El Oratorio de San Mercurio (ubicación) es uno de los más antiguos de Palermo. Dedicado a San Mercurio de Cesarea su fundación se remonta al año 1557 y, de los tres que fundó en esa época la Compagnia di Santa Maria della Consolazione, es el único que ha perdurado hasta nuestros días. En su interior pueden admirarse las esculturas que Giacomo Serpotta realizó en una etapa intermedia de su desarrollo artístico (1678), previa a la madurez posteriormente alcanzada en el más renombrado oratorio de Santa Cita o en muchas iglesias de la ciudad (Sant'Agostino y Santa Úrsula, por ejemplo). En la decoración de este oratorio también trabajó Procopio Serpotta, hijo de Giacomo, autor de todas las esculturas de la contra-fachada.
Otro detalle de gran valor artístico e histórico de este oratorio de San Mercurio, a pesar del desgaste que han supuesto tres siglos de uso, es el embaldosado. Las baldosas, un valioso ejemplo del arte ceramista de Sicilia, fueron pintadas y puestas en obra entre 1714 y 1715 por los ceramistas Sebastiano Gurrello y Maurizio Vagolotta. Los dibujos que sirvieron de patrón a los artesanos se atribuyen al sacerdote Giulio Di Pasquale.

El oratorio de San Mercurio.

El estado de conservación del edificio, recién restaurado, fue condicionado a lo largo de su existencia por la cercanía del río Kemonia, que discurría entre este edificio y las murallas del Palacio de los Normandos. A pesar de que el curso del río haya sido desviado al exterior del casco antiguo (primera mitad del '600), y su cauce rellenado creando la Via Porta di Castro, bajo el suelo el agua se ha abierto camino y sigue fluyendo por su antiguo curso. Ello ha acelerado el deterioro del embaldosado y, hasta la fecha, es responsable del estado en el que se hallan las paredes bajas del oratorio.

La estratégica ubicación de este oratorio, situado entre la iglesia de San Giovanni degli Eremiti y el Palacio de los Normandos (Capilla Palatina), unidamente al cómodo horario de abertura (todos los días de 10h a 18h), hacen de el una opción muy interesante para quienes quieran ver por dentro uno de los celebres oratorios barrocos de Palermo.
El acceso del oratorio se encuentra en un patio exterior, el Cortile San Giovanni degli Eremiti, situado al final de una calleja que hace esquina entre la Via dei Benedettini y el conjunto de San Giovanni degli Eremiti. Desde este patio se puede ver la sencilla fachada exterior del oratorio.

La entrada del Cortile San Giovanni degli Eremiti, donde se halla el Oratorio de San Mercurio, vista desde la Via dei Benedettini. Sen ven al fondo las cúpulas de la iglesia de San Giovanni degli Eremiti.

Fachada y antioratorio

El edificio del oratorio, que en su origen se hallaba aislado, queda hoy adosado a las viviendas populares que han ido surgiendo a su alrededor. Frente a el se hallaba el segundo de los oratorios de San Mercurio, que colindaba con el conjunto de San Giovanni degli Eremiti, utilizado para oficiar las misas para los miembros de la cofradía y del cual ya no queda algún resto. Según el testimonio de Antonio Mongitore (1663-1743), escritor y canónigo de la Catedral, el primero de los tres oratorios que poseía la cofradía se hallaba en las cercanías de las murallas de la ciudad, y ya en su época había sido abandonado, el segundo era contiguo al Monasterio de San Giovanni degli Eremiti y el tercero, el único que ha llegado hasta nuestros días, era utilizado para las reuniones de los hermanos. Entre el segundo y el tercer oratorio había un patio, con un pozo en su centro, aislado de la calle por un portal.

La fachada exterior del Oratorio de San Mercurio se asoma, hoy como antaño, en un patio. Una doble escalera de tres peldaños lleva hasta el rellano donde se abre el portal del antioratorio.

El antioratorio es la antesala del oratorio y separa sus portales (suele haber dos portales en cada oratorio) de la calle. En la pared entre los dos portales, que es la fachada interior del oratorio, se hallan las mismas decoraciones de estuco que veremos en su interior. En ella, enmarcada en una cornisa dorada, se halla la Tabella donde se han ido apuntando los nombres de los Superiori que han dirigido la cofradía. En este caso la lista comienza en el año 1821.

La Tabella, que suele estar presente en cualquier antioratorio, donde se enumeran los "Superiori" que presidieron la cofradía.

Detalle de la "Tabella" (traducción): - Rol de los Gobernadores de la venerable cofradía de Nuestra Señora de la Consolación bajo el titulo del Desierto y San Mercurio fundada en el año 1821.
Como se puede deducir no se trata de la cofradía originaria si no de otra que la ha suplantado en 1821.

A la izquierda de la tabella se halla el portal en uso para acceder al interior del oratorio. El suelo del antioratorio, como el del oratorio, está recubierto por unas hermosas, aunque desgastadas, baldosas de cerámica palermitana de la primera mitad del '700.

El portal izquierdo del oratorio.

Un detalle del portal derecho donde aún quedas las caras de los seres que se hallan bajo el entablamento. Su aspecto, que difiere de los angelitos, los hace parecer a unos faunos.

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Salón oratorio

El interior del oratorio con el presbiterio al fondo. Se ven las dos bancas laterales presentes en todos los oratorios de la ciudad.

El oratorio es un edificio religioso que, a diferencia de una iglesia, no es de acceso público si no que está reservado exclusivamente a los miembros de una cofradía. Todos los oratorios tienen la misma configuración: En la pared de la contra-fachada se halla la mesa donde se sentaban los Superiori y desde la cual se organizaban las actividades seglares de la cofradía que, en este caso, estaban dirigidas a la asistencia de los enfermos y necesitados. La mesa de este oratorio, tallada en madera en el siglo XVII, ha sido substraída en la década de los '90 del pasado siglo. Al otro lado de la sala, se halla el presbiterio y el área reservada para los pertenecientes al clero. Los miembros de la cofradía se sentaban en las dos bancas dispuestas a lo largo de las paredes laterales, lo que les permitía dirigir su atención hacia ambos lados del oratorio. La estructura del oratorio estaba diseñada para que los cofrades nunca se dieran las espalda entre si.

Las tres ventanas de la pared derecha.

Las tres ventanas laterales están enmarcadas por el aparato decorativo creado por los estucos de Giacomo Serpotta. En el se reconocen los característicos angelitos que, en su realización, aún no alcanzan la perfección formal que manifiestan en las obras posteriores del escultor. Sin embargo ya se puede notar su tendencia a utilizarlos para introducir elementos alegóricos que se conectan con el tema central del oratorio. En este caso se trata de San Mercurio de Cesarea, que fue general del ejercito romano, por lo que algunos angelitos, en actitud jocosa, sostienen los objetos que son atributos del Santo Guerrero (coraza, escudo, casco).

La segunda ventana de la pared izquierda. En angelito que se halla bajo a la izquierda sostiene un escudo en el cual puede leerse la fecha de 1678, año de creación del aparato decorativo del Serpotta (los estucos de la contra-fachada en cambio, obra de su hijo Procopio, se remontan a la segunda década del '700).

El presbiterio lugar desde el cual se oficiaba la misa privada para lo miembros de la cofradía, se caracteriza por la presencia de un altar en madera cuidadosamente pintado en esmalte para aparentar ser de mármoles policromados, como era costumbre en aquellas congregaciones que no tenían suficientes recursos financieros para permitirse encargar un altar en mármol.

El presbiterio del oratorio de San Mercurio.

El cuadro de altar, obra de un pintor desconocido del siglo XVII, representa La Virgen con el Niño que entrega a San Mercurio la Lanza Sagrada con la que, según la leyenda, castigará al emperador Julián el Apóstata. Los frescos de las paredes representan las otras dos escenas más representativas de la iconografía del Santo. En la pared izquierda se halla la Decapitación de San Mercurio, que no quiso renegar su fe, en la derecha se halla representado el momento de la aparición milagrosa de San Mercurio, cien años después de su muerte, cuando con su lanza mata Julián el Apóstata, poniendo fin a las persecuciones de los Cristianos. En la bóveda se halla otro fresco que representa San Mercurio en la gloria del Cielo (para saber todo sobre la vida de San Mercurio de Cesarea abrir este enlace).

El fresco de la pared izquierda del presbiterio representa la Decapitación de San Mercurio.

San Mercurio, con su lanza sagrada, mata Julián el Apóstata, pared derecha del presbiterio.

San Mercurio en la Gloria del Cielo, fresco de la bóveda.

Poder admirar el embaldosado de 1714-15 es uno de los alicientes que más pueden motivar una visita al oratorio. Este tipo de pavimentación estuvo en uso, en las iglesias y los palacios de la capital de Sicilia, durante todo el siglo XVIII.

El embaldosado del oratorio.

Sin embargo, mientras en la mayoría de los palacios aristocráticos se mantuvo en buen estado de conservación, en las iglesias, donde se había alcanzado un notable nivel artístico, se fue deteriorando hasta desaparecer casi por completo.

Detalle de las pinturas con aves y plantas.

Actualmente el oratorio es utilizado para muestras o manifestaciones de carácter cultural. Debido a ello están presentes en su interior unas sillas de cartón (para que no puedan rayar las preciosas baldosas) que, lamentablemente, impiden ver parte del hermoso embaldosado.

Otro detalle del embaldosado del oratorio.

Información practica

El Oratorio de San Mercurio abre todos los días desde las 10:00h hasta las 18:00h.
Para entrar hay que pagar un billete que cuesta 2.50 €.
El precio del billete incluye los comentarios, en italiano, de una guía local.

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