Antigua iglesia conventual unida al más conocido Oratorio de Santa Cita

La Parroquia de San Mamiliano

Frente al Conservatorio Bellini (ver ubicación), poco antes que termine el casco antiguo para dejar paso a la zona portuaria moderna, nos encontramos con la fachada de una iglesia de considerables proporciones. Se llama Santa Cita, pero ha sido rebautizada con el nombre de Parroquia de San Mamiliano en omenaje al obispo Mamiliano di Palermo, fallecido el año 460 en la Isla de Montecristo.

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Iglesia de Santa Cita - la mesa de altar
La mesa de altar de la iglesia. Al fondo se ve la puerta abierta que da al patio del claustro desde el cual se puede acceder al Oratorio de Santa Cita, situado en la primera planta.

Con el más conocido Oratorio de Santa Cita, la iglesia comparte un pequeño claustro del siglo XVI, al cual se puede acceder a través de una puerta situada en el presbiterio (si la iglesia está abierta y no hay misa).

El edificio se remonta al siglo XV, cuando substituyó la iglesia del siglo anterior construida por los los nativos de Lucca (una ciudad de la Toscana) residentes en este barrio de La Loggia.

La fachada en la Via Saquarcialupo

La fachada de la iglesia fue reformada en estilo neoclásico en 1781. De los tres portales que se asoman a la Via Squarcialupo, cada uno de los cuales tiene su escalera, solo el central se abre al interior del edificio. Los demás daban a las dos naves laterales destruidas durante la II Guerra Mundial.

Iglesia de Santa Cita - la fachada de la iglesia
La fachada de la iglesia, como se ve al entrar al casco antiguo desde la Piazza XIII Vittime.

La única decoración de la fachada neoclásica son las sencillas pilastras, los retablos y los témpanos de los portales. Sobre los portales pueden verse unas esculturas simbólicas.

El Perro con antorcha

Sobre el central está la escultura del Perro con antorcha, asociado a la iconográfia de Santo Domingo de Guzmán (la Orden de Predicadores a partir del siglo XV se hizo cargo de esta iglesia).

Iglesia de Santa Cita - la fachada de la iglesia
Un detalle de la fachada.
La Caridad y la Fe

En el relieve del portal izquierdo vemos, con un Corazón en la mano izquierda, la Alegoría de la Caridad. En el del derecho, con un pez colgando de la mano izquierda, vemos la Alegoría de la Fe.

Iglesia de Santa Cita - la fachada de la iglesia
Un detalle de los portales.

El interior de la iglesia

El interior de Santa Cita tiene una planta de cruz latina que mide, aproximadamente, unos 65 metros de largo por unos 40 de ancho, lo que la convierte en una de las iglesias más grandes de la ciudad. Su única nave, restaurada en la posguerra, está decorada por unas molduras que dibujan los arcos y las pilastras de las perdidas naves laterales.

Iglesia de Santa Cita - interior
El interior de la iglesia visto a través del portal.

El transepto

En el transepto se encuentran dos altares situados en los extremos de ambos brazos. Las cuatro capillas, dos por cada lado dispuestas paralelamente al presbiterio, custodian valiosas obras de arte renacentistas y barrocas.

Brazo derecho del transepto

El brazo derecho del transepto está, en parte, ocupado por unos bancos orientado hacia la barroca Capilla del Rosario, colindante con el presbiterio.

El altar de la Madonna della Speranza muestra el simulacro de la Virgen que sostiene el Niño en sus brazos, pues en Italia la Virgen de la Esperanza no representa, como en España, a la Virgen embarazada antes de la Natividad, si no a la Fe en Cristo durante las adversidades.

Iglesia de Santa Cita - el brazo derecho del transepto
El brazo derecho del transepto con, al fondo, el altar de la Madonna della Speranza. A la izquierda se ve el Crucifijo de 1614, en tamaño natural, creado por el artesano local Salvatore Passalacqua.
Brazo izquierdo del transepto

En el brazo izquierdo del transepto está el órgano, de moderna construcción, escondiendo a la vista el altar neoclásico dedicado al fraile capuchino nativo de Rumania, Ion Kostist (1556-1625), beatificado por el Papa Juan Pablo II con el nombre de Geremia da Valacchia.

Iglesia de Santa Cita - el brazo izquierdo del transepto
El brazo izquierdo del transepto con el órgano, el púlpito y la pila bautismal. Se ven los dos arcos, de distinto tamaño, de las capillas Trabia y Scirotta.

La Capilla del Rosario

La Capilla del Rosario es la primera del lado derecho. Está enteramente decorada por las esculturas de Gioachino Vitagliano (1669-1739), el creador de la Fontana del Garraffo. En la bóveda están los cinco frescos del pintor Pietro dell'Aquila que representan los Misterios Gloriosos. El cuadro de altar del siglo XVII nos muestra la Virgen del Rosario.

Iglesia de Santa Cita - la Capilla del Rosario
La Capilla del Rosario.

La Capilla de los Misterios de la Luz

Más a la derecha se encuentra Capilla de los Misterios de la Luz. En ella podemos ver uno de los dos altares renacentistas de Antonello Gagini que hay en la iglesia (el otro está en el ábside). El altar muestra un mosaico que representa la Última Cena, creado en 2003 por el artista albanés Josif Droboniku.

Iglesia de Santa Cita - la Capilla dei Misteri della Luce
La Capilla de los Misterios de la Luz.

Frente al arco del Gagini, justo en el centro de la capilla, está la escultura renacentista de la Piedad, obra de Giorgio Brigno (¿ ?-1503), también conocido como Giorgio da Milano.

En en la pared derecha se encuentran las pinturas que representan la Anunciación y la Transfiguración de Jesús, en la pared izquierda están representadas las Bodas de Caná y el Bautismo de Jesús.

La Capilla Trabía y la Capilla Scirotta

Dispuestas simétricamente a las capillas del lado derecho hay otras dos en el lado izquierdo. La primera es la Capilla Trabía, fundada por una conocida familia aristócrata de Sicilia cuyos miembros más ilustres están sepultados en ella. La segunda, casi oculta tras el órgano, es la Capilla Scirotta, donde se encuentra el sarcófago de Antonio Scirotta, esculpido por Antonello Gagini en 1527.

Iglesia de Santa Cita - el sarcófago de Antonio Scirotta
El sarcófago de Antonio Scirotta.

Presbiterio y Ábside

El presbiterio y el ábside son de libre acceso al público. Las paredes están decoradas con cuatro pilastras en cada lado. Sobre una repisa de mármol, al principios de la pared izquierda, está el simulacro de San Mamiliano.

Cerca de la estatua vemos la escalera que sube al púlpito de madera. Al otro lado, en la pared derecha, hay una tribuna barroca en madera tallada. Al centro, sobre una plataforma revestida en mármol y elevada de un peldaño, está la mesa de altar.

Iglesia de Santa Cita - el presbiterio y el ábside
El presbiterio y el ábside de la iglesia. Al fondo, a la izquierda del ábside, se ve la puerta abierta que conduce al Claustro de Santa Cita.

Procediendo hacia el interior del presbiterio, nos encontramos dos pinturas que representan escenas de la vida del Cristo. Al centro hay una escalera que baja a la cripta de la iglesia.

La puerta que da al Claustro

Al final del presbiterio, a la izquierda del ábside, está la puerta que se abre al claustro del antiguo convento dominicano, que la iglesia comparte con el Oratorio de Santa Cita.

El altar mayor renacentista

El altar mayor renacentista es la obra de arte más valiosa de la iglesia. Fue comisionado al reconocido escultor Antonello Gagini por la Orden de Predicadores. Al centro del conjunto puede verse un relieve que representa la Natividad.

Iglesia de Santa Cita - el altar mayor
El altar mayor de la iglesia, esculpido por Antonello Gagini.

Sobre el, otro relieve donde se representa la Muerte de Santa Cita de Lucca. El arco está decorado, en la parte frontal, con varios relieves que representan la Vida de Santos Dominicos. El marco interior del arco está decorado con más relieves que representan momentos de la Vida de Santa Cita, patrona de las trabajadoras domesticas.

Algo de historia

La iglesia de Santa Cita fue fundada, a principios del siglo XIV, por iniciativa de una comunidad de mercantes originarios de la ciudad toscana de Lucca. Estos quisieron que la iglesia fuese dedicada a la patrona de su ciudad, Santa Cita.

El siglo XV

En el siglo XV, cuando la iglesia pasó a los cuidados de la Orden de Predicadores, la pequeña iglesia del '300 será derrumbada y reconstruida. A siglo siguiente, el XVI, se remontan las esculturas renacentista de Antonello Gagini y la Piedad esculpida por Giorgio da Milano.

Iglesia de Santa Cita - la Capilla Lanza
La Capilla Trabía.

A finales del '500, gracias a la contribución de acaudaladas familias residentes en el barrio, se emprendió una sustancial reforma del edificio. Siglos más tarde, en el año 1781, la fachada será reconstruida en clave neoclásica.

La destrucción de la II Guerra Mundial

En su estructura original la iglesia contaba con tres naves, como también sugiere la anchura de su fachada. Lamentablemente, a causa de los bombardeos del 1943, las naves laterales quedaron irremediablemente dañadas. El transepto, el presbiterio-ábside y el oratorio, afortunadamente, quedaron intactos.

La Baronesa de Carini

Una de las dos criptas del subsuelo de la iglesia está en la Capilla Trabia, que perteneció a la aristócrata familia Lanza di Trabia en cuyo seno nació Laura Lanza. Su historia, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los relatos más conocidos del repertorio tradicional siciliano, representado por los cantahistorias que actuaban en las plazas de todos los pueblos de Sicilia.

Laura Lanza (Trabia, 7 de octubre 1529 - Carini, 4 de diciembre de 1563), conocida en los relatos populares de Sicilia como la Baronesa de Carini, fue concedida en esposa muy joven por su padre, Cesare Lanza di Trabia, al hijo y heredero del barón de Carini, Vincenzo La Grua-Talamanca. Al llegar a la edad adulta, siendo también madre, la mujer trabó una relación con otro aristócrata llamado Ludovico Vernagallo. Sorprendida por su padre al interior del Castillo de Carini mientras cometía adulterio, fue apuñalada por el.

Iglesia de Santa Cita - el sarcófago de Laura Lanza
El sarcófago que supuestamente guarda los restos mortales de Laura Lanza, en la cripta de la Capilla Trabía.

Según el cuento, después de apretar con la mano el pecho herido, y antes de caer al suelo, la baronesa se apoyó al muro del alcoba dejando en el la huella de su mano ensangrentada, la cual se quedó durante muchos, muchos, años. La historia caló muy hondo en la imaginación popular y la pobre mujer no fue etiquetada, como solía pasar, por una adultera, si no como la inocente víctima de una oscura maniobra de poder y alianzas entre ricas familias feudales. El padre, secretamente arrepentido por su gesto, la hizo enterrar en un anónimo sepulcro de la capilla familiar.

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