La puerta de Santa Agata (ubicación) es, entre las puertas de la ciudad, una de las más antiguas y, entre las más antiguas, la mejor conservada. Su nombre se debe a la Santa siciliana que salió de esta puerta, en el año 251, para regresar a Catania donde la esperaba el martirio. Águeda se había refugiado en Palermo para escapar de las persecuciones a las que periódicamente eran sometidos los cristianos, pero el procónsul Quinziano logró que fuera apresada y traída a su ciudad natal. A la joven mártir fue también consagrada una iglesia de la cual hoy no quedan restos.

Un detalle de la puerta de Santa Águeda, vista desde Piazza Sant'Agata. Desde este ángulo de observación se ven la cúpula de la iglesia del Carmine Maggiore y el Oratorio del Carminello (el edificio que hace esquina a la derecha).

Otro acontecimiento histórico ligado e este puerta se remonta al año 1071, durante el sitio de Palermo por los normandos bajo el mando de Roberto Guiscardo y de su hermano menor Ruggero d'Altavilla. Su protagonista fue un valeroso caballero normando que, unos días antes de la conquista, entró en la ciudad por esta puerta, que los árabe habían imprudentemente dejado abierta, mientras desde la muralla se burlaban de los sitiadores. El caballero ensartó con su lanza uno de los guardianes y, al cerrarse la puerta tras el, logró regresar con los suyos saliendo por otra puerta de la ciudad que también había quedado abierta.
En el año 1282, la Porta Santa Agata fue testigo de los acontecimientos ligados a la rebelión de las Vísperas Sicilianas, pues el camino que llevaba hasta la iglesia de Santa Maria del Vespro, donde comenzó la rebelión, arrancaba desde esta puerta.

La Porta Santa Agata vista desde la hmomónima plaza, situada a lo largo del Corso Tukory.

La puerta y su entorno han sido restaurados, ensanchando la plaza frente a ella dotándola de un nuevo adoquinado, y representa un buen lugar para comenzar una excursión por el casco antiguo de la ciudad. En este caso el itinerario aconsejable pasa por la iglesia del Carmine Maggiore y, a continuación, por el Mercado de Ballarò.

El desgastado fresco de la bóveda de la puerta.

Su estructura es muy sencilla y, desde el exterior, se caracteriza por un arco apuntado y un entablamento más arriba.
Desde el interior se puede apreciar como la bóveda que corresponde a la anchura de la muralla estuvo decorada con un fresco del cual apenas se reconocen los colores. Según las informaciones heredadas del pasado sabemos que se trataba de un fresco dedicado a la Virgen del Carmen.
Entre la bóveda interior y el arco apuntado exterior se halla un segundo arco, rebajado, en el cual se ajustaba la puerta en madera.

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