La ciudad de Cefalù representa el núcleo urbano más importante de toda una comarca formada por los centros habitados que surgen en la costa de sus alrededores y, sobre todo, tierra adentro. Esta comarca tiene también una connotación geográfica identificándose con el conjunto montañoso de las Madonia, el sector de los Apeninos sículos que interesa toda la parte oriental de la provincia de Palermo. Un área importante de las Madonia está integrada en el homónimo parque.

A lo largo de los siglos su economía se ha basado en la agricultura y la ganadería cuyos productos en parte abastecían sus necesidades, en parte eran exportados a través de los puertos de la costa hasta la capital (Palermo). La administración del área estaba vinculada al sistema feudal, que se mantuvo en Sicilia hasta la unificación de Italia (1860).

El Castillo de los Ventimiglia en Castelbuono, uno de los pueblos más conocidos de las Madonia.

Las Madonia poseen también su identidad cultural, desde tiempos remotos asociada con la cristianización del área, que se atribuye a la obra evangelizadora de San Gregorio Magno (540-604). Como San Benito, considerado el fundador del Monacato en Occidente, Gregorio fue vástago de la Gens Anicia, una noble familia romana que poseía importantes extensiones de tierras en las Madonia. Antes de ser nombrado Papa, Gregorio donó casi todas sus propiedades a los habitantes de la zona que estuvieran dispuestos a trabajar en ellas y además impulsó la fundación del primer monasterio de Gibilmanna. La difusión de la Fe Cristiana fue tal que ya en el año 680 aparecen las primeras menciones del Obispado de Cefalù. Después de la etapa Musulmana, durante la cual las instituciones monásticas y las iglesias sufrieron cierto abandono, el culto Cristiano volvió a la isla con la llegada de los Normandos. Ruggero II, el fundador de la Catedral de Monreale, quiso que se restaurara la Diócesis de Cefalù la cual desde entonces (siglo XII) se identifica con el territorio de las Madonia, ejerciendo la ciudad de capital religiosa, cultural y económica de toda la comarca.

Cefalù y las Madonia.

Desde los tiempos de San Gregorio Magno, la difusión del Monacato Benedictino conllevó en las Madonia, como en el resto de Europa, la difusión de una nueva tecnología agrícola y artesana basada en el libre trabajo de los individuos (no en la esclavitud) y en el utilizo inteligente de los recursos naturales (en este aspecto la regla de San Benito tiene uno apartados que se parecen a un manual del pequeño emprendedor). Como testimonia la sección etnográfica del museo anexo al Santuario de Gibilmanna (la Sala III del Museo Frà Giammaria da Tusa), los habitantes de los pueblos de las Madonía, a lo largo de los siglos, han ido perfeccionando la explotación de sus recursos naturales creando un área económica autosuficiente que, además, podía abastecer otros mercados a través de los pequeños puertos de la costa. Algunos de sus productos tradicionales, como el Maná de la Madonia, están hoy muy apreciados por los turistas que, poco a poco, están descubriendo esta parte de Sicilia.

Una panorámica parcial de Isnello, con la cañada del arroyo, sacada desde el portal de la iglesia de Santa Maria Maggiore. Se ve el empinado sendero empedrado que conduce a la iglesia del '300 y a las ruinas del castillo medieval.

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