Quienes visiten la Catedral durante las horas de la mañana notaran como entre la Capilla de Santa Rosalía y el Altar de la Asunción, en el brazo derecho del transepto (ver imagen), se halla un portal abierto tras el cual se ve un nicho con una estatua y, a la derecha, los peldaños de una escalera que sube. El letrero colgado bajo la estación XIII de la Via Crucis nos dice que por allí se encuentra la "biglietteria" (taquilla) del área monumental, cuya área se reparte en dos sectores. En el primero, ubicado en la nave sur (derecha) del templo, se puede ver las Tumbas reales. En el segundo, recabado en las que fueron antaño las sacristías, se pueden ver el Tesoro y la Cripta de la Catedral.

La corona de Constanza de Aragón, expuesta en una teca de cristal al centro de la Antica sacrestia dei Canonici.

El área expositiva del Tesoro de la Catedral se compone de cuatro salas de las cuales una, la cuarta (Nuova sacrestia dei Canonici), queda actualmente cerrada por reformas. La primera sala es la Antigua sacristía de los Canónigos, en ella se expone el objeto más valioso de toda la colección: la corona de la emperatriz Constanza de Aragón, esposa de Federico II (los restos mortales de ambos descansan en esta misma Catedral). La segunda sala, a la que se accede desde la primera, es la Capilla del Tesoro, donde se exponen objetos litúrgicos, labrados en plata y oro, utilizados en la Catedral desde el '600 hasta el siglo pasado.

A la tercera sala, el Diaconico (ábside derecha) del antiguo edificio árabe-normando, también se accede desde la primera sala y su interés está ligado a la historia del edificio. En ella pueden verse unas muqarnas y unas estructuras que se han quedado inmutadas desde el siglo XII. En esta sala se halla la escalera que baja hacia la Cripta cuya área se encuentra bajo el ábside de la Catedral. En su interior, modificado en 1844 cuando se realzó el nivel del suelo, se hallan custodiados 23 sarcófagos.

La nave este de la Cripta vista desde el altar. Se reconoce a la izquierda la estructura semicircular de los muros portantes del ábside central de la Catedral. A la izquierda vemos el sarcófago del Arzobispo Gualtiero, quienes hizo construir esta Catedral, situado bajo el muro del ábside. El tragaluz que se ve al fondo da a la Via Incoronazione (fachada norte de la Catedral).

Antica sacrestia dei Canonici

El primero de los dos portales renacentistas de la Antica sacrestia dei Canonici, puede verse el releve que representa Dios Padre entre ángeles.

Se accede a la Antica sacrestia dei Canonici (primera sala expositiva del Tesoro de la Catedral) a través de uno de los dos portales renacentistas que se hallan en sus dos extremos, ambos fueron esculpidos por Domenico Gagini en la segunda mitad del siglo XV, cuando se reformó la sacristía creada en 1260 suplantando la Capilla de la Magdalena que, según datos sin confirmar, había sido hasta entonces el mausoleo de los reyes normandos.

La Antica sacrestia dei Canonici, antigua capilla árabe-normanda transformada en sacristía durante el año 1260 y posteriormente reformada durante la segunda mitad del siglo XV, cuando se crearon los dos portales y la bóveda de crucería en estilo gótico. Al centro de la sala se ve la Corona de Constanza de Aragón, a la izquierda el portal que baja hacia el Diaconico y al fondo el segundo de los portales creados por el Gagini, el que da a la Capilla del Tesoro.

Al interior de esta sala se encuentran alguna pertenencias de Constanza de Aragón halladas en 1491 durante la inspección de su tumba ordenada por el virrey Fernando de Acuña: la Corona, tres de los cinco anillos que llevaba puestos y unos fragmentos de su manto real y del velo que llevaba bajo la corona.

La pared izquierda del la Sala I. En la teca vertical se exponen los tres anillos de Constanza de Aragón

En esta sala puede también verse un frontal de altar, creado por encargo del arzobispo Giovanni Carandolet (1520-1544), donde se han injertado unos trabajos de plata repujada procedentes de los talleres del Palacio Real (sliglo XIII) y la mitra del cardenal Juan Doria, creada en seda con bordados de oro, perlas, rubíes y otras piedras preciosas.

La teca que expone la mitra de Juan Doria y otros objetos litúrgicos que pertenecieron al ilustre religioso y político de la primera mitad del '600.

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Cappella del Tesoro (Sala II)

Una Custodia en plata dorada de la primera mitad del siglo XIX expuesta con Cruces y Anillos pastorales en oro y piedras preciosas (desde siglo XVIII hasta siglo XX).

La Cappella del Tesoro es también llamada Sacrestia nuova, pues ha sido utilizada como tal hasta la nueva reubicación del tesoro (año 2005). Su estructura es la de una sacristía, cuyos armarios laterales se han transformado en tecas para exponer los objetos litúrgicos y las vestimentas sacerdotales que se han estado utilizando en esta Catedral entre el siglo XVII y el XX.

La Cappella del Tesoro.

Al fondo de la sala se halla el altar donde se guarda la estatua de la Madonna della Scala (1503) esculpida por Domenico Gagini.

Madonna della Scala (1503) de Domenico Gagini.

Las paredes de la Cappella del Tesoro están decoradas con varios retratos de ilustres religiosos que han ocupado el cargo de Arzobispo de Palermo.

La Cappella del Tesoro vista desde el altar.

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Diaconico (Sala III)

El termino diaconico (diaconicón en español) es utilizado para indicar el área de las iglesias ortodoxas que se halla a sur del presbiterio. Si la iglesia presenta tres ábsides, como es el caso de las iglesias árabe-normandas de Palermo, el diaconicón se halla frente al ábside sur (*). Esta terminología se utiliza también en las iglesias árabe-normandas de Palermo, pues fue muy relevante en su concepción la influencia de la cultura bizantina.

(*) Por norma general estas iglesias presentan el altar orientado hacia oeste y la fachada hacia el este. Por lo que se suele decir que el diaconicón queda a la derecha del presbiterio.

La cobertura del Diaconico y la semi-cúpula del ábside.

El Diaconico de la Catedral de Palermo, al igual del Prothesis (área frente al ábside izquierda) y del ábside central, fue aislado del resto de la iglesia durante las reforma diseñada por el arquitecto Ferdinando Fuga y llevada a cabo en las últimas dos décadas del '700.

En el Diaconico de la Catedral se halla la tercera sala expositiva del tesoro que, en una sola teca situada en el ábside, expone un frontal de altar y unos objetos litúrgicos.

El ábside derecha con su teca-mostrador.

Otros dos detalles arquitectónicos de interés son el portal gótico-catalán que conecta con la Sacristía de los Canónigos, muy parecido al que se halla bajo el pórtico de la Catedral, y una muqarna situada muy cerca de el.

El portal gótico-catalán y las muqarnas.

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Nuova sacrestia dei Canonici (Sala VI)

La Nuova sacrestia dei Canonici se ubica detrás del brazo derecho del transepto y se accede a ella a través de una puerta situada a la derecha de la taquilla.

En esta sala, por iniciativa del cardenal Ernesto Ruffini (1888-1967), en el año 1950 se expuso por primera vez al público el tesoro de la Catedral. Actualmente la sala se encuentra cerrada.

Cuando se vuelva a abrir al público se podrán ver expuestas unas obras de orfebrería creadas entre el siglo XVIII y la actualidad además de unos dones del cardenal Ernesto Ruffini, del cardenal Salvatore Pappalardo y del cardenal Salvatore De Giorgi (Cathopedia).

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Cripta

La Cripta de la Catedral se halla en el subsuelo comprendido entre los tres ábsides y la Piazza Sett'Angeli, a la cual se abren algunos de los tragaluz que vemos en su interior. Se compone de dos naves, dispuestas en perpendicular al eje de la iglesia, cuyos techo de bóvedas de crucería se sostienen sobre unas columnas de mármol. El nivel del suelo ha sido elevado (1844), como se puede suponer al observar la trampilla cubierta por una reja situada frente al altar.

La nave este (izquierda) de la Cripta, en cuya cabeza se halla el altar. El primer sarcófago que vemos a la derecha, de época normanda, custodia los restos del Arzobispo Gualtiero, fundador de esta Catedral.

Los muros del monumental ábside central de la Catedral ocupan la parte central de la nave oeste, la que está situada a la derecha mirando hacia el altar. Debido a ello el eje de toda la Cripta está constituido por la nave este.

El público accede a la Cripta desde la nave oeste, a través de un estrecho pasaje al que se llega desde una escalera que baja, como ya sabemos, por el Diaconico.

El pasaje de acceso a la Cripta visto desde el altar de la misma.

Nada más bajar se percibe la estructura de de dos naves, separadas por una hilera de columnas, a lo largo de la cuales se hallan los 23 sarcófagos custodiados en su interior. Muchos de ellos proceden de la antigüedad y, en algunos casos, han sido modificados. Siete de ellos están ubicados en los siete ábsides distribuidos lo largo de la pared lateral de la nave este, entre los cuales se encuentran cinco tragaluz que se abren en la Piazza Sett'Angeli.

La Cripta tal y como se ve al bajar del pasadizo. Se ven los ábsides distribuidas a lo largo de la nave este.

De las siete ábsides la central es más profunda de las demás, en ella se encuentra el sarcófago del arzobispo Giovanni Paternó, fallecido en 1511. Se trata de una una urna funeraria griega en cuyo releve se ven dos genios cuyas alas les hacen parecer ángeles. La tapa del sarcófago, que muestra la imagen del cardenal dormido, fue esculpida por Antonello Gagini.

Sarcófago del arzobispo Giovanni Paternó.

En el ábside situado en lado norte se halla el monumento funerario de Federico d'Antiochia, nieto del hijo natural de Federico II, también llamado Federico d'Antiochia (*). Se trata del único, entre los sepultados en esta cripta, que nunca vistió los hábitos sacerdotales.

(*) Federico II, según algunas fuentes, tuvo un hijo con una mujer musulmana originaria de Antioquía (Siria). Según otras fuentes tuvo este hijo natural con una noble siciliana, descendiente de la familia del almirante Giorgio d'Antiochia.

Sarcófago medieval de Federico d'Antiochia, fallecido en 1305. Fue hermano de dos arzobispos, Bartolomeo d'Antiochia y Francesco d'Antiochia, además de bisnieto del emperador Federico II.

La Cripta de la Catedral, tal y como la vemos hoy en día, fue creada durante la segunda mitad siglo XII, mientras se iba edificando la Catedral. Su estructura muestra los mismos arcos apuntados que caracterizan las edificaciones de la época.

Urna renacentista del arzobispo Ottaviano Preconio, fallecido en 1568. Detrás se ve el otro pasadizo de acceso a la Cripta, simétricamente situado al otro extremo de la nave oeste.

Información practica

El Tesoro y la Cripta de la Catedral se pueden visitar de lunes a sábado desde las 09:00h hasta las 13:30h (la entrada se cierra a las 13:00h). El precio del billete es de 2€.

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