El Ritratto d'uomo, obra del pintor cuatrocentista Antonello da Messina.

El Museo Mandralisca es el único museo presente en el núcleo urbano de Cefalù. Ubicado en la calle homónima, que une la Piazza del Duomo con la Via Vittorio Emanuele, representa una parada obligada para quienes quieran profundizar una visita cultural a la ciudad. Sus colecciones, que abarcan distintas disciplinas, son un legado del mecenas Enrico Piraino, barón de Mandralisca.
En la que fue la residencia del aristócrata iluminado, más unas viviendas colindante que fueron adquirida por la fundación que gestiona su legado, se encuentran acomodadas las siete secciones del museo.
La más relevante de ellas es la pinacoteca, cuyo contenido se ha incrementado notablemente gracias a la aportación del Municipio de Cefalù, que en 1933 ha encomendado a la fundación su patrimonio de pinturas. La obra más valiosa custodiada en el museo es un cuadro llamado Ritratto d'uomo, creado por el pintor cuatrocentista Antonello da Messina. Junto a el se expone otra obra de gran valor, el San Juan Bautista de Giovanni Antonio Sogliani.

La sección arqueológica, le segunda del museo por importancia, muestra varios hallazgos que seguramente despertarán el interés del visitante. Entre ellos merece resaltar una colección de cráteras de cerámica siciliana del quinto siglo antes de Cristo, en perfecto estado de conservación.

El Venditore di tonno (Vendedor de atún) la más famosa entre las cráteras presentes en el museo. Es una cerámica griega de Sicilia fechada entre el 380 y el 370 antes de Cristo. No obstante pertenezca a la sección arqueológica del museo se halla expuesta en la pinacoteca del primer piso.

La entrada del Museo Mandralisca se halla en el mismo portal de la que fue la vivienda de Enrico Piraino, en la Via Mandralisca (ver imagen). La planta baja del museo puede hospedar alguna exposición temporal, de ser así su acceso es libre y gratuito, en cambio para visitar el museo, cuyo recorrido comienza en el primer piso, hay que abonar una entrada (6€). Después de hacerse con el billete, se sube por una escalera (no hay rampa ni ascensor) que nos lleva a una sala de recepción en la cual el personal del museo nos facilita unos folletos informativos.

La entrada del museo en la Via Mandralisca, se reconoce al fondo de la calle una de las dos la torres-campanario de la Catedral de Cefalù.

Desde la recepción se accede a la biblioteca y a la pinacoteca, cuyas ventanas se abren sobre la Via Mandralisca. En la pinacoteca se exponen las pinturas más valiosas del museo, sin embargo, al ser la entera colección muy extensa, muchas obras se encuentran repartidas a lo largo de todas las demás secciones, decorando sus paredes.

La sala recepción del museo con las dos ventanas que dan a la Via Mandralisca. Entre las ventanas está el busto de Enrico Piraino (Cefalù 1809-1864), que recuerda el inspirador de este museo en el primer centenario de su muerte.

Biblioteca

En la biblioteca del museo se guardan unos 12.000 libros. De ellos 5.000 pertenecieron a la biblioteca personal del Piraino, los demás fueron añadidos al patrimonio del museo en tiempos más recientes. Entre ellos se hallan 88 libros del siglo XVII, 389 del siglo XVIII y 2.841 del XIX. Todos están inventariados al interior de unos muebles que permanecen cerrados. En un rincón de la biblioteca, cerca de una ventana, se conserva el escritorio del barón.

La biblioteca del barón de Mandralisca, en el cuarto del fondo cerca de la ventana se halla el que fue su escritorio.

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Pinacoteca

La pinacoteca del museo Mandralisca ocupa los dos antiguos salones de la vivienda, más su antesala (llamada sala de la crátera). Los ambientes están conectados a través de unas puertas que, en el estilo de las casas de la época, se hallan dispuestas formando una línea paralela, y cercana, a la pared exterior. Procediendo desde la recepción se entra en la que fue la antesala de los dos salones de la vivienda. Allí se halla expuesta, frente la ventana, la crátera del Vendedor de atún que ya conocemos. En el interior del cuarto, en la pared colindante con la recepción, se halla una pequeña y valiosa colección de iconos bizantinos de escuela cretense. Al centro de la pared de enfrente se halla una Última cena cuya autoría se atribuye al pintor español Juan de Matta, llegado a Sicilia en la primera mitad del siglo XVI (Wikipedia).

Iconos bizantinos de escuela cretense en la pinacoteca del museo Mandralisca.

San Juan el Limosnero (siglo XVII), icono bizantino de escuela cretense.

La Última Cena, pintura de la primera mitad del '500 atribuida al español Juan de Matta.

El primer salón de la pinacoteca es la sala más grande de todo el museo, en el se hallan varias pinturas que se remontan a los siglos XVII y XVIII, también se exponen en el algunas antigüedades.

El primer salón de la pinacoteca, entre las ventanas hay expuesta una silla de mano del siglo XVIII. Cerca de la ventana de la derecha se halla la puerta que conduce a la antesala y, después, a la recepción. A la izquierda está la puerta que conduce al segundo salón.

Dos pinturas atribuidas al napolitano Francesco de Maria (1623-1690), Mujer vieja con jamón y Joven con zambomba.

En el segundo salón, caracterizado por una luz difusa y suave que favorece la conservación de las obras, se hallan los tres cuadros más valiosos del museo. El primero de ellos, que ya hemos conocido en la introducción de esta página, es el Ritratto d'uomo obra del afirmado pintor cuatrocentista Antonello da Messina. El nombre originario de la obra no se conoce. Esta pintura de oleo sobre tabla de madera fue adquirida por el Piraino en la isla de Lipari (parece que se hallaba en el interior de una farmacia), durante uno de sus viajes al archipiélago de las Islas Eolias, donde realizaba sus excavaciones arqueológicas. En un principio, debido a su atuendo, el hombre representado en el cuadro fue identificado como marinero, por lo que esta pintura fue conocida como Ritratto d'ignoto marinaio. En tiempos más recientes se ha descubierto que el aspecto del sujeto de la pintura no corresponde al de un marinero de la época si no más bien a un hombre acaudalado, tal ves un aristócrata. Este error de interpretación, sobre la identidad del sujeto, fue tan arraigado que inspiró una conocida novela, Il sorriso dell'ignoto marinaio (1976), escrita por el siciliano Vincenzo Consolo y cuyo protagonista es el mismo Enrico Piraino. Se trata de una novela, ambientada en el contexto histórico de las luchas por la independencia (1860), que ha contribuido a difundir, entre el publico italiano sobre todo, la fama de este museo.

El San Juan Bautista pintado por Giovanni Antonio Sogliani.

No se conocen las circunstancias que llevaron a la adquisición del San Juan Bautista pintado por el artista, también cuatrocentista, Giovanni Antonio Sogliani. Se supone que el Piraino, durante la temporada en la que residió en Florencia, haya reconocido el valor de la obra y la haya adquirido. Esta segunda obra, representante de la pintura florentina del siglo XV, se halla expuesta a pocos pasos de distancia de la primera. La tercera obra expuesta en el salón, representando esta vez la pintura del barroco romano, es la Vanitas de Angelo Caroselli.

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Arqueología

La sección de arqueología de esta museo se desarrolla a lo largo de dos ambientes. Al primer ambiente se accede a través de un corredor en el cual se exponen a la derecha un capitel de orden iónico y un sarcófago en forma de naiskos (templete), a la izquierda cuelga de la pared la cabeza de una estatua de época romana. Estos hallazgos, al igual que la ánfora vinaria que se halla al principio de la primera sala, proceden de la zona de Cefalù.

El corredor de acceso a la sección de arqueología del Museo Mandralisca unido a su primera sala. Se reconoce antes del mostrador de la derecha el ánfora vinaria y, al fondo de la sala, una lapida que lleva una inscripción paleocristiana.

Primera sala

En la primera sala se encuentra un mueble-vitrina que se remonta a los comienzos del museo y que contiene hallazgos de las campañas de excavaciones realizadas por el Piraino en el área de Cefalù y sus aledaños. Estos incluyen unas hachas de piedra y unas cerámicas prehistóricas, unas pesas para telar de época griega y unas cerámicas helenísticas entre otras. Junto al mostrador pueden verse dos monumentos funerarios, en forma de miliario, escritos en caligrafía cúfica (siglo XII o XIII). Después, ya en la pared del fondo, hay una lapida sepulcral con una inscripción paleocristiana en griego.

Las inscripciones funerarias en caracteres cúficos y el mostrador más antiguo del museo.

Dentro del mostrador pueden verse unos proyectiles en plomo de época romana. Hechos para ser lanzados con honda, llevan puesto en releve el número de la legión a la que pertenecieron.

Un fragmento de lapida funeraria, hallada en la isla de Lipari, que se remonta a finales del siglo IV o a primeros del V. La inscripción paleocristiana en griego, en parte reconstruida, según nos explica la tarjeta del museo dice: -En el nombre del Padre y/del Cristo y del/Santo Espiritu/murió la sierva de Dios/Asella hija de.../Noviembre dia/ siendo consules Nicomaco y ...o/Norio por segunda vez emperador-.

En lado izquierdo de esta primera sala se halla una curiosa iniciativa de este museo, la exposición de reproducciones fidedignas de algunos hallazgos arqueológico. Hechas con los mismos materiales y respetando las dimensiones y el peso de los originales, estas reproducciones dan al visitante la oportunidad de "sentir" estos objetos con las manos.

Exposición de reproducciones de objetos antiguos para tocar.

Segunda sala

En la segunda sala de la sección de arqueología los aficionados podrán deleitarse observando los 30 mostradores que se hallan en su interior. Todos los hallazgos expuestos son el producto de las numerosas excavaciones arqueológicas que llevó a cabo el Piraino y también de algunas adquisiciones. Al principio de la sala hay una plantilla con los mostradores numerados y una explicaciones sobre su contenido (en italiano).

Vista de la segunda sala de la sección de arqueología del museo.

Mostrador con vasijas corintias y áticas (siglos VII, VI y V antes de Cristo).

Los mostradores del centro exponen cuatro cráteras del siglo V antes de Cristo. Otra crátera más reciente (siglo IV antes de Cristo) qperteneciente a esta misma colección es la del Vendedor de atún, que ya hemos visto con anterioridad.

Cratera del 480-70 antes de Cristo con pintada una escena de komos (procesión ritual festiva).

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Numismática

La sección numismática del Museo Mandralisca expone todas las monedas antiguas que halló el Piraino durante sus campañas de excavaciones arqueológicas. Las monedas está inventariadas según la ceca de donde proceden. Las hay de todas las cecas de la Sicilia antigua: Lipari, Cefalù, Himera, Mesina, Siracusa, Gela, Lentini y Selinunte.

Una vista de la sección numismática del Museo Mandralisca.

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Malacología

La sección de malacológia del museo expone varios ejemplares procedentes del área de las Madonia y de las Islas Eolias. A ellos se añaden otros procedentes de la fauna europea, asiática y norteamericana.

Vista de la sección de malacología del Museo.

Caracolas de tierra, europeas y exóticas, expuestas en uno de los mostradores de la sala.

Al interior de la única sala de esta sección del museo se halla, aunque pertenezcan a la colección de la biblioteca, dos mapas náuticos del Mediterráneo que se remontan al '600.

Mapa náutico del Mediterráneo (siglo XVII).

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Antigüedades

La sección de antigüedades se encuentra, al igual de la dos anteriores que hemos tratado, en la segunda planta del museo. A ellas se accede a través de la escalera que se halla entre la recepción y la sección de arqueología.

El rellano de la escalera al llegar al segundo piso del museo. A la izquierda, entre los mostradores de cristal, está la sala de la sección de numismática. Al fondo, detrás de la puerta al lado del extintor, está la sección de malacología.

En esta sección se hallan expuestos varios elegantes muebles, algunos decorados con concha de tortuga, que pertenecieron a la vivienda del barón de Mandralisca. También puede verse una cristalería de Murano (Venecia), unas refinadas vajillas y varias pinturas decorando las paredes.

Salón con antigüedades. Como en el primer piso del museo, las salas se comunican a través de unas puertas situadas en línea cerca de la pared que da al exterior. Detrás de la última puerta que se ve en la imagen está la última sección del museo, la de zoología.

En la última sala de esta sección, que en realidad es una extensión de la pinacoteca, se hallan expuestas varias pinturas de argumento religioso.

La Virgen del Carmen con Santa Teresa de Ávila y San Roque, obra del siglo XVII de la cual no se conoce el autor.

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Zoología

La sección de zoología de museo nos muestra unas gran cantidad de aves disecadas, todas procedentes del área de las Madonia.

Mostradores con aves de la zona de las Madonia, sobre ellos dos ejemplares disecados de puercoespín crestado, entre ellos un ejemplar de hurón.

Varios tipos de aves rapaces de Sicilia.

En la colección destaca, aislado en el mostrador situado al centro de la sala, un buitre leonado de considerable tamaño.

Ejemplar de buitre leonado.

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Algo de historia

La historia del Museo Mandralisca comienza en el año 1853 cuando Enrico Piraino, Barón de Mandralisca, imbuido de los ideales del Resurgimiento Italiano redactó su testamento. Sus voluntades preveían la creación de un bachillerato y de una escuela nocturna para alfabetizar la población local que, en su mayoría, era analfabeta. A eso destinaría las rentas de la que disponía su familia, por su condición de aristócrata, y su palacio en Cefalù. También estipuló que sus colecciones fuesen donadas a la escuela, para contribuir a elevar el nivel cultural de sus conciudadanos.

Con el paso del tiempo su escuela fue reconocida por las instituciones del estado, representando la primera escuela publica presente en Cefalù y su comarca (las Madonia). A principios del siglo XX (1916) las instituciones comenzaron a volverse conscientes de la importancia del legado del Mandralisca. Fue cuando se reconocieron como bienes de interés histórico y cultural el cuadro de Antonello da Messina y la crátera del vendedor de atún. El estatuto de la fundación se remonta al 1926, en este mismo año se abrió al publico la primera exposición de monedas antiguas. En el decenio siguiente la fundación adquirió un reconocimiento mayor al recibir, por el ayuntamiento, la custodia de los cuadros de la pinacoteca municipal. Fue en estos años cuando la fundación adquirió la vivienda colindante al museo para proceder a su ampliación.

El "boom" turístico de los años '60 trajo una mayor afluencia de visitantes al museo, lo que produjo una mayor profesionalización de la estructura y una adaptación a las nuevas exigencias. No obstante la llegada de muchos más visitantes, la economía de la fundación fue a menos, hasta peligrar su misma existencia. Frente al peligro del cierre del museo, y del traslado de las colecciones a otros lugares de la isla, hubo una subscripción ciudadana que con su contribución logró salvar la fundación. Desde el año 1993 la fundación Mandralisca recibe una regular financiación por parte de la Región Sicilia. (Fuente: Wikipedia Italia)

Información practica

El museo abre al publico, durante todo el año, desde las 09:00h hasta las 19:00h. Desde el 1 de marzo hasta el 31 de octubre el museo abre todos los días, de noviembre a febrero cierra los lunes. El billete cuesta 6€, los visitantes con una edad comprendida entre 11 y 15 años pagan 4€, los que tengan una edad comprendida entre 6 de 10 años pagan 2€, los menores de 6 años no pagan. Todos los billetes pueden tener un recargo de 1€ en si dentro del museo hay alguna exposición.

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