El Teatro Politeama Garibaldi visto desde la esquina entre la Via Emerico Amari y la Via Ruggero Settimo.

El Teatro Politeama Garibaldi (ubicación) es, con el cercano Teatro Massimo (1897), uno de los dos grandes teatros edificados en la capital de Sicilia durante la segunda mitad del siglo XIX. Uno de ellos, el Teatro Massimo Vittorio Emanuele, fue concebido para responder a la demanda de la aristocracia y de la alta burguesía que requerían un gran teatro que emulase los de las grandes capitales europeas. El otro debería satisfacer las necesidades de diversión del pueblo y de la emergente media burguesía. En el se representarían funciones teatrales, espectáculos de circo y conciertos.

El nombre del teatro une el termino Politeama, utilizado en la lengua italiana para designar un teatro destinado a espectáculos de varios géneros (comedia, tragedia, lírica, etcétera), con el apellido del héroe nacional Giuseppe Garibaldi, recordado también con un busto en bronce situado en el interior del teatro.
El diseño del edificio se inspira a la arquitectura clásica y fue realizado por el arquitecto-ingeniero ítalo-portugués Giuseppe Damiani Almeyda, quien se inspiró al Anfiteatro romano de Pompeya, para la estructura del teartro, y a los arcos de triunfo de Roma para el portal vestíbulo. El mismo Damiani Almeyda proyectó además las modificaciones en clave modernista que fueron surgiendo durante la construcción del edificio, incluida la creación de la cúpula, donde puso todos sus conocimientos especializados en estructuras de metal (fue ingeniero de puentes de ferrocarril) y su pasión por el arte. El teatro fue estrenado en junio de 1874 con la representación de la obra Capuletos y Montescos del compositor siciliano Vincenzo Bellini.

El interior del teatro.

El Teatro Politeama Garibaldi se encuentra en la Piazza Ruggero Settimo, entre la terminal de autobuses lanzaderas que unen la ciudad con el aeropuerto (lado sur de la plaza) y la parada de taxis (lado norte de la plaza). Esta plaza forma conjunto con otra gran plaza, llamada Piazza Castelnuovo, desde la cual arrancan la avenida Via della Libertà, que cruza toda la zona norte de la ciudad, y la Via Dante, que sube en hacia oeste llevando hasta la Villa Malfitano Witaker, uno de los parque que amenizan esta zona de la ciudad, y al Villino Florio, uno de los mejores ejemplos del Modernismo palermitano de principios del '900.

La Piazza Ruggero Settimo vista desde el pórtico de la primera planta del teatro, se ve al centro de la plaza el monumento dedicado al almirante Ruggero Settimo. Al fondo (donde las palmeras) se ve la Piazza Castelnuovo.

Exterior

El teatro visto desde la calle que conecta el Viale della Libertà con la Via Ruggero Settimo, a la derecha del edificio está la Via Emerico Amari (donde paran los buses lanzadera del aeropuerto) que baja hacia el puerto.

El exterior del teatro se caracteriza por la fachada semicircular, visible en buena perspectiva desde la Piazza Ruggero Settimo, con su portal que reproduce la estructura de los arcos de triunfo de la antigüedad romana. Para decorar el arco de triunfo de la fachada, otra vez inspirándose en la antigüedad, el Damiani Almeyda encargó al escultor Mario Rutelli la creación en bronce de una Cuadriga, usada en la antigua Roma durante los desfiles triunfales de los generales victoriosos, conducida por Apolo, dios patrón de la música, en compañía de Euterpe, musa de la lírica. La obra del Rutelli está acompañada por una pareja de jinetes creados, también en bronce, por el escultor Benedetto Civiletti.

La fachada del teatro por la noche.

La fachada semicircular se rectifica en las fachadas laterales del teatro, dando lugar a la planta de herradura que caracteriza su interior (ver imagen). En ambos laterales se hallan dos grandes salones con bonitas vistas sobre las dos calles que convergen en la plaza. Entre el portal de arco y las fachadas laterales del teatro se hallan los pórticos del primer piso, cuyos balcones también permiten disfrutar de una bonita vista sobre la plaza. El pórtico era accesible desde las salas destinadas al publico de las cáveas cuyos accesos se hallan en el corredor interno del primer piso.

La fachada este del teatro.

En la fachada este del teatro, detrás de la Piazza Ruggero Settimo, se abre el sector del edificio llamado Ridotto del Politeama, en el cual se hallaba la Galería de Arte Moderno de Palermo, trasladada en el 2006 al Convento de Santa Ana en el barrio de la Kalsa.

Los cuatro pórticos de columnas, unidamente al arco de triunfo del vestíbulo, confieren al Teatro Politeama Garibaldi su inconfundible aspecto. Restaurados en ocasión de la cumbre del G8 del 2009, que vio algunas de sus reuniones celebradas en la capital de Sicilia, hoy muestran todos sus colores, que reproducen los usados en los edificios la antigüedad a los cuales se inspiró el Damiani Almeyda para diseñar este edificio.

Pórticos sector noroeste (izquierdo) de la fachada. A la derecha se ven las dos ventanillas de la taquilla. En primer plan una fuente con estatua de Sílfide (espíritu femenino del aire), obra del escultor palermitano Benedetto De Lisi (Palermo 1831-1875).

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Interior

Al pasar por el portal se accede al vestíbulo del teatro, un salón rectangular que se halla justo detrás de la fachada con arco de triunfo. En el se encuentran el portal que da acceso al interior del teatro y los dos que conectan con los pórticos de la planta baja. La fachada interior del vestibulo está decorada con frescos de gusto neoclásico (ver imagen). En el pórtico de la izquierda se halla la taquilla (ver imagen). La cobertura del vestíbulo es de bóveda sencilla y está decorada con un motivo geométrico en estuco que reproduce un patrón octagonal (ver imagen).

El vestíbulo visto desde la entrada del teatro. Se ven los frescos de estilo neoclásico, representando escenas teatrales, y los cristales coloreados que representan la estética modernista.

El Teatro Politeama Garibaldi fue concebido en principio como un arena en la cual los espectáculos iban a representarse en el centro (donde hoy está la platea), como en los teatros de la antigüedad. En el escenario se se situaba la orquesta, cuya música acompañaba las funciones. En tiempos más recientes (la posguerra) el interior del teatro ha sido modificado con la creación de la platea.

La platea del teatro, creada donde en origen se hallaba el escenario.

La platea, cuya planta tiene forma de herradura, está dividida en cuatro sectores por dos pasillos que se entrecruzan en su centro, bajo el eje de la cúpula del teatro. En cada sector se hallan nueve hileras de butacas a las que se añaden las del pasillo de herradura que enmarca la platea, cuyos asientos ofrecen mejor acústica.

Una vista en vertical del interior del teatro. Desde los palcos los burgueses asistían a las funciones, que se representaban en el centro de la platea (entonces no estaban la butacas y en su lugar se montaba el escenario teatral). Sobre los palcos se ven las cáveas, nombre que reciben las gradas del teatro, donde se hallan los asientos del publico de clase popular. []

Desde la platea se tiene una buena perspectiva para observar la cúpula (ver imagen), enteramente realizada en metal y cuyo diseño, ideado por el Damiani Almeyda, reproduce el aspecto de las coberturas en tela utilizadas en los circos (ver pdf, escrito en italiano, con los planos y la descripción del sistema de cobertura).

Mientras, según el orden social de la época, la burguesía se acomodaba en los palcos, las clases sociales menos favorecidas tenían reservado el sector llamado Cavea.
La Cávea, en un teatro de la antigüedad, es el área donde se hallaban las gradas, algo parecido a lo que ocurre hoy en día en los estadios de fútbol. En el Teatro Politeama Garibaldi hay dos cáveas. De ellas sólo la primera, situada a la misma altura del pórtico superior del teatro y de los salones, está en uso (la segunda suele quedar cerrada). Se accede a la ella a través de unas escaleras de cuatro rampas y cómodos peldaños (ver imagen). También hay ascensor para quienes lo necesiten.

La Primera Cavea (abajo) y la Segunda Cavea (arriba). La primera hilera de la primera cávea, debido a la reducida altura de la barandilla, no es apta para quienes sufran de miedo a las alturas. []

Para que los espectadores, durante las pausas de los espectáculos, se reunieran y comentaran la representación, el Teatro Politeama Garibaldi tenía habilitados dos salones cuyos decorados, según la moda de la época, se basan en un color único, el amarillo (ver imagen) y el rojo.

La estética de estos salones se inspira al gusto neoclásico, con unos frescos parecidos a los que hemos visto en el vestíbulo (ver imagen). Las lamparas de techo, diseñadas por el Damiani Almeyda, son de estilo modernista (ver imagen). Mientras el Salón Amarillo, aún sin restaurar, ofrece una imagen algo decadente, el Salón Rojo, mejor conservado, da buena muestra de si. En el se reúne la Asociación Siciliana de Musica Sinfónica que gestiona el teatro. Desde este salón se conecta con el Ridotto del Politeama, el área del teatro que, hasta el año 2006, ha hospedado la Galería de Arte Moderno de Palermo, fundada en esta misma sede en 1910.

El Salón rojo del teatro.

Para descansar durante las pausas de los espectáculos, el público de las cáveas también disponía de unas salas (ver imagen), de tamaño mucho más reducido de los salones de los burgueses pero compensado por la posibilidad de salir al pórtico y disfrutar de las vistas sobre la plaza.

Información practica

Desde el año 2001, el Teatro Politeama Garibaldi está gestionado por la Orquesta Sinfónica Siciliana, que utiliza su escenario para ofrecer, casi todos los fines de semana a lo largo de cada temporada (noviembre-junio), un concierto de musica sinfónica.

El Teatro Politeama Garibaldi no suele abrir sus puertas a los visitantes, como hace el cercano Teatro Massimo que organiza visitas guiadas. No obstante es posible visitar el teatro (visita guiada de unos 30 minutos de duración), al adquirir un billete para asistir a un concierto.
Para estar al corriente del calendario de conciertos de esta temporada (2016-2017), hay que visitar la página oficial (abrir este enlace) y, navegando en ella, dar con la programación de la temporada (abrir este otro enlace).
Los conciertos sueles darse los fines de semana, si algunos de los conciertos coincide con una estancia en Palermo, y se quiere asistir a el, mejor ponerse en contacto con antelación a través de las direcciones e-mail que salen en la página oficial y hacer una reserva.

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