La Necrópolis Púnica de Palermo (ubicación) es una extensa área arqueológica descubierta, en la zona a oeste del casco antiguo de Palermo, hacia el año 1746. En el curso de las excavaciones que se han sucedido desde entonces se han encontrado unas 700 tumbas repartidas por un territorio bastante extenso alrededor del actual Corso Calatafimi, la avenida trazada en el siglo XVI como natural prolongación de la Via Vittorio Emanuele hacia el interior de la Conca d'Oro.
Parte de los hallazgos de estas campañas se hallan custodiados en el Museo Arqueológico Antonio Salinas. Los más recientes, cuando ha sido posible se han dejado en su lugar según las últimas tendencias de la arqueología moderna. Recientemente se ha construido sobre ellos una estructura para protegerlos y, al mismo tiempo, permitir al público visitarlos y conocerlos. Así se ha creado el área arqueológica de la Necropólis Púnica del Corso Calatafimi, abierta al público y cuya visita está asociada (mismo billete de entrada) con el cercano Palacio de la Cuba. Los horarios de abertura al público son entoces los mismos: de lunes a sábado desde las 09:00h hasta las 19:00h (última entrada a las 18:30h). El precio del billete, para visitar ambos lugares, es de 2€.

El sector de las excavaciones arqueológicas abierto al público se encuentra al interior del cuartel Tukory de los Carabinieri, la Guardia Civil de Italia, que colinda con el Palacio de la Cuba.

En la antigüedad, toda esta zona estaba delimitada por los lechos de los dos ríos que confluían hacia el perímetro de la ciudad para desembocar en la amplia ensenada de su puerto, el Kemonia a levante y el Papireto a poniente. Entre los dos río se alzaba una plataforma caliza cuya altura iba degradando suavemente hacia el mar. En la parte final de ella, coincidiendo con el puerto, se estableció en el siglo VIII antes de Cristo una colonia comercial fenicia procedente de la ciudad de Tiro (ver reconstrucción panel explicativo).
En el siglo siguiente, esta colonia entrará en la órbita política y comercial de Cartago, situada en la cercana costa africana, llegando a prosperar considerablemente y dando comienzo a la época histórica de Palermo. Se formó entonces una sociedad estratificada, cuyas clases sociales mas altas, como demuestran las ofrendas encontradas en las tumbas de la necrópolis, fueron creando unos sepulcros más duraderos para sus seres queridos.

Otra vista, desde otro ángulo, de las excavaciones. De frente se ve el pasillo de acceso, conectado a través de un patio con el Corso Calatafimi, donde se hallan los paneles que explican, solo en italiano, el contenido de las tumbas. Otros paneles explicativos se hallan a lo largo del recorrido (ver).

Los tipos de sepulturas halladas en la Necrópolis Púnica son de varios tipos, dependiendo de la clase social y recursos de la familia del fallecido.
El tipo más sencillo está representado por unas fosas en las cuales se custodiaban las urnas cinerarias, y cuyo ritual funerario está asociado con la incineración. En estas fosas, escarbadas en la tierra en forma circular, se depositaba la urna, protegida por unas piedras y cubierta por una copa invertida (ver). Entre las cenizas del difunto, previamente incinerado, se colocaban unos pequeños objetos que les habían pertenecido en vida, anillos, amuletos, vasijas, platos, etcétera.
Otro tipo está constituido por unas fosas en forma de sarcófago en las cuales se practicaba la cremación del fallecido, consiguiendo así la consolidación de la tierra alrededor debido a la alta temperatura. El análisis químico de los restos de combustión ha revelado el uso de madera de encina, de almendro y de cuna especie silvestre de ciruelo. Después de la cremación el cuerpo era recompuesto, cubierto con sus vestimentas y rodeado con sus objetos personales y vasijas de alimentos y bebidas (ver). La naturaleza de estos objetos testimonia los estrechos contactos y comercios con las ciudades griegas de Sicilia.
A partir del siglo VI fue introducida la inhumación sin incineración. Su característica son unos sarcófagos esculpidos en piedra de arenisca y recubiertos por unas lajas también esculpidas en arenisca, o por tejas de cerámica (ver)

Una fosa en forma de sarcófago flanqueada por el acceso a dos cámaras subterráneas.

Un cuarto tipo de sepultura, más complejo, está representado por una cámara subterránea enteramente esculpida en la piedra a la que se accede por unas escaleras, también esculpidas en la piedra caliza (ver). En una de ellas la persona enterrada, una mujer que vivió alrededor de la mitad del siglo VI a.C., se halló dispuesta al interior de un sarcófago esculpido en piedra de arenisca cubierto por dos lajas del mismo material y dispuesto en el lado oriental de la sala, con las ofrendas y los objetos personales dispuestos al centro y adosadas a la pared occidental de la misma (ver panel explicativo). En otra, la tumba n° 50 (ver panel explicativo), se han encontrado unas trece sepulturas de varios tipos; tres inhumaciones, nueve incineraciones y un enchytrismòs (sepultura de un niño en posición fetal). Estas abarcan un periodo comprendido entre la mitad del siglo V y el finales del IV a.C., lo que demuestra el uso continuado, con toda seguridad por una misma familia, de este antiquísimo cementerio de la ciudad de Palermo.

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