El Museo de las Marionetas Antonio Pasqualino de Palermo, situado en el barrio de la Kalsa entre la Piazza Marina y el Foro Italico (ver ubicación), es el más completo museo existente en Sicilia dedicado a la Opera dei Pupi, una forma de arte popular y tradicional declarada, el año 2008, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La sala del museo donde se guardan las marionetas utilizadas en la tradicional Opera dei Pupi.

El museo fue fundado por el antropólogo, antes médico cirujano, Antonio Pasqualino. Aficionado a este tipo de arte desde niño, y consciente de la progresiva desaparición de este antiguo teatro popular, quiso rescatar lo que quedaba de el y conservar su legado para las generaciones venideras. Para ello fundó, en 1965, la Associazione per la conservazione delle tradizioni popolari (*). Luego, con la ayuda de su esposa danesa Jeanne Vibaek, el Pasqualino recorrió la isla en búsqueda de los últimos "Pupari" que, desde el siglo XIX, se pasaban el oficio de padres a hijos.

(*) Hoy esta asociación, en calidad de ONG, administra el museo y gestiona sus actividades.

Yoke thay thabin (teatro de Marionetas de Birmania).

Invirtiendo la fortuna familiar, en unos años el matrimonio Pasqualino logró reunir y salvar de la destrucción varias piezas procedentes de distintos lugares de la isla, además de dos teatros enteros cedidos por sus propietarios, constituyendo la más extensa y variada colección de marionetas sicilianas existente en la actualidad.

Además de la colección de marionetas sicilianas, el Museo delle Marionette Antonio Pasqualino expone marionetas procedentes de distintos lugares del mundo, dedicando a ellas varias salas expositivas.
Al interior del museo se encuentra un teatro estable donde, en el marco de la iniciativa Festival di Morgana, que tiene lugar cada año durante el mes de noviembre, las marionetas expuestas en el museo cobran vida por las manos expertas, y las voces, de los titiriteros que han heredado este antiguo oficio. Los espectáculos son gratuitos y se puede reservar plaza con antelación en la recepción del museo. Al festival están invitadas compañías de otros países, a veces lejanos, que muestran su repertorio al público local. Estas compañías suelen ceder algunas de sus marionetas y escenarios para que formen parte del museo.

Los "Pupi" y su teatro

Los "Pupi" de Sicilia representan una evolución de la tradicional marioneta, la cual se maniobra utilizando un conjunto de hilos, y representa una mezcla entre las marionetas de hilos y las marioneta de algunos países de Oriente, que se manejan con varillas. Los pupi se maniobran a través de dos varillas y un conjunto de hilos cuyo número varía en función del personaje y de los movimientos que requiere su guión.
La varilla principal del pupo (la palabra deriva del latín "pupus" que significa niño), a través de la cual se le sostiene, atraviesa la cabeza y el tronco. Mientras la cabeza queda firmemente sujeta a la varilla, el tronco está sujeto a través de una bisagra. Ello permite al titiritero, girando la varilla, mover la cabeza del pupo para que mire en distintas direcciones.
Otra varilla está sujeta al brazo derecho, lo que permite hacer que este se mueva de una forma muy ágil, detalle que se aprecia sobre todo durante los combates de espada.

Angélica la Bella, princesa del Catay, con su cabecera de plumas. Una de las marionetas más antiguas del museo (primeros del '800).

Los primeros pupi (principios del siglo XIX) no tenían armadura, sucesivamente se fue desarrollando la armadura de tipo medieval, debido a la pasión que despertaban las novelas épico-caballerescas. A partir de entonces se comenzó a distinguir entre "pupi in paggio" (ver imagen), con ropa y sin armadura, y "pupi armati".
Los personajes tienen unos rasgos distintivos para que el público siempre sepa quien es quien. Por ejemplo Orlando (Roldán) tiene una Cruz latina en escudo y armadura y un penacho verde en el yelmo, sus ojos son ligeramente bizcos; Rinaldo (Reinaldo), primo de Orlando con el que compite por el amor de Angélica la Bella, se identifica por llevar un león en escudo y armadura y por su penacho rojo.
La identificación más divertida es la de Angélica la Bella (la protagonista femenina del Orlando furioso y de la Opera dei Pupi), pues evidencia la ingenuidad cultural de los Pupari del siglo XIX, los creadores de este arte popular (sin faltar un toque de ironía en sus descendientes que no han querido alterar el simbolismo originario del personaje):
Angélica la Bella, en el Orlando furioso del Ariosto, es hija del emperador del Catay, una región de China visitada por Marco Polo. Sin embargo los Pupari estaban convencidos de que el Catay se encontraba en la India, por ello tipificaron el personaje de Angelica con una cabecera de plumas, como los indios de América, pues también estaban convencidos de que la India, por supuesto, era la tierra de los indios (en el imaginario colectivo de los sicilianos de clase pobre, esta percepción se actualizará con la llegada del cine y de las películas del oeste).

Un ejemplo de tres personajes de la Opera dei Pupi: Orlando, sobrino de Carlo Magno, penacho verde y Cruz latina en escudo y armadura; Rinaldo, primo de Orlando, penacho rojo y león en escudo y armadura; Gandellino, hijo de Cladinoro, penacho de plumas de cisne y águila en escudo y armadura (hay dos pupi de cada personaje).

En lo referente a su estructura, los pupi de Sicilia hacen cabo a las dos escuelas que se originan en sus dos principales ciudades, Palermo y Catania: por lo que tenemos pupi catanesi (ver imagen) y pupi palermitani (ver imagen).

La estructura de un pupo. Las rodillas, provistas de articulación, y la espada, provista de funda, muestran su matriz palermitana.

Los primeros se se encuentran en las provincias de Palermo, Trapani y Agrigento (poniente isleño), los segundos en las provincias de Mesina, Catania y Siracusa (levante). La diferencia básica, entre las dos escuelas, está determinada por el tamaño del pupo y su consecuente peso. En la escuela de Palermo la marioneta mide unos ochenta centímetros de alto y pesa unos 8 kilos, en la escuela de Catania su altura llega al metro y cuarenta y su peso puede llegar hasta los 35 kilos. De esta diferencia se derivan todas las demás.
En el Teatro dei pupi de Catania, debido al peso considerable de cada marioneta, el titiritero se coloca por encima del escenario y maniobra el pupo desde arriba. Debido a ello el teatro no tiene la profundidad del teatro palermitano, pero gana en anchura. Las rodillas de la marioneta no son articuladas, lo que permite que su peso descanse en el suelo. Debido al esfuerzo considerable que requiere manejar el artefacto, el titiritero no puede hablar, así que en el teatro de Catania existe la figura del "parlatore" (el hablador), uno por cada personaje que hay en la escena. Si se trata de un personaje femenino, el "parlatore" es una mujer. A la izquierda del escenario hay una pequeña tribuna donde se sitúan los parlatori que, de ese modo, pueden ver el público.

El escenario de un teatro catanés, se observa su anchura y su reducida profundidad.

En la escuela palermitana el titiritero se sitúa a la misma altura del escenario y, sosteniendo en vilo las marionetas, las maniobra desde los laterales hasta llegar, extendiendo los brazos, al centro del mismo. De ese modo las marionetas pueden compartir el centro del escenario donde dialogan, se abrazan o realizan sus espectaculares combates de espada. Este arreglo, por supuesto, limita la anchura del escenario al alcance de los brazos del titiritero, pero permite una mayor profundidad del escenario mismo, donde todos los personajes puedan interactuar entre si. El titiritero proporciona la voz a la marioneta que está maniobrando y, si se trata de un personaje femenino, hablará en falsete.

Los bastidores del teatro palermitano del Museo de las Marionetas. Se puede ver como su anchura permite que haya dos titiriteros por cada lado. Estos tienen colgadas, a sus espaldas, las marionetas que irán manejando según se desarrolle el guión. Las marionetas que estamos viendo representan personajes "buenos", estos siempre se sitúan a la izquierda del escenario, mientras los "malos" siempre están a la derecha. El escenario queda escondido por un telón que impide su vista desde la pequeña platea, se adivina su ubicación por la tabla en madera recubriendo el suelo.

La marioneta palermitana es mucho más ágil de la marioneta catanesa y puede contar con un repertorio de movimientos más amplio. Puede arrodillarse y, sobre todo, desenvainar la espada (las marionetas de Catania, si están con sus armaduras, siempre tienen las espadas desenvainadas). Sin embargo, al ser tan pequeñas, el teatro también debe de adaptarse a su reducido tamaño, por lo que el teatro palermitano es más pequeño del catanés y tiene un número de plazas que nunca llega a las cien (el teatro de marionetas de Catania puede tener más de doscientos plazas).

El telón que esconde a la vista del público los bastidores del teatro y el telón, evidenciado con un marco negro, que cubre el escenario (si se compara con el escenario catanés que hemos visto antes, se nota como es mucho más pequeño). Los titiriteros, uno o dos por cada lado, quedan detrás de las dos figuras en armadura que flanquean el escenario; las tablas de madera que se ven pintadas en perspectiva, se sitúan a la misma altura del suelo del escenario.

El Museo de las Marionetas Antonio Pasqualino, al ser en origen dedicado solo a las marionetas sicilianas, tiene una sala de teatro donde, por iniciativa de su creador, se actuan las funciones a las cuales se invitan los niños de las escuelas de la ciudad (hasta la fecha los niños acuden ilusionados a ver sus espectáculos).
Las paredes de esta sala (ver imagen) están decoradas con varias marionetas que el creador de este museo ha ido adquiriendo a lo largo de su vida. Para proporcionar música al espectáculo, en el teatro de marionetas siempre hay un organillo (u organito) o una pianola que, en función del nivel de la compañía propietaria del teatro, puede ser un instrumento sencillo (ver imagen) que solo toca una tonada, o extremadamente refinado (ver imagen), en este caso el instrumento tiene un registro variado de melodías que puede tocar (ver imagen).

El teatro palermitano del Museo de las Marionetas.

Detrás de sala del teatro del Museo Antonio Pasqualino se halla una sala enteramente repleta de marionetas de distintos tipos. Además de los pupi utilizados en la Opera dei Pupi de Catania y Palermo se exponen las marionetas utilizadas en las Farsas, con las que se concluían las funciones, y las marionetas de Nápoles, donde también había teatros de marionetas, inspiradas en los personajes de la Comedia del Arte, otra forma de teatro popular presente en el sur de Italia.

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El museo

El museo se desarrolla en el ala este del palacio Hotel de France, antiguo Castillo de San Onofre, reformado a principios del siglo XIX y posteriormente adquirido por los Giakery, una familia de la aristocracia ítalo-inglesa que le convirtió en hotel. Mientras el ala oeste del palacio, cuya fachada se abre en la Piazza Marina, es propiedad de la Universidad de Palermo, que le utiliza como hospedaje para investigadores académicos extranjeros, el ala este está ocupada por el Museo de las Marionetas. La fachada del museo (ver imagen) se abre en la Piazza Antonio Pasqualino por la cual pasa la calleja que une la Piazza Marina con la Via Butera.

La entrada del Museo, a la derecha, tal y como se ve al venir desde la Piazza Marina. De frente está el Palazzo Butera, situado a lo largo de la Via Butera y también visible desde la Passeggiata delle Cattive.

Al entrar al museo se encuentra una recepción (ver imagen) donde se exponen algunas marionetas y unos libros, que se pueden consultar, sobre el tema de la Opera dei Pupi. El museo se desarrolla, casi en su totalidad, en la segunda planta del edificio (hay ascensor). En la primera planta se encuentran las oficinas y una exposición de Sombras de la India y de Sombras y Marionetas de Bali y Java (ver imagen).
Al subir al segundo piso se llega a un gran salón central donde se exponen algunas marionetas vanguardistas, artilugios del teatro moderno y un entero teatro de marionetas de Birmania. Desde el fondo de este salón se accede al teatro de marionetas del Museo Antonio Pasqualino y, desde el teatro, a la sala donde se guardan las marionetas sicilianas. Desde este mismo salón, esta vez a la izquierda, se conecta con un pasillo desde el cual se accede a unas salas expositivas del museo.

El salón central de la segunda planta del museo. A la izquierda la puerta que conecta con el pasillo donde se hallan las salas expositivas de marionetas de varios lugares del mundo. Al centro se ve el teatro de marionetas de Birmania. A la derecha el portal que da al teatro del museo desde el cual se conecta, a la izquierda, con el mismo pasillo y con la sala expositiva de todas las marionetas sicilianas.

Para quienes visiten este museo, se supone, que el principal aliciente será ver de cerca, y tocar, los famosos Pupi de Sicilia. En la sala situada detrás del teatro, se encuentra la más completa colección de marionetas sicilianas. La mayoría de ellas pertenecen a la Opera dei Pupi, o sea el teatro de las marionetas inspirado en los poemas épico-caballerescos, estas se dividen en pupi de escuela catanesa, reconocibles por su tamaño mayor, y pupi de escuela palermitana, más pequeños.

Abajo pupi catanesi, más grandes con las piernas rígidas y las espadas siempre desenvainadas. Arriba pupi palermitani, más pequeños con las piernas articuladas y las espadas enfundadas (tienen un hilo que permite desenvainarlas). En ambos casos, los "moros" se reconocen por llevar media luna y estrellas en su escudo y armadura, además que por sus atuendos. Sus espadas suelen ser curvadas.

En el desarrollo de las historias de la Opera dei Pupi, hay escenas en las cuales los mismos personajes que normalmente llevan armadura han de aparecer sin ellas, vestidos con ropa. En esta caso se les llama pupi in paggio y protagonizan las escenas donde no hay combates (ver imagen).
Al final de cada función de la Opera dei Pupi, los teatros de marionetas ofrecían un espectáculo de Farsa, cuyos personajes estaban inspirados a la Comedia del Arte (ver imagen) o a los personajes del folclore de Sicilia. Este tipo de marioneta también es presente en el museo, pues es parte integrante de la historia del teatro de marionetas.

Personajes de Farsa inspirados en el repertorio del folclore de Sicilia.

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Algo de historia

Según los datos de los que disponemos, tampoco ha habido en el pasado mucha literatura sobre este tema, tradicionalmente ligado a unas clases sociales donde predominaba el analfabetismo, el origen del Opera dei Pupi se remonta a la primera mitad del siglo XIX. Como creador de las corazas de metal y de los mecanismos que permiten al titiritero mover las marionetas, se reporta el "Puparo" (tirititero) Don Liberto Canino, del cual hay expuestas en el museo algunas marionetas.

La Opera dei Pupi, o sea el teatro inspirado en los poemas épico-caballerescos, tal y como ha llegado hasta nuestros días, tomó forma alrededor de la mitad del siglo XIX, siendo por aquel entonces ya asimilado todo el repertorio de temas, que los titiriteros se sabían de memoria, y la organización del espectáculo. Había teatros estables, sobre todo en las dos ciudades más grandes de la isla (Palermo y Catania), pero también en otras (Caltagirone, Alcamo etc.). El oficio del "Puparo" era familiar y cada familia formaba una compañía que, además de ofrecer el espectáculo en su teatro estable, se dedicaba a recorrer los pueblos en cuyas plazas mayores, utilizando un escenario móvil, daban su espectáculo. Este no se limitaba a una función, la representación de una "Opera dei Pupi" completa era repartida en varios actos que se escenificaban a lo largo de varios días, algo así como los capítulos de una moderna serie de televisión. Tanto en las ciudades como en los centros menores la función era publicitada por un cartel, dividido en recuadros, en cada uno de los cuales era anunciado el contenido de cada una de las funciones, la gráfica de estos carteles era la misma empleada en los "Carretti Siciliani".

Un ejemplo de cartel con el que se anunciaba una Opera dei Pupi. La escena en alto a la derecha muestra el duelo entre el rey Mambrino y Roldán.

Los temas tratados por este tipo de arte popular, cuyo público referencial fueron los niños, se inspiran en los poemas épico-caballeresco, sobre todo el Cantar de Roldán, el Orlando furioso y la Jerusalén liberada. Los espectáculos, después de la representación principal, se concluían con la representación de una Farsa, dirigida a los mayores que acompañaban los niños, cuyos personajes se inspiraban en la Comedia del Arte y el repertorio folclorista de Sicilia. Los temas eran muchas veces irrespetuosos y burlescos hacia las clases dominantes. Para no ser reprimidos por las autoridades, los "Pupari" solían mezclar el dialecto siciliano con el Baccagghiu, un argot utilizado también en los ambientes del hampa, que hacía el dialogo casi incomprensible para los espectadores burgueses.

La Opera dei Pupi perdió sus seguidores a partir de los años '60 del pasado siglo por la llegada de la televisión en todos los hogares. En unos pocos años desapareció casi por completo, quedando tan solo unos espectáculos baratos, y de mala calidad, que se ofrecían a los turistas. En tiempos más recientes, gracias al legado de Antonio Pasqualino, los descendientes de los antiguos Pupari han revivido este antiguo arte que, gracias también a la contribución de artistas como Renato Guttuso (*), está viviendo un nuevo auge. El público, hoy como antaño, está compuesto de niños, jóvenes, adultos y ancianos, siendo estos últimos los que hacen de enlace entre el pasado y la actualidad.

(*) El conocido pintor siciliano ha diseñado, para el teatro estable del Museo Antonio Pasqualino, el escenario (ver imagen) de la obra derivada del cuento La foresta-radice-labirinto de Italo Calvino.

Gracias a la actividad de Antonio Pasqualino, cuyo nombre se ha ligado a este museo después de su fallecimiento (1995), se ha logrado revivir un arte que, de otro modo, se hubiera perdido para siempre. Su historia ha inspirado, en 2007, la película "L'infanzia di Orlandino" (ver tráiler película).

Marionetas de otros lugares del mundo

El origen de las colecciones de marionetas de varios países, algunos de Europa otros de África o del lejano oriente, se debe a la actividad más reciente del Museo de las Marionetas que, en el ámbito del Festival di Morgana, invita compañías teatrales de estos países a participar en el, trayendo con sigo sus marionetas y escenarios. En algunos caso estas marionetas son adquiridas por el museo, o regaladas por sus propietarios, para que formen parte de las colecciones expuestas.

Marionetas del Bunraku, el teatro japones de las marionetas, al cual el museo dedica una sala expositiva.

Al interior del museo, repartidas entre unas salas y dos alargados pasillos, se hallan marionetas procedentes de Mali, Congo y Nigeria; de Thailandia, Birmania, Vietnam, Vanuatu, Bali y Japón; además de Francia, Bélgica y España.

Información practica

El Museo de las Marionetas "Antonio Pasqualino" abre al público según los siguientes horarios:
Los domingo y los lunes desde las 10:00h hasta las 14:00h (los demás días festivos el museo queda cerrado).
De martes a sábado desde las 10:00h hasta las 18:00h.

El precio del billete es de 5€.
Los menores de edad no tienen descuento mientras los mayores de 65 años si tienen descuento y pagan 3€.

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