El Palazzo Asmundo (ver ubicación) es uno de los palacios aristocráticos más conocidos de Palermo. Su aspecto bien cuidado, que contrasta con los dos edificios colindantes, resalta en el tramo de la Via Vittorio Emanuele que transita frente a la explanada de la Catedral conectando el corazón del casco antiguo con la zona de la Piazza della Vittoria y el Palacio de los Normandos. En su interior se encuentra un pequeño museo donde se exponen las colecciones privadas de Vincenzo Martorana, heredadas por su hijo Pier Luigi quien las cuida en la actualidad.
El origen de este palacio se remonta al 1615, cuando fue construido por el acaudalado doctor Baliano. Alrededor de la mitad del siglo siguiente, después de ser adquirido por el Capitano di Giustizia del reino Giuseppe Asmundo, el palacio fue reformado en la fachada y en los interiores adquiriendo el actual aspecto.

El Palazzo Asmundo visto desde la explanada de la Catedral.

A lo largo de su historia el palacio ha sido habitado por María Cristina de Borbón, duquesa de Ginebra e hija de Fernando I, durante su estancia en Palermo donde se casó, en 1807, con Carlos Félix. Después de que sus ilustres inquilino se mudaran el palacio fue habitado por el matrimonio Turrisi-Colonna y vio nacer, en 1822 y 1823, las hermanas Giuseppina y Annetta Turrisi Colonna, pintora la primera y poetisa la segunda, cuyos restos descansan en la iglesia de San Domenico (ver mausoleo Annetta). Una placa municipal, en el primer piso de la fachada del edificio, recuerda las dos hermanas.

El palacio visto desde más cerca. A la izquierda se ve la Via Pietro Novelli por donde se accede al museo, situado en la planta noble.

El portal se halla a lo largo de la Via Pietro Novelli que hace esquina con la Via Vittorio Emanuele frente al pórtico lateral de la Catedral. Uno de los alicientes para la visita museal es la posibilidad de asomarse por el balcón del salón principal y disfrutar de unas inmejorables vistas de todo el conjunto que rodea la explanada de la Catedral (ver).

La Justicia terrenal, con el paso del tiempo (el reloj), desenmascara el engaño (abajo) y cumple de acuerdo a la Justicia divina (el ángel).

El museo
El acceso al museo se halla en un portal lateral del palacio que, como sugiere la presencia de unas carrozas, fue el acceso reservado para los carruajes (ver). Al subir por una escalera (no hay ascensor) se accede a la primera de las cinco salas expositivas.
La exposición museal se complementa con la decoración del palacio caracterizada por los estucos que enmarcan las bóvedas, con sus frescos realizados por el pintor Gioacchino Martorana, y las delicadas pintura barrocas que decoran puertas y ventanas.

Todos los frescos del palacio fueron comisionados por el Asmundo, cuya familia desde hace generaciones recubría la carga de Capitán de Justicia del reino. El Martorana fue encargado de la realización de un ciclo de representaciones dedicadas a la Justicia, la terrenal y la divina. Con ella el propietario del palacio quiso remarcar la importancia histórica de su familia que, desde el siglo XV, velaba para el correcto funcionamiento del sistema judicial.

El mismo artista que realizó los frescos se hizo cargo de las pinturas que recubren las puertas, como testimonia la extremada finura del decorado (ver).

Las colecciones expuestas en el museo fueron recompiladas en el siglo pasado por Vincenzo Martorana Genuardi, apodado "El Coronel", cuya familia, procedente de la provincia de Agrigento, no guarda parentesco con el pintor antes mencionado. Al interior del museo se encuentran sus coleciones de armas antiguas, mapas de la isla, postales antiguas, sellos, monedas, sillas de mano y, sobre todo, cerámicas, baldosas y azulejos.

En la primera sala, a través de la cual se accede a las demás, se encuentra un mostrador que expone varios mapas de Sicilia, de distintas épocas, y algunas sillas de mano utilizadas en los siglos pasados por la aristocracia isleña. Completan la exposición varios retratos y un embaldosado, procedente de otro palacio, que recubre la pared norte donde se abren las dos puertas que comunican con el resto del museo (ver).

El mostrador de los mapas de época y la puerta por donde se accede al museo.

El palacio Asmundo, como los demás palacios antiguos de la ciudad, no tiene corredores y los ambientes principales se comunican entre si directamente, a través de puertas, o mediante una salas intermedias, desprovistas de ventanas en la mayoría de los casos. Una de estas sala intermedia es utilizada para la interesante exposición de armas antiguas (ver), que abarca desde la edad media hasta el siglo XIX, incluyendo algunas armas blancas procedentes de países exóticos.

A lo largo de las dos salas cuyas ventanas se abren a la Via Pietro Novelli (fachada lateral del palacio) se encuentra la exposición de baldosas, azulejos y cerámicas napolitanas y francesas utilizadas por la nobleza en sus banquetes. La exposición de cerámicas continua en el salón principal del palacio cuyo espacio queda despejado al ser utilizado también para banquetes de boda (ver). Las ventanas de este salón, que se abren en un alargado balcón que da a la Via Vittorio Emanuele, quedan abiertas durante la visita al palacio y ofrecen bonitas vistas de la explanada de la Cartedral y de la céntrica avenida.

Sala expositiva del museo con baldosas y azulejos de censo y devocionales.

El Palazzo Asmundo queda abierto al público de forma puntual, en ocasión de alguna exposición, o para visitas guiadas. Para acceder hay que reservar la visita y abonar un billete cuyo precio es de 6€. La visita se puede reservar a través de su página web oficial.

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