La Galería de arte moderno Sant'Anna (ubicación) es un museo creado a principios del siglo pasado (1910). Su fundador fue el jurista y docente Empedocle Restivo. Debido a ello el nombre originario del museo es Galleria d'arte moderna Empedocle Restivo. Desde su fundación, y hasta el año 2006, el museo estuvo ubicado en un sector del Teatro Politeama Garibaldi llamado el "Ridotto del Politeama". En el año 2006, después del restauro del conjunto barroco de Sant'Anna, que incluye el gótico-catalán Palazzo Bonet, la galería ha sido trasladada a la sede actual. Desde entonces se la conoce como Galleria d'arte moderna Sant'Anna. En cambio su nombre oficial, más abreviado, es GAM (Galleria d'Arte Moderna Palermo). El museo está instalado en el ala del conjunto que corresponde al Palazzo Bonet, construido en 1485 por el acaudalado comerciante Gaspar Bonet y adquirido en el año 1612 por el colindante convento Franciscano de la iglesia de Sant'Anna la Misericordia.

El portal del Palazzo Bonet por donde se accede al interior del museo.

Las 214 obras de arte expuestas en el museo, 176 pinturas y 38 esculturas, se reparten entre la planta baja, la primera y la segunda del antiguo edificio. Cada una de las plantas desarrolla un tema específico. En la planta baja se encuentran las obras inspiradas en los acontecimientos históricos del '800 que llevaron a la independencia y unidad de Italia, incluidas unas obras dedicadas al héroe nacional Giuseppe Garibaldi. En la primera planta se exponen las obras inspiradas al Verismo, la versión italiana del realismo europeo. La segunda planta está dedicada al '900 italiano, incluyendo varias obras que fueron expuestas en la Bienal de Venecia.

Gli Scolari (1927-28), obra de Felice Casorati, expuesto en la Bienal de Venecia de 1928 y adquirido este mismo año por la Galleria d'Arte Moderna.

Se accede a la Galería de arte moderno a través del portal principal que se abre a la Piazza Croce dei Vespri. En el techo del portal se puede observar el detalle de la decoración de la bigas de madera que se remontan a la época de la construcción del palacio. El portal conduce al pórtico de tres arcos que se halla en el lado sur del patio del antiguo palacio, llamado Patio Bonet. Bajo el pórtico se halla la recepción, donde se abona la entrada, y la entrada de la planta baja, desde la cual comienza el recorrido museal.

El pórtico del Patio Bonet con al centro el portal que da a la Piazza Croce dei Vespri. A la izquierda del portal está la entrada de la planta baja del museo, a la derecha la recepción.

El techo del portal del Palazzo Bonet, con su decoración de finales del siglo XV.

Durante el restauro, a pesar de las profundas transformaciones operadas a lo largo de los siglos, se ha tratado de recuperar lo más posible la estructura originaria del palacio. Todo este trabajo ha dado su mejor resultado en la recuperación del Patio Bonet.

El lado norte del Patio Bonet. Al terminar el recorrido de visita de la planta baja del museo, se sale otra vez al patio y, a través de el, se accede al claustro del convento desde donde sigue el recorrido museal. En los ajimeces de la primera planta, aún los originales, pueden verse unas delgadas columnas de mármol de Carrara idénticas a las que se ven en el exterior del palacio.

El Palazzo Bonet fue construido sobre planta de U, por lo que el edificio rodea su patio solo por tres lados (norte, este y sur). El cuarto lado del patio daba a un jardín en cuyo solar, un siglo más tarde, se construyó el convento.

Un detalle de la pared oriental del patio.

La escalera originaria del palacio, que supuestamente se hallaba en el patio (como en otros palacios de la época), se ha perdido sin dejar traza. En su lugar los Franciscanos construyeron, en el siglo XVII, una monumental escalera que, desde el lado oriental del claustro, conecta con la primera planta del palacio.

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Planta baja

La planta baja de la Galleria d'arte moderna está dedicada a la época que vio concretarse el proyecto de la independencia nacional y el ideal de la reunificación nacional que, según los ideales del Risorgimento, recrearía la unidad perdida con la caída de Roma y de su imperio. Ese ideal fue uno de los pilares de las luchas por la unidad de Italia. Ya en 1849 un triunvirato del cual hacía parte Giuseppe Mazzini había proclamado la República Romana, expulsando de Roma el Papa Pio IX. Sin embargo, una vez concretado el ideal y conseguida la unidad nacional, los patriotas que lucharon para ello, una reducida elite con respecto a la masa de los habitantes del nuevo estado, se dieron cuenta que aún faltaba una identidad nacional común que cohesionara toda la población del país. Este desafío fue expresado por Massimo D'Azeglio cuando en la primera sesión del Parlamento nacional, el 18 de febrero de 1861, pronunció su celebre frase: "Hemos hecho Italia, ahora hemos de hacer a los italianos". Fue entonces cuando el ideal que había propulsado el Risorgimento, la descendencia de Roma, será alimentado para cohesionar la heterogénea población del nuevo estado.

La primera sala del museo. Al centro de la imagen se ven "Los iracundos" bronce del 1910 creado por el escultor Mario Rutelli (autor también de uno de los bronces que se hallan en la fachada del Teatro Massimo). La obra, según la moda de principios de '900, está inspirada en la Divina Comedia cuyo autor, Dante Alighieri, fue el primer intelectual que profesó abiertamente, adelantándose a su tiempo, el ideal de la unificación de Italia.

Los artistas fueron llamados a colaborar al proyecto de crear la percepción de una identidad nacional que la incultura y la subyugación a las clases dominantes, cómplices de las potencias extranjeras, habían ido borrado a lo largo de los siglos. Así se dedicaron a revivir aquellos acontecimientos y personajes históricos que desde la antigüedad habían, según su visión, contribuido a la creación de esa identidad "itálica". Un ejemplo de ello fue la celebración del griego Timoleón, que luchó en el siglo IV antes de Cristo contra la tiranía y contra los invasores Cartagineses, abogando la unidad de los pueblos de Sicilia (separados en tantas pequeñas ciudades estados) como única baza para no sucumbir antes la tiranía y los invasores extranjeros.

I funerali di Timoleonte (1874) de Giuseppe Sciuti. La obra celebra el griego Timoleon que luchó contra la tiranía y después, creando una alianza militar entre todas las ciudades de Sicilia, contra los invasores Cartagineses. Las Exequias de Timoleón fueron celebradas en Siracusa alrededor del año 336 antes de Cristo, en ellas acudieron Sicilianos desde todos los rincones de la isla demostrando su gratitud hacia el hombre que logró unirles en su lucha contra la opresión.

Otro acontecimiento histórico de relevancia, celebrado también en los libros de historia con los que se educaban los jóvenes ciudadanos del nuevo Estado, fue la revolución de las Vísperas sicilianas. En ellas se vieron exaltadas las virtudes morales y la valentía del pueblo que, para proteger sus valores más preciados, se enfrenta a los opresores.

Las Vísperas sicilianas, pintadas en 1891 por el romano Erulo Eroli en ocasión de la exposición nacional de Palermo. Al centro de la escena está representada la situación que desencadenó la rebelión: una mujer casada a punto de entrar en la iglesia a la cual unos soldados franceses acaban de faltar al respeto, causando la indignación de su esposo y la contundente reacción de los Sicilianos presentes.

El personaje histórico que más encarnó la lucha contra la opresión de los pueblos, y el rescate nacional, fue Giuseppe Garibaldi. A el está dedicada toda una sala del museo.

El retrato a medio busto de Giuseppe Garibaldi, pintado en 1860 por el palermitano Salvatore Lo Forte.

En la planta baja, muy cerca de la sala dedicada a Garibaldi y con vistas a un patio interior, se encuentra la cafetería del museo que, además, ofrece servicio de restaurante.

La cafeteria-restaurante del museo, se puede ver como ofrece una amplia selección de vinos.

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Claustro

Al terminar la visita de la planta baja del museo hay que transitar por el claustro del convento Franciscano para poder acceder a la primera (y segunda) planta del Palazzo Bonet.

El portal que conecta el patio del Palazzo Bonet con el claustro del Convento Franciscano de Sant'Anna.

El recorrido museal prevé transitar por el lado este del pórtico desde el cual se puede ver el exterior de la iglesia de Sant'Anna la Misericordia. El pórtico, que rodea todo el patio, tiene siete arcos en cada lado. En correspondencia del cuarto arco de su lado oeste se halla el portal lateral derecho de la iglesia que, en su interior, corresponde a la quinta bóveda de la nave derecha. En simetría, al otro lado del claustro, se encuentra el portal de la escalera que sube a la primera planta del Palazzo Bonet.

Una vista del claustro con el lateral derecho de la iglesia de Sant'Anna la Misericordia. En las noches de verano en el claustro se ofrecen conciertos, por ello visitando el museo se pueden presenciar algunos ensayos.

El lado este del claustro. Bajo el pórtico se halla el portal barroco de la escalera que sube a la primera planta del Palazzo Bonet. La monumental escalera fue creada por los Franciscanos en substitución de la escalera originaria del palacio de la cual no ha quedado algún rastro.

El claustro se conecta con la Via Calascibetta a través de un pasadizo que lleva el nombre de Cortile del Convento. Desde allí la iglesia de San Francisco de Asís quedaría a un tiro de piedra, sin embargo el visitante que quiera asociar su visita a la de la Galería de arte Sant'Anna está obligado a dar la vuelta de la manzana, atravesando el área del que fue el Marcado de Lattarini.

El pasaje, en línea con el eje longitudinal de la iglesia, que conecta el claustro Franciscano con la Via Calascibetta. A la izquierda se ven las ventanas, ciegas, del lateral derecho de Sant'Anna la Misericordia.

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Primera planta

Como hemos visto en el capitulo anterior se accede a la primera planta del museo por una escalera cuyo acceso está bajo el pórtico del claustro Franciscano. Sin embargo si no se quiere subir los peldaños de esta monumental y larga escalera, o no se puede, hay un ascensor.

La escalera del siglo XVII que conduce a la primera planta del museo, en el rellano puede verse el acceso al entrepiso del convento.

La primera planta del museo está dedicada al verismo, el nombre que se le dio en Italia al arte realista del siglo XIX que, reaccionando ante el exceso de idealización del romanticismo quiso inspirarse en los aspectos concretos de la vida cotidiana. De este arte, en el ámbito literario, Sicilia tuvo el más relevante exponente del país: Giovanni Verga. A el se inspiraron varios artistas de las artes figurativas cuyas obras se hallan expuestas en esta sección de la Galería de arte moderno Sant'Anna. Un ejemplo de ello es la obra I Carusi de Onofrio Tomaselli. El cuadro, que representa una clara denuncia de la explotación infantil, muestra las condiciones infrahumanas en las cuales trabajaban muchos chiquillos en las minas de azufre de Sicilia.

I Carusi (1905) de Onofrio Tomaselli. En el dialecto de Catania, de donde es el pintor, "Caruso" significa mozo.

Otras obras del verismo nada más nos muestran aspectos de la vida cotidiana. Gracias a ellas podemos ver como fue la vida de la gente común a finales del '800 y a principios del '900:

En esta sala se exponen varias obras que muestran aspectos de la vida cotidiana de las clases más humildes.

La última sala de esta ala del palacio Bonet está dedicada a los retratos. En ella, además, se hallan dos bustos en cerámica creados por el escultor palermitano Vincenzo Ragusa.

Eleonora O Tama Ragusa (1883), busto en cerámica de la pintora japonesa Kiyohara Tama (Tokyo 1861-1939) esculpido por Vincenzo Ragusa. Kiyohara fue bautizada con el nombre de Eleonora para poder casarse con el escultor Vincenzo Ragusa, al que conoció en Tokyo en el año 1877 (el año siguiente posó para el escultor, convirtiéndose en la primera modelo japonesa en posar para un artista europeo).

El ambiente y los paisajes del Mediterráneo, con las actividades de sus habitantes, fue uno del los temas recurrentes que inspiraron los artistas del verismo. Todas las obras dedicadas a este argumento están reunidas en la sala doce del museo.

Salinas de Trapani (1881), pintado por Antonino Leto. El cuadro se halla en la sala XII del museo, dedicada a los paisajes del Mediterráneo.

La sala XII del museo.

Pescadores de Sferracavallo (1892) pintado por Luigi di Giovanni.

Otras obras se inspiran en aspectos cotidianos de la vida en la ciudad y nos proporcionan una imagen del ambiente urbano de principios del '900:

Porta Nuova (1908) de Michele Catti. Una vista de la Porta Nuova desde la Via Vittorio Emanuele, fijarse en como están recién plantadas las palmeras de la Piazza del Parlamento y en lo pequeños que aún están los árboles de la Via Vittorio Emanuele.

Ultime Foglie (Il Viale della Libertà in una giornata di pioggia) (1906). Otra obra de Michele Catti que nos muestra un día otoñal y lluvioso en el Viale della Libertà.

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Segunda planta

La segunda planta de la Galería de arte moderno está dedicada a la obras que han estado expuestas en la Bienal de Venecia. Nada más llegar (por la escalera, pues el ascensor se halla al otro extremo de la planta) se puede ver una de las primeras adquisiciones de esta galería, un oleo sobre lienzo del napolitano Ettore Tito.

La segunda planta del museo. De frente se ve Amore e le Parche (Amor y las Parcas), pintado en 1909 por Ettore Tito.

La sala XVIII del museo.

Le comunicande (1901) escultura en mármol de Pietro Canonica.

Ritratto della signora Guarrasi (1923), pintado por Ettore De Maria Bergler.

Femme aux gants (1901), de Giovanni Boldini, adquirido a la Bienal de Venecia en 1932.

La sala XX del museo, donde se halla expuesto el cuadro de Felice Casorati Gli scolari que hemos visto a principio de página.

Diana Cacciatrice (1930), bronce de Giovanni de Caro, adquirido a la Bienal de Venecia en 1930.

Las últimas dos salas del museo, la 23 y la 24, están dedicadas a varios artistas sicilianos entre los cuales resaltan los miembros del llamado "Gruppo dei Quattro" (Renato Guttuso, Lia Pasqualino Noto, Giovanni Barbera y Nino Franchina).

Autoritratto (1936) de Renato Guttuso, adquirido por la galería en 1938.

La sala XXIII del museo.

Riposo (1934), bronce de Antonio Ugo, donado por el escultor a la galería en 1938.

Ritratto di Gino Martinozzi (1930), escultura en mármol de Benedetto Delisi (donación del Banco di Sicilia a esta galería).

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Algo de historia

El conjunto arquitectónico de la Galería de arte moderna está formado por el Convento di Sant'Anna y el Palazzo Bonet. A lo largo de los siglos ambos edificios han sido unidos en una única estructura. El primer elemento del conjunto que vio la luz fue el Palazzo Bonet, edificado en 1485 por Gaspar Bonet. La construcción de la primera iglesia de Sant'Anna la Misericordia fue encomendada a la Tercera orden de San Francisco en 1594. A los pocos años, en 1597, se construyó la estructura originaria del Convento (posteriormente, en 1632, se construirá la actual iglesia barroca). En 1618 el palacio Bonet fue adquirido por el convento y, a continuación, profundamente modificado para ser adaptado a las nuevas necesidades.

La fachada del Palazzo Bonet en la Piazza Croce dei Vespri. En el dibujo formado por las piedras de la fachada se notan las modificaciones aportadas al edificio por los frailes: la supresión de algunas ventanas y, al nivel de la calle, las aberturas correspondientes a los locales comerciales creados para su posterior alquiler.

En 1866 el Reino de Italia promulgó una ley que supuso la supresión de las instituciones monásticas y el secuestro de sus bienes. Como consecuencia el convento Franciscano pasó a ser propiedad del Estado que, en el año 1872, le entregará al Ayuntamiento de Palermo. A partir del 1878 un ala del conjunto fue asignada el bachillerato clásico Umberto I, en otra se instalaron unas dependencias de la Guardia Municipal.

La torre del Palazzo Bonet vista desde la Piazza Aragona. Como habitual en otros palacios de la época, el Palazzo Abatellis por ejemplo, la esquina del edificio está marcada por una torre y, a nivel de la calle, por una columna empotrada en la esquina (su capitel ostentaba el escudo de armas de la familia que habitaba el palacio). Las almenas de la torre fueron destruidas cuando los Franciscanos, en el ámbito de las reformas que aplicaron al conjunto, modificaron su estructura para utilizarla como campanario.

En el año 1929 el gobierno de Italia y el Vaticano subscribieron un tratado que normalizó sus relaciones (Pactos lateranenses), los acuerdos conllevaron una parcial restitución de los conspicuos bienes eclesiásticos secuestrados en el siglo anterior. Gracias a ello los Franciscanos pudieron regresar al Convento de Sant'Anna del cual, hasta la fecha, siguen ocupando un sector. El conjunto, que en la posguerra (II Guerra Mundial) siguió hospedando el bachillerato, fue cerrado después de un fuerte terremoto en 1968, su restauro se acometerá a partir del año 1996 para convertirse, diez años más tarde, en sede de la Galería de arte moderno. Actualmente la institución de la Galería de Arte, propiedad del Ayuntamiento, comparte el conjunto con el convento Franciscano.

La entrada al claustro del Convento de Sant'Anna en la Via Calascibetta, la calle que comunica el conjunto con la cercana iglesia de San Francesco d'Assisi. Se ve al fondo el pórtico del lado este del claustro, el mismo que le conecta con la Piazza Sant'Anna a través del portal que se ve junto a la fachada de la iglesia conventual.

Información practica

La Galería de arte Moderna Sant'Anna abre al público de miércoles a lunes (los martes cierra por descanso).
El horario de visita es continuado y va desde las 9:30h hasta las 18:30h. La taquilla cierra una hora antes de las 18:30, sin embargo es aconsejable calcular bastante más tiempo (dos o tres horas) para poder visitar todo el conjunto.
La entrada cuesta 7 € para los adultos y 5 € para los niños.

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