La fachada y el pórtico del Santuario de Gibilmanna.

El Santuario de Gibilmanna, dedicado a la Virgen María, es uno de los más importantes centros de Culto Mariano en Sicilia. Sus origenes se remontan a la época bizantina cuando San Gregorio Magno (540-604), antes de ser proclamado Papa, hizo construir varios monasterios benedictinos en las posesiones de su rica familia patricia (Gens Anicia), ubicadas en Roma y Sicilia. Aquel primer monasterio quedará abandonado después de la conquista árabe de Sicilia. En el siglo XIII el monasterio será fundado por segunda vez por iniciativa del Obispo Arduino II de Cefalù que en 1228 creó el Priorato de Gibilmanna.
El actual edificio se remonta al 1623, cuando se construyó la presente iglesia en lugar de la anterior, cuyo origen, aunque sin evidencias científicas, se hace remontar al la época posterior a la reconquista cristiana de estas tierras (siglo XII).

Actualmente el Santuario della Madonnina di Gibilmanna es un lugar de peregrinaciones muy frecuentado los fines de semana, además de ser meta de excursionistas que acuden a el para disfrutar de sus hermosos paisajes y visitar el Museo Frà Giammaria da Tusa.

Exterior

El Santuario de Gibilmanna se encuentra en un recodo de la ladera norte del monte Pizzo Sant'Angelo, muy cerca de la cumbre. Su privilegiada ubicación permite disfrutar, desde el rellano frente al pórtico de la fachada, de unas bonitas vistas sobre las Madonia y el mar.

La fachada y el sagrato del Santuario de Gibilmanna, a la derecha del edificio está el acceso al convento y al Museo Frà Giammaria da Tusa.

La fachada del santuario fue reformada en 1907, substituyendo el anterior pórtico que se remontaba al '600. Unos veinte años más tarde se reformó el Sagrato (el patio frente el santuario). En el mismo año en el que se reformó el Sagrato se colocó a su derecha (mirando la iglesia) una estatua en bronce de San Francisco de Asís, representado en el acto de mirar un crucifijo que sujeta en la mano derecha mientras se aprieta el corazón con la izquierda (*).

(*) En el pedestal hay unos releves esculpidos en mármol blanco de Carrara. En el que está en frente se puede leer: Septimo siglo desde su muerte - Trabajo de sus hijos y fatiga de los devotos (SEPTIMO AB OBITU RECURRENTE SAECULO - FILIORUM LABORAE CULTORUMQUE EXPENSIS). Por encima del releve queda, también en bronce, el escudo de los Franciscanos rodeado por la frase: Me glorié en la cruz de nuestro señor Jesucristo (MIHI GLORIARI NISI IN CRUCE D.N.J.C.).

El simulacro de San Francisco de Asís.

El santuario forma un único conjunto con el Convento de los Capuchinos. Este se encuentra detrás de la iglesia. En el pasado contaba con unos talleres que, desde el 1992, hospedan el museo etnográfico y religioso Frà Giammaria da Tusa.

Interior

El interior del Santuario.

El actual edificio fue construido en 1623, en substitución del anterior cuya origen se remontaba a la época bizantina. Se trata de una sencilla iglesia de una sola nave en la cual se abren dos capillas, más cercanas al portal que al altar, formando así una planta de cruz latina invertida, o cruz de San Pedro. La de la derecha es la capilla de la Madonnina di Gibilmanna, la de la izquierda es la del Sacro Cuore (Sagrado Corazón). Sobre el portal, en correspondencia del pórtico de la entrada, se halla un coro alto cuyas ventanas, unidamente a las dos del presbiterio y a la de la Capilla del Sacro Cuore, proporcionan buena luminosidad al interior. El color blanco de las paredes, combinado con el uso abundante de la madera, confiere a esta pequeña iglesia una atmósfera muy acogedora.

El coro alto, situado sobre el pórtico de la entrada, fue creado durante la última reforma arquitectónica del conjunto, operada en 1907.

En la única nave de la iglesia se abren, flanqueando ambos lados de las dos capillas, unos arcos que proporcionan profundidad al reducido espacio del interior del santuario. Al interior de estos arcos, se encuentran otras cuatro pinturas que decoran el santuario. En el lado derecho, más cercana a la entrada, se encuentra una representación de San Bonaventura, Antonio de Padua, Clara y Margherita de Cortona, pintados por el fraile Felice di Sambuca.

La Capilla de la Virgen de Gibilmanna.

Después de la Capilla de la Virgen de Gibilmanna se encuentra la pintura de San Miguel Arcángel (imagen de abajo), obra del fraile conventual Pascuale Marullo. En las pinturas que decoran el lado izquierdo del santuario se ve, más cercana a la entrada, una representación de Santos Capuchinos en el acto de ofrecer sus corazones. Después del púlpito de madera, creado en 1906 por un ebanista de Cefalù, se encuentra San Francisco recibiendo los estigmas en el Monte Verna, también pintado por el fraile Felice di Sambuca.

La Capilla del Sagrado Corazón.

La Madonnina di Gibilmanna

Según las informaciones que generación tras generación han ido pasando de boca en boca, el comienzo de este culto está ligado a una tormenta que en el año 1534 embistió un barco que transportaba, entre otras cosas, una estatua de la Virgen María. El barco buscó reparo en el puerto de la Roccella, ubicado en la bocana del río homónimo.
Según los relatos orales la Virgen se le apareció en sueños a un fraile capuchino y le dio precisas indicaciones de ir a rescatar el simulacro que se hallaba en la bodega de ese barco. En aquel año (1534) el Santuario de Gibilmanna, y el anexo convento, quedaban en estado de abandono. De hecho (esto ya está documentado) fueron los Capuchinos que le rescataron de ese estado de abandono. Así que el relato tradicional liga la presencia de la Orden de los Capuchinos, fundada en 1525, a este Santuario y al culto de la Madonnina di Gibilmanna (Virgen de Gibilmanna).

La Madonnina di Gibilmanna.

La realidad histórica contradice el cuento tradicional, pues la estatua de la Virgen que se halla en el Santuario, conocida como la Madonnina di Gibilmanna, fue esculpida por encargo del fraile capuchino Giuliano da Placia di Misilmeri que quiso una replica de la estatua de la Virgen con el Niño obra de Antonello Gagini (1478-1536) custodiada en la Catedral de Cefalù.
Según una opinión bastante difusa esta estatua fue también obra del Gagini, de hecho en muchos folletos informativos está indicada como obra del famoso escultor renacentista.
Con el pasar del tiempo el culto a la Madonnina di Gibilmanna se fue difundiendo en todas las Madonia, y aún más allá de esta comarca. El 15 de agosto de 1760 el Obispo Gioacchino Castelli, en cargo en la Catedral de Cefalù desde 1750 hasta 1788, durante una concurrida ceremonia coronó la Virgen y el Niño con unas coronas traídas desde Roma para la ocasión. En el Año Mariano 1954, el culto a la Madonnina de Gibilmanna seguía tan arraigado que, de acuerdo con la voluntad popular, el Obispo Emiliano Cagnoni, en cargo en la Catedral de Cefalù desde 1934 hasta 1969, declaró la Virgen de Gibilmanna Patrona de Cefalù.

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Información practica

El Santuario de Gibilmanna queda abierto todos los días desde las 07:30h hasta las 13:00h y desde las 15:00h hasta las 20:00h.

Para participar a las Oraciones comunitarias se puede ir, los días laborales, a las 08:00h - 09:30h y 18:00; los días festivos a las 08:00h - 10:00h - 12:00h (cuando se reza el Angelus con el Papa en conexión con Roma) - 16:30h y 18:00h. Todos los sábados se puede participar a la Velada bíblica Mariana "Maria in attesa del Risorto" (La espera de María en el Sábado santo).

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