La Palazzina Cinese es una villa de finales del siglo XVIII transformada, por voluntad del rey Fernando I de las Dos Sicilias (en aquel entonces Fernando IV de Nápoles), en mansión real. Se encuentra (ver en Google Maps) al interior de una antigua reserva de caza de los Borbón de Nápoles-Sicilia, hoy conocida como Parque de la Favorita. Su característica principal son las decoraciones de estilo chino heredadas de la anterior estructura, una villa inspirada al gusto por la chinería de la aristocracia de la época.
Fue utilizada por la familia real como segunda residencia durante las Guerras Napoleónicas. Entre sus ilustres huéspedes se recuerdan el almirante Horatio Nelson y su amante Emma Hamilton, intima amiga de la reina María Carolina, quienes en 1799 disfrutaron de la hospitalidad de Fernando I mientras la Armada Británica recalaba en Palermo en la espera de hacer rumbo hacia Nápoles.

La fachada principal (sur) de la Palazzina Cinese.

La Palazzina Cinese, antes de ser convertida por el monarca en Real Villa dei Colli, fue la Villa delle campanelle, exótica residencia de veraneo de un excéntrico aristócrata palermitano llamado Giuseppe Maria Lombardo el cual, mientras entre sus contemporáneos era difundida la moda de decorar una sala de sus palacios en estilo chino, decidió construir toda una villa inspirada a este estilo. El nombre de campanelle se debe a que la construcción estaba adornada, al estilo oriental, con unas campanillas que resonaban con el viento. Pocos años después los acontecimientos históricos cambiarán para siempre el destino de esta curiosa construcción.
En 1799, bajo la amenaza de las tropas francesas, Fernando I se refugió por primera vez en Sicilia. Añorando las reservas de caza de las que disfrutaba en las cercanías de Nápoles, quiso recrearlas en Sicilia. Así se fueron creando, gracias al apoyo recibido por los aristócratas locales, quienes pusieron a disposición del rey algunas sus propiedades, varias reservas reales de caza: la de Scopello, hoy reserva natural del Zingaro; la de Ficuzza, también reserva natural, la de Calatafimi, fagocitada por el desarrollo urbano alrededor del Corso Calatafimi, y la más importante de ellas, creada bajo la ladera del Monte Pellegrino en la fértil Piana dei Colli, a la que el soberano quiso dedicar el apodo de la residencia real de Portici: la Favorita.

La fachada norte de la Palazzina Cinese vista desde el Jardín Italiano. A la izquierda se ve el muro del colindante Museo Pitrè, instalado en las que fueron las dependencias de la mansión real, con detrás el Monte Pellegrino. En primer plano una de las dos Fuentes de los Dragones.

Mientras la reserva de caza de la Favorita se iba creando, la Villa delle Campanelle, de la cual Fernando I se había encaprichado nada más verla, fue puesta a la venta por su propietario. De este modo el rey pudo poner en practica el deseo de crear su mansión aislada del ajetreo de la ciudad.
Fue el quien encargó, al arquitecto Giuseppe Venanzio Marvuglia, de transformar la exótica construcción en un palacio que fuese digno de sus nuevos moradores. Las decoraciones fueron encargadas a los mejores artistas de la ciudad, quienes realizaron refinados trabajos de carpintería en madera y en metal. Para recubrir con frescos las paredes del interior fueron contratados reconocidos pintores, entre ellos Giuseppe Velasco, pintor palermitano de origen español que gozaba de gran consideración en la corte real. Estos lograron crear una atmósfera exótica que, gracias también a un acertado restauro, se ha conservado hasta nuestros días.

Después de la Unidad de Italia (1860), la Palazzina Cinese pasó a ser propiedad del recién creado Estado Italiano sufriendo cierta decadencia hasta que, en 1935, el Ayuntamiento de Palermo consiguió hacerse con el inmueble. Fue entonces cuando, en las dependencias del palacio, se instaló el Museo Etnográfico Giuseppe Pitrè, hoy cerrado por restauro. En el año 1987, después haber estado abierta al las visitas y utilizada para celebrar bodas civiles, la Palazzina Cinese fue cerrada por restauro hasta el diciembre de 2008, cuando ha vuelto a abrir sus puertas como atracción turística de la ciudad de Palermo.
Los muebles que decoran los interiores son los originales, cuidadosamente restaurados, que Fermando I y Carolina de Austria se trajeron desde Nápoles durante su segunda estancia en Palermo.

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Exterior y jardín

Frente a la Palazzina Cinese se encuentra una gran plaza circular (ver) a la que se accede a través de una pequeña puerta situada a la izquierda del portal (ver), hoy cerrado al tráfico de coches, que da al Viale Duca degli Abruzzi, donde los visitantes suelen dejar aparcado el vehículo. También hay una parada de autobús. Todas las edificaciones de estilo chino que rodean la Palazzina Cinese, incluidas las dependencias colindantes el lado este del palacete (ver), el que mira hacia el Monte Pellegrino, y los dos Pabellones de los Cazadores (ver), ubicados en correspondencia de la Piazza Niscemi, fueron diseñadas por el Marvuglia en el ámbito de la reestructuración de la Villa delle campanelle.

Una vista a tres cuartos de la mansión. Se ven el pórtico de arcos apuntados, situado a la base de la estructura, una de las dos escaleras de caracol situada frente las fachadas laterales, y el pórtico en forma de medialuna bajo el cual se están las ventanas del salón de baile.

La Palazzina Cinese es una construcción que se desarrolla sobre cinco plantas, desde la planta baja hasta la Habitación de los Cuatro Vientos, situada en lo más alto, cuyo techo en forma de pagoda es visible desde todos los alrededores. Los estucados y las pinturas del revestimiento, obra del decorador napolitano Raimondo Gioia, llevan unos llamativos colores ocre, rojo y verde.
A la base del edificio, correspondiendo desde la planta baja, se encuentra una hilera de arcos apuntados cuyo pórtico rodea todo el perímetro. Siendo interrumpido en ambas fachadas (la norte y la sur) por las ventanas que corresponden a las dos exedras situadas en los extremos del salón de baile, bajo los dos pórticos de ambas fachadas, también rematados por una decoración en forma de pagoda, que se sostienen por seis columnas monolíticas de piedra gris extraída del cercano Monte Billiemi.
La primera planta y la segunda están enteramente rodeadas por un balcón que se conecta con el jardín a través de las dos escaleras de caracol exteriores situadas en ambos laterales (ver). El balcón de la primera planta es el único al que los visitantes pueden acceder.
La tercera planta, donde se encuentran los aposentos de la reina María Carolina, es más reducida en volumen de las dos primeras. En ella se encuentran las dos terrazas laterales a las que, lamentablemente, no se puede acceder durante las visitas.

El corredor este del balcón de la primera planta. Entre la Palazzina Cinese y el muro exterior de sus dependencias, donde hoy se encuentra el Museo Pitré. Se ven los respiraderos de los pasadizos subterráneos, que conectan las dos estructuras entre si, y la cúpula de la Capilla Real.

Donde si se puede acceder, antes o después de pasar al interior, es al balcón que rodea toda la primera planta (baja) y, desde el pórtico de la fachada norte, disfrutar de la vista del Jardín Italiano (ver). Otra vista del jardín de puede apreciar desde la segunda planta, cuya altura ya permite también disfrutar las vistas de los montes Billiemi y Gallo que, juntos al Monte Pellegrino, rodean la Piana dei Colli.

El Jardín Italiano está repartido en cuatro parterre por dos ejes que forman una cruz con al centro un seto en forma de diamante exagonal, en cuyos extremos laterales se injertan las dos Fuentes de los Dragones (ver). Estas muestran un motivo decorativo, las criaturas mitológicas, muy utilizado también en el interior del edificio. Al final del eje central se encuentra otra fuente circular detrás de la cual se halla el acceso (cerrado) al siguiente jardín, de estilo inglés, donde hoy se encuentra el parque infantil de la Città dei Ragazzi. Los setos de cada uno de los cuatro parterre forman un dibujo que solo puede apreciarse desde los balcones y las ventanas de la mansión, o bien puede divisarse en los paneles explicativos situados a lo largo de todo el jardín y del patio frontal del monumento (ver panel explicativo del monumento). Otro modo de ver el dibujo es a través de Google Maps (ver)

La vista del Jardín Italiano desde el sector este de la segunda planta, donde se hallan las habitaciones de las damas de compañia de la reina. A la izquierda se ve el Monte Billiemi, detrás del cual se halla el Golfo de Carini, a la derecha el Monte Gallo, bajo cuyas laderas se hallan las aldeas costeras de Sferracavallo, a poniente, y Mondello, a levante.

En el lado derecho del jardín, en correspondencia de la fuente derecha, se accede a un corredor cubierto por unas trepadoras (ver) que permite acercarse al ficus situado cerca de la Palazzina Cinese, detrás del Museo Pitrè, cuya mole supera con creces la de la mansión.

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Primera planta

El edificio entero cuenta con un total de cinco plantas, desde la planta baja hasta la Sala de los Cuatro Vientos, a la cual no es posible acceder. Se accede al interior desde el portal principal, situado en la primera planta bajo el pórtico de la fachada, al que se sube a través de una escalera de doble rampa (ver). El recorrido está preestablecido (hay que seguirlo) y comienza atravesando la Galería, un gran salón en cuyos extremos se hallan los dos portales principales que comunican con ambos pórticos. Además de estos dos portales en el salón se hallan cuatro puertas, dos por cada lado, que conectan con los aposentos del rey (a la izquierda) y el área del comedor - sala de juegos (a la derecha). Cada una de estas dos alas del edificio dispone de unas escaleras que suben hacia la segunda planta y otras, de caracol, que bajan hacia la planta baja desde el cual, a través de unos pasadizos subterráneos, a los que no se puede acceder, se conecta con las antiguas dependencias de la mansión, donde hoy se halla el Museo Pitrè,

La Galería, o sea el salón principal de la primera planta. Al final de la sala están, a la izquierda la puerta que da a los aposentos de rey, a la derecha la puerta de la Sala de juegos.

Los frescos que decoran esta primera planta, con la excepción de las habitaciones del rey, son obra de Vincenzo Riolo, yerno de Giuseppe Velasco, que durante su estancia en Roma se especializó en la pintura neoclásica, de la cual veremos un ejemplo en una de las habitaciones de la reina. Otros pintores, menos conocidos, realizaron las decoraciones geométricas y floreales que veremos a lo largo de la visita.
El recorrido, después de la Galleria, nos introduce la Sala de juegos, una sala decorada enteramente al estilo chino, situada en una de las esquinas de la primera planta. Desde allí se pasa a un cuarto intermedio que conecta con una de las escaleras que suben hacia la segunda planta (ver), donde están las habitaciones de las damas de compañía.

La sala de juegos.

Después de haber visitado la segunda y tercera planta, se baja otra vez a la primera por otra escalera simétrica a la anterior (ver).
Esta escalera nos lleva hacia el ala oeste de primera planta donde se encuentra el suntuoso dormitorio del rey Fernando. Se puede ver este sector de la mansión desde las dos habitaciones situadas en ambos extremos, pero no se puede acceder a el. El dormitorio, como nos dice un panel explicativo (ver), ha sido cuidadosamente restaurado, reconstruyendo lo se haya perdido, según la minuciosa descripción de 1807 escrita por Antonio Ferrari, encargado supervisor de textiles y tapicería del rey Fernando I.
Los techos de la alcoba, y de los dos pasillos que la rodean (ver), son en forma de pagoda, la misma estructura que volveremos a ver en la habitaciones de la reina, en la tercera planta de la mansión. El trabajo de cincelado de los soportes del baldaquín de la alcoba, sobre mármol pórfido rojo, fue realizado en 1805 por el escultor Giosè Durante. Los trabajos de tallado de la madera, de la misma época, son de Gaetano Spinoso. Los frescos de las bóvedas de los aposentos reales son obra del reconocido pintor Giuseppe Velasco (ver).

El dormitorio del rey Fernando. A la izquierda la escalera que baja desde segunda planta. A la derecha, frente a la alcoba, la puerta que conecta con la escalera de caracol que baja hacia los baños, situados en la planta baja.

Desde el ala este de la primera planta volvemos, cruzando la galería cerca de la entrada, hacia el ala oeste donde se halla el comedor, decorado con frescos que reproducen unos paisajes naturales de oriente, en los cuales se ven unos campesinos trabajando. Los comentaristas de la época reportan que el rey Fernando no gustaba comer en presencia de los sirvientes, debido a ello le pidió al arquitecto Marvuglia que proyectase un mecanismo, inspirado en la table muovant del Pequeño Trianón (la residencia preferida de la reina María Antonieta, hermana de su esposa Carolina), que permitiese cambiar los platos de la mesa sin la asistencia de la servidumbre. La mesa, llamada Tavola Matematica (Mesa Matemática), funciona gracias a un mecanismo que se halla en la planta baja (ver) situado en un cuarto conectado, por un pasadizo subterráneo, a las cocinas ubicadas en las dependencias colindantes las cuales se visitan desde el interior del Museo Pitrè (actualmente cerrado por reformas).

El comedor con al centro la Tavola Matematica. El mecanismo permitía subir y bajar, desde el cuarto de servicio conectado con las cocinas, los platos principales, situados en las cuatro superficies circulares, y las demás portadas y bebidas, situadas en la superficie cuadrada de centro mesa.

Visitado el comedor, por una escalera de caracol (ver), el recorrido nos lleva a bajar hacia la primera planta, donde se hallan la sala de billar y el salón de baile y donde termina la visita de la Palazzina Cinese.

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Segunda planta

En la segunda planta, cuya altura está más reducida, se encuentran las habitaciones de las damas de compañía de la reina, por donde sigue el recorrido después de visitar la sala de juegos de la primera planta. Estas se conectan con la planta baja y con las habitaciones de la reina a las cuales se llega a través de una escalera de caracol. Las decoraciones de este sector nos dan un ejemplo de como eran las viviendas burguesas de la época. Paralelamente al sector de las damas, se hallan las habitaciones destinadas a la servidumbre (ver). En los extremos de su corredor central se hallan las ventanas que dan a los pórticos de ambas fachadas (ver).

La habitaciones de las damas de compañía de la reina. A la izquierda la puerta que da al rellano de la escalera que conecta con la primera planta. La alfombra azul marca el recorrido que han de seguir los visitantes. La ventana del fondo es la que da al Jardín Italiano. Se puede disfrutar de las vistas a través del cristal (ver), pero no se puede salir al balcón.

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Tercera planta

En la tercera planta de la mansión se encuentran los aposentos de la reina Carolina de Austria. Sus preferencias personales determinaron que el estilo de las decoraciones siguiera un patrón distinto del que hemos visto en la primera planta. Se llega a través de la única escalera presente, la de caracol que procede de las habitaciones de las damas de compañía.

La Sala Turca, situada en el extremo sur de la tercera planta. Se ve la escalera de caracol, único acceso a los aposentos de la reina Carolina.

Esta tercera planta dispone de tres ambientes. Dos habitaciones situadas en los extremos, en correspondencia de los balcones en forma de media luna que hay sobre los pórticos de ambas fachadas, y un cuarto central, cuyas dos puertas-ventanas (actualmente cerradas) se abren a las dos terrazas laterales desde las cuales, a través de las escaleras de caracol exteriores en madera tallada (que se han perdido), se subía a la Habitación de los Cuatro vientos cuyo techo en forma de pagoda remata el perfil del edificio.

El eje central de la tercera planta visto desde la Sala Turca, cuyo techo está cubierto con una estructura en forma de pagoda (ver). Al centro se halla la Sala Pompeyana y al fondo el dormitorio.

El cuarto central es una sala de te llamada Sala Pompeyana, decorada según el estilo neoclásico preferido por la aristocracia de la época. Los grandes lienzos que decoran las paredes fueron pintados por Vincenzo Riolo, quien fue el más reconocido interprete de la pintura neoclásica en la Palermo de la época. Los frescos que decoran la bóveda del techo de esta sala (ver) son obra de Rosario Silvestri.

La Sala Pompeyana cuyo dos lados son simétricamente iguales entre si. En cada uno se encuentra una mesa de te redonda situada frente a una puerta-ventana, cerrada por unos paneles de madera, que da a una de las terrazas laterales.

En el lado opuesto a la Sala Turca se encuentra el dormitorio de la reina, con unas decoraciones de puro estilo neoclásico. María Carolina, que era aficionada a la pintura, pintó en esta habitación unos medallones con los retratos de algunos de sus familiares, utilizando una técnica de dos colores (blanco y gris) sobre fondo azul, con pintura dorada escribió una dedicatoria por cada retrato. En el retrato de su esposo escribió: Il mio sostegno, "Mi sustento" (ver). En el dedicado a una de sus hijas escribió: Mia cara figlia, "Mi querida hija" (ver). Curiosamente en su autorretrato puso Me stesso, "Yo mismo" (ver), cometiendo un error de ortografía que nadie se atrevió a corregir.

El dormitorio de la reina Carolina. Se ven tres de los medallones, pintados por su mano, en los que representó varios miembros de su familia.

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Planta Baja

En la planta baja, que en realidad es casi un sótano, se llega a través de la escalera de caracol que procede del comedor (ver). Otros cuatro accesos se hallan en el exterior, cuyos portales de arco apuntados se hallan bajo los pórtico de ambas fachada. Dos en la principal, por donde los invitados accedían al salón de baile directamente desde el exterior, y otros dos en la fachada que da al Jardín Italiano (ver).
Nada más bajar se accede a la Sala de billar (ver), una gran sala cuadrada donde el soberano jugaba al billar con sus invitados, juego inventado en la segunda mitad del siglo anterior. La sala está decorada en estilo neoclásico por frescos del Velasco. Sobre la entrada, el pintor de origen español creó, utilizando la técnica del trampantojo, un fresco que simula una antigua construcción de la antigüedad clásica medio derruida cuyas infiltraciones dañan la bóveda de la sala de billar.

El fresco pintado por Giuseppe Velasco, pintor de origen español que se cambió el apellido de Generalife en Velazquez, en honor del pintor Diego Velázquez del cual era gran admirador. Su apellido en el registro municipal será "italianizado" cambiándolo por Velasco.

Al centro de la planta baja, bajo la Galería de la primera planta, se halla el Salón de baile. En los extremos, bajo los pórticos de media-luna, se encuentran dos pequeños anfiteatros en los cuales se instalaban los músicos (ver). El mobiliario y las demás decoraciones en estilo Luis XVI son las originales que el soberano se trajo de Nápoles cuando, bajo la amenaza de las tropas de Napoleón, tuvo que refugiarse en Sicilia, cuyas costas quedaron bajo la protección de la Armada Británica. Los frescos son obra de Giuseppe Velasco.

El salón de baile con su decorado en estilo Luis XVI.

Al otro lado del salón de baile, en ala oeste de la planta baja, conectados con los aposentos del rey por una escalera de caracol, se hallan los baños. Los visitantes acceden a ellos desde el vestíbulo, conectado con el salón de baile. Esta sala, al igual de la situada en el extremo opuesto, donde se halla la bañera del rey (ver), tiene planta en forma de elipse. Al centro se halla la sauna, con su planta de herradura en cuyo lado recto se halla el rellano de la escalera de caracol que baja desde el dormitorio.

Las instalaciones del ala oeste primera planta, donde se hallan la sauna (al centro) y el cuarto de baño del rey (al fondo). En la sauna, a la derecha, se halla la puerta que da a la escalera de caracol que baja desde el dormitorio del rey.

Información practica

La Palazzina Cinese, también llamada Real Casina Cinese, abre al público según los siguientes horarios (ver):
De martes a sábado, desde las 09:00h hasta las 19:00h (última entrada a las 18:30h).
El primer domingo de cada mes abre a las 09:00h y cierra a las 14:00h (última entrada a las 13:00h).
La entrada es gratuita. Nos hay ascensores ni rampas para minusválidos.

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