El museo del Convento Franciscano de Gibilmanna

Anexo al Santuario

dedicado a la Patrona de Cefalù, la Virgen de Gibilmanna, se encuentra el Convento Franciscano de Gibilmanna cuyos frailes han dado origen a un museo que testimonia el legado cultural, religioso y etnológico de toda la comarca de las Madonías. El nombre del museo está dedicado al fraile capuchino Giammaria da Tusa (1532-1584), quien fue una relevante figura en la cultura de Gibilmanna en el siglo XVI.

Museo de Gibilmanna - Entrada museo
La entrada del museo.

El área del convento dedicada al museo corresponde a los que fueron sus talleres, almacenes y establos. Allí los monjes disponían de las materias primas y de los utensilios necesarios para transformar lana, seda, cáñamo y lino textil, producidos en las Madonías, en vestimenta litúrgica y otros tejidos que se hallan hoy expuestos en las distintas salas del museo. Las habilidades manuales de los monjes abarcaban la escultura de estatuillas (Sala V) y la creación de varios objetos litúrgicos en latón y plata (Sala VIII).

Los talleres del museo no se limitaban a la creación de vestimentas y objetos religiosos, también producían utensilios de vario tipo destinados a los habitantes de los pueblos colindantes, con los cuales los monjes del convento de Gibilmanna han interactuado a lo largo de los siglos, participando en el desarrollo económico y cultural en esta aislada área de Sicilia.

Museo de Gibilmanna - Sala de tema etnográfico
La sala III del museo, enteramente dedicada al tema etnográfico.

Los temas del museo

En este museo se desarrollan dos temas. El principal, cómo es natural esperarse en un museo creado en un convento, es el tema religioso. Estrechamente ligado a el, pues la esencia de un convento consiste en la interacción de los religiosos con la gente del lugar, está el tema etnográfico. En el museo se expone una variedad de utensilios utilizados a lo largo de los siglos pasados por los campesinos y artesanos de las Madonías. Estos utensilios, que en algunos casos eran producidos en los mismos talleres de este convento, constituyen un importante legado de la cultura rural de Sicilia.

El recorrido museal

Diez salas para visitar

El recorrido museal se reparte a lo largo de diez salas, numeradas con números romanos y dedicadas, cada una de ellas, a un religioso ligado al mundo franciscano o a este convento en particular. Así están la sala I, dedicada a San Francisco de Asís (1182-1226), la sala VI, dedicada al fraile capuchino Sebastiano da Gratteri (1504-1580) fundador del actual convento, y la VII, dedicada a San Gregorio Magno (540-604), fundador del primer convento (benedictino) de Gibilmanna.

La visita comienza en la Sala I

que, como ya sabemos, está dedicada a San Francisco de Asís, fundador de la Orden de Frailes Menores. Esta orden será reformada en 1525, con el surgir de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Diez años después, en 1535, el fraile capuchino Sebastiano da Gratteri fue enviado, desde Calabria, a fundar un convento capuchino en Gibilmanna. Así, sobre los cimientos del antiguo monasterio creado por los benedictinos a finales del siglo VI, se construyó el actual convento de Gibilmanna.

Museo de Gibilmanna - Sala I
La primera sala del museo.

Nada más entrar al museo se ve a la derecha una mesa ocupada por un religioso del convento. Sobre la mesa hay una hucha de cristal donde se deposita, sin obligación, una oferta cuya cantidad es dejada a la voluntad del visitante y a sus posibilidades. En esta primera sala del museo, entre varias vestimentas litúrgicas custodiadas en mostradores de cristal (veremos muchas de ellas a lo largo del museo), hay una maqueta que reproduce el conjunto formado por el Santuario de Gibilmanna, el Convento de los Capuchinos y el Museo Fra Giammaria da Tusa (ver).

En el segundo tramo de la pared izquierda de la sala, antes de la escalera que conduce a las demás salas del museo, se ven expuestos varios candelabros y algunos objetos litúrgicos (ver). Las paredes de esta sala, al igual que en las demás salas del museo, muestran pinturas de argumento religioso.

La Sala II

está dedicada al Fray Domenico da Isnello (1870-1932). En esta sala se expone un pequeño órgano de cañas, restaurado, de tamaño reducido para que se pudiera transportar de un lugar a otro. Junto a e el se halla un curioso instrumento de teclas llamado campanelli. Ambos se remontan al siglo XVIII.

Museo de Gibilmanna - Sala II
El ricón de la Sala II donde se exponen el órgano y el campanelli del siglo XVIII .

El campanelli producía el sonido con unos martillos de madera que, accionados a través del teclado, golpeaban unas campanillas de bronce (ver).

Esta sala, muy antigua y con techo de bóveda sencilla, por su gran tamaño es también utilizada para reuniones. Queda separada por unos arcos de la colindante Sala III del museo. En el pasado ambas formaban los establos del convento. Junto a la puerta que las comunica hay un mostrador que expone varias aves de la zona disecadas (ver).

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La Sala III

está dedicada al Fray Gaetano da Castanza (1807-1878), se trata des la sala más interesante desde el punto de vista etnográfico. En su interior se expone una variada colección de todos los utensilios de trabajo asociados al mundo rural de las Madonías, incluidos aquellos que se utilizan para la recolección del maná (ver) cuya tradición se mantiene viva hasta el día de hoy.

Museo de Gibilmanna - Antiguo telar expuesto en la Sala III
Un antiguo telar expuesto al centro de la Sala III.

La producción artesanal de tejidos, antes de ser suplantada por la maquinaria moderna, ha sido otra de las tradiciones de las Madonías y de Sicilia en general. En esta sala del museo se pueden ver algunos de los instrumentos más utilizados en el pasado, no muy distintos de los que se han utilizado en otras área del Mediterráneo (ver).

La Sala IV

está dedicada al Fray Fortunato da Valledolmo (1873-1957). En esta sala, colindante con los antiguos establos, se encuentra el taller de forjado a fuego del convento. Toda la estructura, que incluye un fuelle tradicional, se encuentra en muy buen estado de conservación.

Museo de Gibilmanna - Taller tradicional de forjado a fuego
Taller tradicional de forjado a fuego.

La Sala V

está dedicada al Fray Antonino da Bronte (1681-1762), en su interior se exponen varias estatuillas talladas en madera que se remontan al siglo XVIII (ver). Entre ellas destacan unas figuras de Belén del siglo XVI, finamente talladas y pintadas, que representan la Virgen y San José (ver)

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La Sala VI

está dedicada al Fray Sebastiano da Gratteri (1504-1580), fundador de este convento capuchino. Sebastiano nació en Gratteri, un pueblo de las Madonías, en el año 1504. A los 30 ingresó en la Orden de los Capuchinos de Calabria. Desde allí Bernardino da Reggio, una de las figuras más prominentes de la orden, le envió de regreso a su tierra para fundar este convento. A esta sala se llega subiendo por unas escaleras que se encuentran en la anterior sala.

Museo de Gibilmanna - Sala VI
La Sala VI, dedicada al Fray Sebastiano da Gratteri. A la derecha se ven unas vestimentas sacerdotales creadas en los talleres de este convento

La Sala VII

está dedicada a San Gregorio Magno, sexagésimo cuarto papa de la Iglesia católica. Su madre, Santa Silvia de Sicilia, pertenecía a una rica familia patricia de Roma propietaria de muchas tierras en Sicilia. En estas tierras Gregorio, antes de se elegido Papa, hizo construir varios monasterios (seis según la tradición), entre ellos el primer Monasterio de Gibilmanna.

Museo de Gibilmanna - Sillas obispales en la Sala VII
Sillas obispales procedentes de la catedral de Cefalù.

En esta sala se exponen varias vestimentas obispales, todas creadas en los siglos anteriores por los frailes de este convento (ver). También pueden verse dos confesionarios de espacto neoclásico, en madera de nogal, con unas cúpulas recubiertas de un dibujo que reproduce escamas de pez (ver).

La Sala VIII

está dedicada a los Frailes Urbano e Sigismondo da Pollina (-1629) (-1651), de los que se conoce la fecha de muerte pero no de su nacimiento, como solía ocurrir en Sicilia en las familias muy pobres, cuyos hijos recién nacidos no eran registrados por las autoridades. En esta sala se custodian los objetos religiosos más valiosos del museo, muchos de ellos en plata. Al centro de la sala, aislado en un mostrador de cristal, se expone el rosario de alabastro (ver) que perteneció al Fray Giuliano de Placia (Misilmeri siglo XV - Gibilmanna primera mitad del siglo XVI), el último de los frailes ermitaños que, antes de la llegada de los Capuchinos, mantuvieron viva la tradición del Santuario de Gibilmanna. Giuliano fue quienes entregó, en 1535, el Santuario a los recién llegados Capuchinos.

Museo de Gibilmanna - Sala VIII
La Sala VIII del museo.

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La Sala IX

está dedicada al Fray Ivone da Messina (1504-1572). Se trata de una sala de forma a largada en la que se exponen varias vestimentas sacerdotales. Además se encuentra en esta sala una pequeña escultura que representa la Piedad (ver). Su creador fue el escultor renacentista nativo de Cefalù Jacopo Lo Luca, quienes aprendió el oficio trabajando en la bodega de Miguel Ángel.

Museo de Gibilmanna - Sala IX
La Sala IX.

Las paredes de esta sala exponen, además de los mostradores con vestimentas litúrgicas, varias pinturas de las que, al igual que en las demás de este museo, se desconoce el autor. Sin embargo su calidad artística es considerable, sobre todo en el caso de las representaciones de Santa Águeda (ver) y de Santa Lucía, ambas pintadas por la misma mano en el siglo XVII, y de la representación de la Última Cena (ver), un oleo sobre lienzo del año 1692.

Museo de Gibilmanna - Santa Lucía
Santa Lucía, oleo sobre lienzo del siglo XVII.

La Sala X

está dedicada al Fray Felice da Nicosia (1715-1787). En esta última sala del museo vemos una mesa de estudio y, tras ella, un Crucifijo de papel maché que se remonta al siglo XVII (ver). En la sala también se halla un simulacro de la urna de Fray Felice da Cantalice y dos reliquiarios recabados en unos bustos de madera tallada. Uno de ellos representa San Felipe Neri, el otro el mismo Fray Felice da Cantalice (ver).

Museo de Gibilmanna - Sala X
La sala dedicada al fraile Felice da Nicosia, de frente se ve la escalera que conduce a la salida.

Información practica

Los horarios de visita del museo

son los siguientes:

De lunes a sábado desde las 10:30h hasta las 12:45h y desde las 15:30h hasta las 18:00h

Los domingos desde las 10:30h hasta las 12:45h y desde las 15:30h hasta las 17:45h

La entrada se encuentra en el lado derecho del Santuario de Gibilmanna. Si el portal está cerrado hay que llamar al timbre del convento, visible a la derecha de la puerta, para que nos abran.

Museo de Gibilmanna - Entrada museo
La entrada al museo es la puerta pequeña que se ve, a la derecha del Santuario, junto al paso de vehículos.

Cómo llegar

Los autobuses que llevan hasta el Santuario de Gibilmanna salen, solo en los días laborales, desde la estación de autobuses de Cefalù (frente a la estación de trenes). Los horarios son los siguientes:

Desde Cefalù hasta Gibilmanna hay tres viajes, a las 06:00h, a las 08:45h y a las 14:10h. Desde Gibilmanna hasta Cefalù también hay tres viajes, a las 07:30h, a las 10:30h y a las 16:30h.

Lo mejor es disponer un vehículo de alquiler (coche o moto) y disfrutar de la libertad que este proporciona. Encontrar la carretera que sube a Gibilmanna es muy sencillo. Al salir de Cefalù, o al llegar, no importa si por el lado de levante o de poniente de la ciudad, se ven en seguida las indicaciones de carretera (color marrón) que ponen Santuario di Gibilmanna. Nada más hay que seguirlas.