta y Via Squarcialupo). A lo largo de estos 300 metros de calle se halla la mayor concentración de monumentos de todo el mandamento La Loggia - Castellammare (oratorios de San Domenico y Santa Cita, iglesias de San Domenico, Santa Maria in Valverde, Santa Cita, San Giorgio dei Genovesi y excavaciones del barrio árabe de los Schiavoni).

(*) Con un mismo billete de es posible visitar ambos oratorios.

Se conecta con la Via dei Bambinai desde la Piazza Giovanni Meli, situada detrás de iglesia de San Domenico (en la Via Roma). Otra forma de llegar, por ejemplo si se acaba de desembarcar desde un crucero en el muelle del Puerto de Palermo (ruta), es a través de la Piazza XIII Vittime (lindero noroeste del casco antiguo). En ambos casos al entrar en la muy estrecha Via dei Bambinai se la fachada ocre y blanca del oratorio, justo al lado del ábside de la iglesia de San Domenico.

La construcción de este oratorio abarcó un largo periodo de tiempo, comenzando en 1573 y finalizando, con la construcción del presbiterio, en el año 1627. El oratorio fue la sede de la Compañía del Santísimo Rosario, fundada en el año 1568 por una comunidad de artesanos, artistas y acaudalados comerciantes de la ciudad. A esta compañía también perteneció el escultor Giacomo Serpotta que, después de haber dado muestra de su talento en el cercano Oratorio de Santa Cita, donde trabajó entre 1685 y 1688, recibió en 1699 el encargo de crear un conjunto de esculturas que se entrelazase con las valiosas pinturas que ya decoraban las paredes del oratorio, dedicadas a la representación de los Misterios del Rosario. Algunas de estas obras de arte, a lo largo del siglo XVII, habían sido comisiondas a renombrados pintores del barroco italiano y holandés: Luca Giordano y Pietro Novelli (que también pintó el fresco de la bóveda del oratorio), Guglielmo Borremans, Matthias Stom y Anton van Dyck. Este último, que residió en Palermo durante la epidemia de peste del 1624, pintó el cuadro de altar, uno de los primeros donde se representa Santa Rosalía ascendida al rango de protectora de Palermo.

Un detalle del presbiterio con el cuadro de altar (1624) comisionado por la Compañía del Rosario di San Domenico al pintor holandés Anton van Dyck.

Antioratorio

Se accede al antioratorio (la antesala del oratorio) directamente a través del portal de la calle, subiendo desde el bordillo de la estrecha Via dei Bambinai por los escalones de mármol rojo del interior del portal. Al igual que en el oratorio de Santa Cita, no hay rampa de acceso para los minusválidos.

El portal exterior. En la pared del fondo se ve el altar del Crucifijo.

Nada más entrar vemos a nuestra izquierda la puerta que conecta con el Convento de San Domenico, al fondo el Altar del Crucifijo, con el reliquiario, y a la derecha la fachada interior del oratorio, con los dos portales que dan al interior. Entre ellos está la mesa de recepción donde se abona la entrada, o se exhibe el billete con el que ya hemos visitado el Oratorio de Santa Cita.

El Altar del Crucifijo con el reliquiario, en la pared del fondo del antioratorio. El Cristo, en madera tallada, se remonta al siglo XVIII.

Toda la sala fue reformada en clave neoclásica durante la segunda mitad del '700. El arquitecto que diseño la reforma, también miembro de la Compañía del Santísimo Rosario, fue Giuseppe Marvuglia, el creador e la Palazzina Cinese.

El portal izquierdo del oratorio, el único en uso para acceder a su interior.

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Oratorio

El interior del oratorio, con el altar al fondo.

El Oratorio de San Domenico es un salón de planta rectangular dotado de una considerable altura. Al nivel del suelo, que llega hasta la altura del dintel de los dos portales de la contra-fachada, le corresponde la funcionalidad asociada a las actividades que se desarrollaban en su interior: Las oraciones, dedicadas en especial modo al rezo del Rosario, y las actividades dirigidas al medio social, por ejemplo el cuidado de los enfermos, la caridad hacia los necesitados y la sepultura de los muertos pertenecientes a familias de recursos limitados. Cada una de estas actividades se centraba en uno de los extremos del salón. La oración estaba dirigida desde el presbiterio que, como en una iglesia, se halla situado en la pared del fondo. Las actividades sociales estaban organizadas desde una mesa de asamblea, presidida por el "Superiore", situada entre los dos portales de la contra-fachada. Los cofrades se sentaban en las dos bancas alargadas situadas en las paredes laterales. Esta disposición les permitía, sin tener que cambiarse de postura y sin dar nunca las espaldas a los demás cofrades, dirigir su atención hacia el interior de todo el salón.

El interior del oratorio, con la contra-fachada al fondo. La pequeña mesa, situada en el lugar que iba destinado al escaño del Superiore, substituye la originaria mesa de asamblea que se ha perdido en el trascurso de los siglos. Se reconoce con claridad el área destinada a las actividades de los cofrades, separada por un entablamento del área superior, destinada a las obras de arte inspiradas en los Misterios del Rosario y en las Virtudes Cristianas que los cofrades debían de cultivar.

El nivel superior del espacio vertical del oratorio, separado con claridad del nivel terrenal, representa lo celestial. Las obras de arte presentes en el reafirman esta idea. Las pinturas representan los quince Misterios del Rosario y las doce alegorías, con las que se alternan, las Virtudes Cristianas relacionadas con ellos. Sobre las diez pinturas de las paredes laterales, y sobre las dos del primer nivel superior de la contra-fachada, se hallan unos medallones que representan unas escenas del Viejo Testamento que, en la visión de los Dominicanos que comisionaron las esculturas, se relacionan con el cuadro que les corresponde.

Un detalle de la pared izquierda del oratorio donde se representa el cuarto Misterio Gozoso, La presentación en el templo. A sus lados están las alegorías de Paz y Pureza. Arriba, en el medallón entre las ventanas, se ve el "Redentore Cavaliere Vittorioso", escultura inspirada en el Apocalipsis de San Juan.

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Los Misterios Gozosos

En la pared izquierda del oratorio (mirando hacia el presbiterio), están los cinco cuadros que representan la primera serie de los Misterios del Rosario: La Encarnación (o Anunciación) de Orazio De Ferrari, La Visitación de Guglielmo Borremans, La Natividad de Geronimo Gerardi, La Presentación en el templo de pintor desconocido, y Jesús entre los doctores de Pietro Novelli.

La pared izquierda vista desde el presbiterio. De la izquierda a la derecha está representada la serie completa de los Misterios Gozosos.

Con las pinturas ya colgadas en las paredes del oratorio, la Compañía del Rosario comisionó al escultor Giacomo Serpotta la creación de un conjunto de esculturas que estuviesen relacionadas con contenido religioso de las pinturas. Así fue escogido el tema de las alegorías, ya desarrollado en el Oratorio de Santa Cita, para interrelacionarlas con el Misterio representado en las pinturas entre las cuales iban a ser situadas. Para ello, en cada pared lateral se crearon unos nichos, ubicados bajo cada una de las ventanas laterales, que alojaron cuatro esculturas. Una quinta estatua, para completar la serie de cinco, fue alojada sobre la repisa que sobresale de la pilastra del presbiterio.

Jesús entre los doctores, el quinto Misterio Gozoso visto por el pintor Pietro Novelli. A su derecha, frente la pilastra del arco frontal del presbiterio, la alegoría de la Sabiduría, obviamente relacionada con el cuadro a su izquierda. Fijarse como el Serpotta adapta la postura de la figura femenina al ángulo desde el cual el observador mira el cuadro.

La Visitación, de Guglielmo Borremans, con las alegorías de la Caridad y la Humildad.

Las pinturas, y el significado teológico de cada Misterio que en ellas se representa, también se relacionan con las esculturas situadas directamente sobre ellas. Estas esculturas adaptan la estructura del Teatrino, introducido por el Serpotta en el Oratorio de Santa Cita, a un marco en forma de medallón. Cada escultura representa una escena del Viejo Testamento.

La Encarnación (o Anunciación), el primer Misterio Gozoso (obra de Orazio De Ferrari), con la alegoría de la Caridad. Más arriba se ve el releve Seniori in adorazione dell'Onnipotente, cuya escena se relaciona con la pintura de abajo. En la imagen se ve también parte de la contra-fachada y, en primer plano, la alegoría de la Liberalidad con unas monedas en la mano derecha.

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Los Misterios Dolorosos


La pared derecha del oratorio.

La pared derecha del oratorio reproduce el mismo esquema de la izquierda, con la única diferencia que los Misterios del Rosario que en ella se representan pertenecen a la segunda serie, la de los Misterios Dolorosos, inspirados en la Pasión de Cristo: La oración en el Huerto de pintor desconocido, La flagelación de Matthias Stom, La coronación de espinas, Jesús con la Cruz a cuestas y La crucifixión (las tres pinturas son obra de pintores desconocidos de Escuela Flamenca).

La Flagelación, de Matthias Stom, con las alegorías de Fortaleza y Obediencia. En la columna dorada que el escultor asocia a la Fortaleza puede verse la que a partir de entonces se va a convertir en su "firma": la característica lagartija.

La coronación de espinas (pintor desconocido de Escuela Flamenca) con las alegorías de Fortaleza y Obediencia. Más arriba se ve el medallón con el releve Seniori che adorano il Redentore (Adoración del Redentor).

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Los Misterios Gloriosos

La contra-fachada del Oratorio de San Domenico es donde se concentra el mayor contenido decorativo y alegórico de todo el conjunto. Toda la parte alta de la pared está dedicada a la representación pictórica de los primeros cuatro Misterios Gloriosos (el quinto está representado en la bóveda), y a unas esculturas que se relacionan con ellos. Los primeros dos Misterios, la Resurrección (Valerio Castello) y la Ascensión del Señor al Cielo (pintor desconocido de Escuela Flamenca), están representados sobre los dos portales. Al centro se halla una composición formada por el tercer Misterio, La venida del Espíritu Santo, pintado por Pietro Novelli sobre un lienzo en forma de cruz, y las esculturas de las alegorías de Victoria y Liberalidad. Más arriba, al centro está representada La Asunción de María al Cielo, obra de Luca Giordano. Los releves de los medallones representan dos escenas del Viejo Testamento, el de la izquierda Habacuc y el ángel, el de la derecha la Escalera de Jacob.

La contra-fachada con sus dos portales. Entre ellos, en el lugar ocupado en el pasado por el escaño del Superiore de la compañía, está un cuadro que representa Catalina de Alejandría con la espada, la rueda arpada y el libro. Más arriba vemos los primeros tres Misterios Gloriosos, la Resurrección, a la izquierda, la Ascensión del Señor al Cielo, a la derecha, y La venida del Espíritu Santo, al centro.

La parte más alta de la pared de la contra-fachada. El cuadro representa el cuarto Misterio Glorioso, La Asunción de María al Cielo. Las esculturas de los dos medallones representan Habacuc y el ángel (izquierda) y la Escalera de Jacob (derecha).

La bóveda del oratorio con al centro el fresco de La Coronación de María, obra de Pietro Novelli, quinto Misterio Glorioso.

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Presbiterio

El presbiterio es la parte del oratorio que más se parece a una iglesia. En efecto el oratorio es una iglesia, en el sentido de que se trata de un edificio consagrado al culto cuyo acceso, sin embargo, no es público si no reservado a los miembros de una asociación privada. La diferencia la hemos percibido ya al observar las obras de arte que componen su aparato decorativo, creadas para ser disfrutadas por los adoctrinados miembros de la compañía. Mientras en las iglesias suelen verse obras de arte comprensibles por todos los fieles, incluidos los menos cultos.

El presbiterio visto desde el centro del salón. En las pilastras del arco frontal están las alegorías de la Sabiduría (izquierda) y de la Justicia (derecha).

El presbiterio muestra la obra original de Anton van Dyck dedicada a la Virgen del Rosario. En la pintura la Virgen está representada en el acto de entregar el Rosario a Santo Domingo, en presencia de San Vicente Ferrer, de Santa Catalina de Siena, de las cuatro Santas de Palermo (las que están representadas en los Quattro Canti) y de Santa Rosalía de Palermo. Este cuadro de altar, considerado la máxima obra religiosa del artista holandés, fue pintado durante la epidemia de peste del 1624, que vio Santa Rosalia consagrada como protectora de Palermo (el Van Dyck se refugió en Génova, para escapar del contagio, donde terminó la obra que será enviada a Palermo en 1625). Al pintor se comisionarán este mismo año varios cuadros que representen la Santa cuya iconografía quedará fijada, por su obra, en una mujer de cabello rojo y baja estatura, la "Santuzza" (Santita) de los palermitanos.

El cuadro de altar Virgen del Rosario (1624-25), pintado por Anton Van Dyck. El niño desnudo tapándose la nariz por el hedor que emana de la calavera a sus pies, símbolo de la peste, representa el desamparo de la población frente a la epidemia, que finalmente será vencida por la intervención milagrosa de Santa Rosalía, situada tras el y envuelta en un paño rojo, que representa la santidad en vida. Con el cuadro se ven las alegorías de la Divina Providencia (izquierda) y de la Divina Gracia (derecha).

El altar de mármoles policromados, obra del escultor Gioacchino Vitagliano (Fontana del Garraffo, Casa Professa y Oratorio Santa Cita) es casi idéntico al que se halla en el Oratorio de Santa Cita. En la paredes del presbiterio pueden verse los dos coros, protegidos por unas rejas de latón dorado. Sobre el tempano de la puerta de la sacristía, unos angelitos cantantes añaden un particular jocoso a la decoración. Si se levanta la mirada hacia la cúpula, se verán unas figuras que, asomándose desde su balaustrada, miran hacia abajo. Las dos figuras de la izquierda, un hombre con un niño, representan el Serpotta con su hijo Procopio.

Una vista lateral del presbiterio con el altar, la puerta de la sacristía y el coro lateral izquierdo.

La cúpula oval del presbiterio con al centro la paloma, símbolo del Espíritu Santo.

En la cornisa de la cúpula, que forma una balaustrada, se pueden notar unas figuras asomándose y mirando hacia abajo. Según la interpretación tradicional se trata de la familia del Serpotta, siendo el mismo escultor, con su hijo Procopio, el que se ve a la izquierda.

Información practica

El Oratorio del Rosario di San Domenico se puede visitar de lunes a sábado, desde las 09:00h hasta las 18:00h.
El precio del billete es de 4€, para los menores de 17 años y los estudiantes cuesta 1€, para los menores de 7 años la entrada es libre.
Es posible sacar un billete que permita visitar también el Oratorio de Santa Cita, su precio es de 6€.

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